Sebas Elena pone punto y final a una vida en el BM Salamanca: “Llevo toda la semana llorando como un niño pequeño”

El eterno ‘6’ del equipo charro se despide de toda la afición en el pabellón Río Tormes

Entrevista a Sebas Elena
Entrevista a Sebas Elena

El ‘6’ del Balonmano Salamanca irá ligado siempre a Sebas Elena. El mítico pivote pondrá esta tarde punto y final a su etapa como jugador de Balonmano Salamanca en el pabellón Río Tormes con centenares de seguidores en la grada y con muchos amigos dentro y fuera del parqué.

¿Cómo está de nervios? “Estoy muy nervioso. Llevo toda la semana con una llorera enorme y con muchos mensajes de cariño. Estoy intentando asimilarlo, que no es fácil”.

Entiendo que uno recibe muchos mensajes y le da muchas vueltas a la cabeza. “Es una barbaridad. Jugadores, directivos de otros equipos, jugadores ASOBAL, entrenadores de ASOBAL, exjugadores de aquí… incluso los vecinos por la calle”.

¿Cuándo toma la decisión? “Siempre he dicho que me iría cuando yo quisiera, no cuando el deporte me echará. Me lesiono del gemelo y empiezo a darle vueltas a la cabeza, que sigo bien y metiendo las bolas. Pero no quiero acabar mi carrera deportiva con una lesión o sin jugar, me quería ir jugando”.

Es toda una vida ligada al balonmano. “Son 36 años. Es toda una vida. No sé cómo mi cabeza va a asimilar todo esto porque solo sé trabajar e ir a entrenar. Algún día tenía que llegar el final. Me despido con mi gente en la pista. Y más después del año que hemos tenido, que el equipo se merece que el Tormes se llene”.

¿Qué significa el BM Salamanca para ti? “Es mi vida. Estoy aquí antes que el club. El club se funda en el 95 y yo ya estaba dando botes. Es el sitio de donde han salido mis mejores amigos y mi casa. Me quedo con lo bueno. No he ganado títulos, pero sí muchos amigos”.

Son casi treinta años en el club. “Son 27 años en el primer equipo. El club empieza gracias a Manolo Llorens e íbamos a los sectores con una camiseta y entrenábamos en la calle. Después fuimos a pabellones. El crecimiento ha sido bestial en los últimos diez años y creo que hemos escrito las páginas de oro del Balonmano Salamanca. Recuerdo que entrenábamos hace muchos años en Usera y teníamos que hacerlo en chándal del frío que hacía”.

¿Ha perdido dinero Sebas Elena por jugar al balonmano? “Sí. He perdido dinero, viajes… el sábado pasado, sin ir más lejos, estaba toda la familia de bautizo y yo estaba en Gijón jugando. Pero el deporte te da alegrías por otro lado, amigos… y que el nombre de Sebas Elena suene en todos los pabellones de Primera Nacional de España”.

¿Y amistades? “Hay amistades que se han ido y te das cuenta con el paso del tiempo que no eran tan buenas amistades. No puedes caerle bien a todo el mundo. Yo siempre digo las cosas a la cara y otros van por detrás. Sé quién son mis amigos y mis hermanos y sé a quién decirle hasta luego y ya está”.

¿Con qué se queda al final del camino? “Con los amigos que se hacen. Ya no solo en la pista, también periodistas, entrenadores, árbitros… gente que me ha visto jugar desde hace años. En Valladolid el año pasado se me acercó un señor que llevaba veinte años viéndome jugar. Son muchas muestras de cariño”.

¿Y cuando el bocinazo final suene en el pabellón? “No sé cómo lo voy a gestionar. Llevo toda la semana llorando como un niño pequeño. Hay que asimilarlo y que voy a tener sorpresas”.

¿Qué le quedó por hacer con el club? “Lo he dado todo. Ahora la gente me dice que si entrenar, que si presidencia… no es el día ni la semana para hablar de eso. Lo que tengo claro es que cuando acabe el partido, voy a celebrar”.

¿Y ahora qué? “Sinceramente no lo sé. Hay gente que se retira y no vuelve a aparecer. Yo creo que ese no va a ser mi caso. Pero hace diez años cogí la directiva y quienes me iban a ayudar, me pusieron piedras en el camino. Ahora la cabeza empieza a cansarse de aguantar tonterías en un club tan pequeño como el nuestro y haya gente zancadilleándote”.

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