¿A dieta para llegar perfecta a verano?: los errores más comunes que no se deben cometer

Estos son los diez errores más comunes que comete la gente que quiere llegar en forma a la conocida como 'Operación bikini'

EP

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Perder peso. Foto EP
Perder peso. Foto EP

Una vez terminada la Semana Santa, toca empezar a pensar en verano. Suben las temperaturas, recuperamos los vestidos y los shorts y... ¡Horror! ¡Me sobran unos cuántos kilos! ¿Te suena esta frase? Seguro que sí, ya que es habitual comenzar una dieta para llegar perfecta a nuestras vacaciones estivales.

Sin embargo, a veces esa necesidad de perder peso se convierte en frustración, ya que aunque cada año la idea de ponernos a dieta se repite, también lo hace la frustración cuando no conseguimos nuestro objetivo inicial a pesar de privarnos de muchos caprichos.

Según diversos estudios, únicamente 1 de cada 4 españoles que se ponen a dieta consiguen su objetivo ¿Por qué? Como indican los expertos del método Lev de LEV Your Nutrition Expert, "alimentarnos es una de las actividades más importantes que realizamos en nuestro día a día y debemos concederle la importancia que tiene, que es mucha, y no existe una dieta ni una rutina universal que valga para todo el mundo".

Entonces... ¿Cuál es la clave en un proceso de pérdida de peso? Ni más ni menos que "constancia", que se traduce en resultados más duraderos, una mejor salud, y, sobre todo, una mejor relación con la comida y con estos momentos de disfrute, porque a fin de cuentas comer también significa disfrutar.

Por ello, si tienes pensado iniciar una dieta, toma nota del decálogo de los grandes errores que cometemos más habitualmente cuando nuestro propósito es adelgazar:

1. Saltarse comidas: Es algo que todos hemos hecho en alguna ocasión. Hoy no desayuno, mejor me voy a la cama sin cenar... ¡Error! Para no pegarte atracones, es mejor comer pequeñas cantidades repartidas durante el día que saltarnos una comida, y es fundamental ingerir proteínas, grasas saludables y fibra para mantener la sensación de hambre a raya.

2. Comer en cantidades innecesarias e insuficientes: La lógica y la experiencia nos dicta que si queremos perder peso tenemos que comer menos. El problema viene en saber cuánto menos. Como todo en la vida, los excesos nunca son buenos, tanto por un extremo como por el otro, y esto se aplica también a nuestra alimentación. Además, ten en cuenta que si reduces la ingesta de alimentos radicalmente, podrías sufrir el temido efecto rebote cuando vuelvas a comer con relativa normalidad.

3. No pensar en hacer dieta, si no en adquirir hábitos saludables: La palabra dieta tiene un componente temporal limitado en su significado, mientras que alimentarse correctamente y adquirir unos hábitos saludables que perduren en el tiempo no. Por tanto, si nos planteamos desde el inicio que vamos a hacer dieta estaremos inconscientemente poniéndole una fecha de finalización.

4. El peso ideal es un concepto discutido, y discutible: Lo importante no es el número de kilos que perdemos sino cómo los perdemos. Que hablen los cm de tu contorno, la ropa y no simplemente la báscula. El peso es sólo un número para tener como referencia, pero no nos debe obsesionar y en ningún caso debemos restringir las calorías hasta el punto de no ingerir los nutrientes necesarios para estar saludables.

5. Preocuparse solo por lo que comemos: Son muchos los factores que influyen en la pérdida de peso. Y no solo importa qué comemos y cuándo lo comemos, sino también cuánto nos movemos en todo el día y cuántas calorías gastamos en nuestras actividades cotidianas. Además, es importante ingerir la suficiente cantidad de agua para estar hidratados e intentar manener a raya el estrés, un enemigo de toda dieta.

6. No planificar: Un estilo de vida estresado y sin planificación no es bueno en ningún momento, pero cuando estamos a dieta nos lleva al fracaso seguro. Estipularse un menú o preparar en los ratos libres nuestro famosos batch-cooking son las claves para conseguir llevar una alimentación ordenada y equilibrada. No pillar lo primero que pillas, porque, por desgracia, vivimos en un corre, corre constante.

7. Sentirse solo: Esta demostrado que la motivación en un plan de adelgazamiento es algo prioritario. Por ello, tener un apoyo de nuestros seres queridos y asesoramiento de un experto en el caso de ser necesario, es muy importante. Y es que palabras de ánimo siempre son un estímulo más para no rendirnos.

8. La restricción, el enemigo más íntimo: Chocolate, snacks, dulces, pasta* tener alimentos prohibidos en nuestro menú sólo consigue crearnos aún más necesidad de consumirlos. Por ello, tener acceso a esos productos, pero de forma saludable y con ingredientes adaptados a un plan de pérdida de peso, es un punto básico para evitar el abandono de nuestros objetivos.

9. La vida social es una gran barrera para una dieta: ¿Cuántas veces hemos dicho* "hoy me salto la dieta porque tengo plan" o por el contrario "no salgo de casa porque estoy a dieta? Es importante que un plan de alimentación pueda acompañarnos en nuestros viajes, cenas, fiestas, escapadas a la playa, turismo de ciudad, de montaña* Por eso, es importante no dejar la dieta e intentar adaptarla a nuestros planes sociales, ya que no son incompatibles. ¿Por qué no cambias tu refresco azucarado por un agua aromatizada? ¿Por qué no cambias un plato hipercalórico por una completa ensalada, o un postre copioso por una infusión?

10. Cantidad de agua: El agua es la piedra filosofal en todo plan de alimentación saludable, pero hay que tener en cuenta que tan mala es una sobrehidratación como una deshidratación, los excesos rara vez son buenos. Lo ideal, 3 litros al día, sobre todo cuando suben las temperaturas.

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