Divala ya está comenzando a ser un histórico del Salmantino Vegapiel. Con varios años a su espalda, esta temporada no la han comenzado como quisieran. Con solo cinco puntos de doce posibles marchan en la zona baja debido a los dos desafortunados empates que han cosechado ante Castellanos de Villiquera y Arapiles en la última jornada.

Estos cuatro puntos perdidos han provocado que no puedan mirar de tú a tú a Café de Peter, líder momentáneo en la Primera División. El objetivo del conjunto, sin embargo, sigue siendo alto. Intentarán acabar a final de temporada entre los cinco primeros con su juego fuerte en defensa y rápido arriba. Los contragolpes y los balones a la espalda de la defensa son su sino y, de momento, solo está fallando lo segundo. Son el segundo equipo menos goleado y solo han caído en una ocasión ante Cervecería Le Mans en esta temporada.

La plantilla cuenta con 22 jugadores, más corta que en muchos de los casos, aunque no les da problemas. De hecho, lo prefieren así para no desconvocar a muchos cada semana. Este año, por ejemplo, ya en dos partidos han tenido que realizarla por lo que el compromiso de sus jugadores es alto. No les afectará, por tanto, el hecho de la nueva Segunda División que obligará a estar enchufados a los equipos hasta el final. Ellos ya vienen con el enchufe de serie.

Esto ocurre en la base que lleva desde el comienzo y en los que van incorporándose. Este año han sido cuatro los nuevos fichajes que, de momento, están respondiendo bien. Tienen la suerte, además, de no tener que poner una cuota como en muchos otros casos. El patrocinador, bar Divala, se encarga de ello. Además de aportar en la financiación también es el lugar de reunión de los jugadores y la sede del club. Allí se juntan después de los partidos para pasar un gran rato que también se vive en las cenas que se hacen durante la temporada. Tan bien les va que hasta Divala paga las tarjetas, si no son por protestar, y los jugadores solo deben realizar una rifa para ayudarles y poner una fianza por la ropa a comienzo de temporada.

Divala es, por tanto, un equipo atípico en un fútbol modesto donde la mayoría de los equipos deben poner dinero y se sienten perjudicados por la falta de compromiso. En Divala no ocurre esto ni durante la semana, cuando también se reúnen los martes para jugar un partido de fútbol sala que sirve como entrenamiento y para seguir afianzando la amistad que les une. En eso precisamente sí se parecen al resto de conjuntos. El fútbol, aunque importante y competitivo, no deja de ser una excusa para juntar a unos amigos, luchar por una victoria y contarlo luego en el bar. Todo eso siempre entre amigos.

La plantilla está formada por Iván y Ángel (porteros); Sergio, Fer, Diego, Andrés, Estiven, Edu, Robert (defensas); Tavera, Joel, Miguel, Javi, Álvarez y Raúl (centrocampistas); Santi, Alberto, Tamar, Marino, Manu y Sergio (delanteros); Raúl y Marcos (entrenadores).

 

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