No todo se acaba en el fútbol. En el modesto, el fútbol sala tiene también su hueco desde hace varios años. En los últimos cuatro, el conjunto de Cafetería Mari Carmen lleva dando guerra siendo, incluso, campeón en los dos últimos años en el que están con el nuevo patrocinador. No es casualidad esto ya que en los dos anteriores no bajaron del tercero.

La evolución del equipo, pues, se ha notado. Con el mismo bloque desde el comienzo y con apenas dos cambios esta temporada ya son varios los premios que han ganado. Desde el mejor delegado hasta el equipo menos goleado pasando también por el máximo goleador.

No extraña a pesar de que la mayoría de sus integrantes procedan del fútbol once. Son varios los que vienen del fútbol base aunque durante los veranos jugaban las maratones de fútbol sala con muy buenos resultados. Fue eso lo que animó a formar un nuevo equipo de fútbol sala y competir en el Salmantino Vegapiel, trofeo en el que están muy contentos.

Tanto es así que a pesar de recibir ofertas de otros sitios como del Futormes, no se plantean nada más que volver a competir otra temporada por el título que ya han ganado los dos últimos años. También seguirán con Cafetería Mari Carmen, al que le agradecen su apoyo en época de crisis como a todos aquellos que se anuncian en el cartel.

Sin embargo, todos los partidos cada jugador debe poner cuatro euros como símbolo de compromiso pero también para hacer frente a los pagos a los que se debe hacer frente. El primer objetivo está cumplido ya que en ningún momento han tenido problemas de falta de gente a pesar de que los jugadores lo son también de otros trofeos de fútbol once. El segundo, en cambio, ofrece más dificultades debido al precio de los pabellones en Salamanca, muy caros. De hecho, el conjunto debe jugar en los municipios del alfoz debido a que es más de la mitad más barato que en Salamanca, hecho que ya se lo han hecho llegar al alcalde, Alfonso Fernández Mañueco.

Mientras esto se arregla, si es que llega una solución, seguirán luchando por más ligas en los pabellones de Villares, Carbajosa y Cabrerizos. Una Liga que cada vez es más disputada como en este año en el que hasta poco antes del final hasta cuatro equipos estaban inmersos en una lucha que dura cuatro vueltas.

Las armas que tiene el equipo para seguir luchando en la parte alta es el juego directo. Al no poder entrenar como otros, el fútbol que practican es en el que se han habituado en el fútbol campo y el de las pachangas y torneos. Su arma, sin embargo, es la cantidad de años que llevan jugando juntos que hacen de ellos un verdadero equipo, un grupo en el que nadie se queda atrás. Compiten de manera genial y la lucha es la bandera de un conjunto sin broncas que vive para el fútbol como demuestra el hecho de que, ya no jugándose nada y estando en un camping en Hervás, volvieron a Salamanca después de no poder aplazar un partido para jugarlo y volver al camping otra vez. Compromiso, enjundia y entrega.

El fútbol, además, es una excusa para poder juntarse ya no solo sobre la cancha, sino también en diversas cenas que paga Cafetería Mari Carmen. Es ahí donde se ve verdaderamente el grupo que es. Unidos seguirán luchando en futuros años por un torneo de fútbol sala que seguirá presente en Salamanca. 

La plantilla está formada por David Rodríguez, Rodri, Jorge Briz, Jorge, Burri, Guille, Santi, Diego, Rubén, Rubén Morales, José, Fer, Enri, Pope y Miguel, con Luis de presidente.

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