18 de junio de 2013: seis años desde que cambió el fútbol en Salamanca

El 18 de junio de 2013 desaparecía la Unión Deportiva Salamanca, un histórico del fútbol español, con 23 millones de euros de deuda

 TENERIFE 2 - 2 UDS (19/05/2013)
TENERIFE 2 - 2 UDS (19/05/2013)

El 18 de junio de 2013 lloraba Salamanca. Su histórico equipo de fútbol, la Unión Deportiva Salamanca, desaparecía en su 90 aniversario. Agobiado por las deudas contraídas durante años tratando de recuperar la grandeza que otrora disfrutó, el club no podía superar un concurso de acreedores y, antes del mediodía, se hacía oficial su deceso.


Atrás quedaban doce temporadas en Primera División en la que los aficionados charros pudieron disfrutar de noches de gloria. No muy lejos en el recuerdo quedan los grandes partidos frente al Atlético de Madrid, en el que Christian Vieri anotó cuatro goles pero los de Txetxu Rojo se impusieron con goles de Popescu -2-, Silvani-2- y César Brito; o la histórica ?Noche de Reyes? del 5 de enero de 1998, unos meses antes, en la que entre Brito y Silvani remontaron un 1-3 al Barça de Van Gaal para ganar 4-3.

Su mejor puesto en la Primera División, eso sí, llegaría en la temporada 1974/1975, con D?Alessandro en la portería y jugadores míticos como Enrique Miguel Martín, Ricardo Rezza, José Luis Sánchez Barrios o José Álvarez, que eran entrenados por García Traid, lograban el séptimo puesto.

Sin embargo, en sus últimos años de vida, la Unión Deportiva Salamanca estuvo condenada al ostracismo deportivo. Lejos quedaban esos Pauleta, Michel Salgado o Stelea para ser un equipo que peleaba cada año por mantenerse en Segunda División. Poco a poco la afluencia al Helmántico fue cayendo, así como el número de socios, y pese a que la afición seguía teniendo como ídolos a jugadores como Raúl Gañán o Quique Martín, además de poder disfrutar de futuras estrellas como Carlos Vela, nada iba a ser igual.

Tras un primer susto en la temporada 2005/2006, en la que la Unión estuvo un sólo año en el 'infierno' de la Segunda División B, la desgracia llegó en la temporada 2010/2011. Una temporada en la que, como era costumbre, se comenzó con grandes resultados que ilusionaban a los aficionados. Pero el infarto de Miguel García frente al Betis lo cambió todo, y el frío invierno llegó a Salamanca, 'helando' a un equipo que estuvo 13 partidos consecutivos sin lograr el triunfo y que encadenó nueve derrotas consecutivas, lo que le condenó a luchar por no bajar.

Miguel García UDS

Se intentó una y otra vez, pero no se pudo lograr el milagro de Villarreal y en la jornada 41, la Unión Deportiva Salamanca descendía a Segunda División B en su visita al Mini Estadi tras caer goleada por 5-1 ante un Barça B entrenado por Luis Enrique y que contaba en sus filas con jugadores de la talla de Marc Bartra, Nolito, Jonathan Dos Santos, Jonathan Soriano, Víctor Vázquez o Saúl Berjón (también estaban Sergi Roberto, Rafinha, Tello o Montoya, pero no disputaron el encuentro, que fue televisado por Marca TV).

Comenzaba entonces el periplo más oscuro de la historia del fútbol salmantino. El 25 de octubre de 2011, la UDS se declaraba en concurso de acreedores. Era el primero de sus dos últimos años en Segunda B y el equipo, lejos de pelear por ascender, estuvo gran parte del curso más pendiente de los puestos de descenso que, incluso, de la Copa del Rey. 

La temporada 2012/2013 se presentaba como más ilusionante. Catalogado como el año del regreso, todo apuntaba a que era un curso a vida o muerte, como así terminó siendo. Después de un inicio muy prometedor con Gorka Etxeberría a los mandos en en el que se ocupaba plaza de Playoff, el equipo volvió a deshincharse en la segunda vuelta, hasta finalmente quedar en la octava posición.

Sin embargo, los últimos meses de vida del conjunto charro ya dejaban entrever lo que iba a ocurrir. Problemas económicos con los jugadores (que llegaron a denunciar su situación en Valdebebas en un choque ante el Real Madrid C en un partido también televisado por Marca TV y un concurso de acreedores del que parecía imposible salir por, entre otras cosas, la poca voluntad de los directivos. Todo hacía presagiar la temida liquidación.

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Era el 19 de mayo de 2013. Los aficionados que asistían al Helmántico se negaban a aceptar que iban a ver el último partido de su querida Unión Deportiva Salamanca. Un encuentro contra el Tenerife que tuvo un estadio medio vacío que se llenó de pancartas pidiendo una solución para la UDS. Una solución que, con 23 millones de euros a cuestas, nunca iba a llegar. 

En lo deportivo, empate a 2 con el que los de María Hernández se despedían de sus pocas opciones para jugar la Copa del Rey con goles de Borja Sánchez y David Lázaro, que iba a tener el dudoso honor de ser el último goleador de la UDS al transformar un penalti. El último expulsado, por su parte, iba a ser Pablo de Lucas.


Iban a ser 30 días de sufrimiento para la afición. Concentraciones y propuestas con el único objetivo de salvar a la Unión Deportiva Salamanca. Pero el club estaba visto para sentencia, y antes del mediodía del 18 de junio de 2013, se confirmaban los peores presagios. El equipo de los amores de la ciudad de Salamanca desaparecía con 90 años de vida.

Esa misma tarde, centenares de aficionados se concentraron en la Plaza Mayor para honrar al equipo al que habían dado todo. Un minuto de silencio emotivo que rompió en aplausos al grito de "¡Hala Unión!" fue de lo último que se pudo escuchar antes de que cada cual tomase su camino.

Un camino que se ha bifurcado en dos vías. Tanto Unionistas como Salamanca CF UDS han logrado alcanzar la categoría en la que desapareció la Unión Deportiva Salamanca, y se disputan entre ellos el bastón de mando futbolístico de la ciudad. Filosofías diferentes que han desembocado en una rivalidad que, lejos de solucionarse, parece ir a más. Porque lo ocurrido aquel 18 de junio de 2013 todavía duele en Salamanca.

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