Desde principio de temporada, los cadetes del Villamayor sabían que no iba a ser una temporada fácil. Circunstancias provocaron que se quedaran con treinta fichas para dos equipos y, por su filosofía, decidieron no dejar a nadie sin fútbol. De esta manera, el A se quedó con catorce jugadores y el B, con dieciséis para tratar de ayudarse mutuamente.

Esto es lo que han venido haciendo desde el comienzo de temporada e, incluso, hasta cinco jugadores del B han participado con el A activamente. Se trata de Raúl Peralbo, Álex, Óscar, Sergio Collado y Adrián Peña. Eso sí, todos, los treinta, hacen fuerza para conseguir el gran objetivo en cuanto a resultados de la temporada, la permanencia.

De momento, en este aspecto, marchan cuatro puntos por encima de ella aunque conocen que será complicado en los siete partidos que restan. Complicado, eso sí, no significa que no se pueda conseguir y trabajarán y lucharán, como lo han venido haciendo hasta ahora, para lograr encontrarse el año que viene de nuevo en la Primera Provincial.

Su principal secreto para ello es precisamente el sentimiento de pertenencia a un club que han ido construyendo desde pequeños. La mayoría de los integrantes del cadete A han pasado su vida futbolística en el Villamayor y se han alimentado mutuamente. Esa motivación extra que da este aspecto es el que buscarán explotar hasta final de temporada, unido a El Salinar, su casa, en la que tendrán cuatro importantes partidos.

Esta también es una de los principales bazas de un equipo que cuenta con siete jugadores de los catorce de primer año en una Liga dura. Es difícil, cuentan, competir contra conjuntos hechos y más fuertes físicamente que, además, pueden hacer todos los cambios para dar refresco en la segunda parte pero lo intentan en base a una alta presión hasta que el cuerpo aguante.

La parte positiva es que en los últimos partidos han estado logrando una regularidad en la que compiten bien después de un bajón que tuvieron debido a resultados no tan buenos. De hecho, en el último partido ante el Cristo Rey sacaron un punto, aunque merecieron más, y consiguieron dejar la portería a cero. Es un buen comienzo para lo que queda.

Además, un poco más alejado de la competición, la parte positiva de tener una plantilla tan corta es que todos pueden llegar a tener más minutos y, por tanto, disfrutar y aprender más. Este es, en definitiva, el principal objetivo del club y, por tanto, también de este equipo. Se intenta, más allá, inculcar una disciplina y compañerismo y arreglar cualquier problema que pueda surgir mediante la palabra.

Incluso en el tema de los estudios, el fútbol también ayuda para que suban prestaciones y puedan mejorar las notas. Y es que vida y fútbol van de la mano porque, ellos lo tienen claro, personas serán todos por encima de futbolistas. Pero cuidado, esto no quiere decir que formación y competición no puedan ir de la mano. Y cuando se consigue, como se está consiguiendo, es un orgullo. Orgullo de Villamayor.

La plantilla está formada por Alejandro (portero); Cristian, Asier, Roberto, Javi y Mario (defensas); Diego, Pablo Hernández, Sergio, Óscar y Arturo (centrocampistas); Pablo, Luis y David Rodero (delanteros); Javi (entrenador); Rodrigo Amador (delegado).

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