Las palabras de Víctor Lapeña resumen muy fácil lo que ocurrió: “La actitud del equipo no es digna del club al que representamos. Creo que deberíamos mirar un poco hacia dentro porque en los dos últimos partidos ninguno estamos dando el nivel que podemos dar. No se está trabajando como se tiene que trabajar. Representamos a una ciudad muy importante y el mínimo que nos tenemos que exigir es dar todo lo que podamos en la pista

El mérito de las lituanas se había basado en el demérito de su equipo: “El rival ha jugado muy cómodo, con claridad, sin oposición defensiva por nuestra parte. A lo mejor creíamos que éramos un súper equipo o un grupo de estrellas y nos hemos demostrado hace mucho tiempo que, o trabajamos en todos los partidos, o ninguno va a ser fácil. Solo me queda animar a mi equipo y buscar los problemas para ganar un partido vital el sábado”.

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