La adicción al juego: una vida de fantasía donde “todos los jugadores llegan con un mundo irreal, paralelo y falso”

Más de 700 mil personas tienen conductas problemáticas con el juego presencial y online. Además, 1 de cada 5 menores utiliza la red de forma compulsiva. Una problemática de la que SALAMANCA24HORAS ha querido hacerse eco

Casas de apuestas, salones de juego
Casas de apuestas, salones de juego

Vivir una vida que no es la tuya, una vida que no te corresponde parece algo imposible, inentendible e incluso ridículo. Si nos paramos a pensar un segundo y nos preguntamos a nosotros mismos ¿sería yo capaz de vivir una vida que no es la mía? La primera respuesta seguramente sea no, ¿pero y si ese no, un día se convierte en un sí?

Esta es solo una pequeña reflexión introductoria, esencial quizá para entender la problemática que abarcamos a lo largo de este reportaje. Durante las siguientes líneas vamos a tratar un tema delicado: la adicción al juego en los menores.

La adicción al juego es una problemática real que como toda adicción supone un conjunto de hábitos que desencadenan en conductas peligrosas.

Sin embargo, aunque no lo parezca, la adicción al juego puede llegar a ser tan peligrosa como la adicción a las drogas o al alcohol. Esto es así porque en el caso del juego negar lo evidente es lo normal. Quitarse la venda de los ojos es lo complicado. Y en este sentido, los menores son los más vulnerables.

videojuegos
FOTO EP

Por ello, para conocer los inicios de ese enganche, para saber cómo y cuándo se detecta este problema, los factores que influyen y entender de dónde viene esa adicción, SALAMANCA24HORAS se pone en contacto con la directora técnica y psicóloga de ASALJAR (Asociación Salmantina de Jugadores de Azar Rehabilitados), Luisa Ventola.

Esta es la profesional encargada de dar respuesta a todas nuestras preguntas junto a un usuario anónimo, un joven rehabilitado del que no podemos desvelar su identidad, al tratarse de un dato confidencial, que nos habla de su adicción, de cómo se dejó atrapar por el juego y de cómo consiguió salir de él.

Preguntar por los inicios, entender dónde se ubican los comienzos de está adicción es primordial. Por ello, Luisa Ventola comienza hablándonos de los menores, porque cada vez son más los estudios que alertan del aumento de menores relacionados con la industria del juego.

Respecto a esto Luisa revela que “Hay una edad muy temprana porque las nuevas tecnologías facilitan y favorecen la adicción al juego. Se empieza a una edad muy temprana porque muchos padres, muchas veces dan desde muy pequeños el móvil a sus hijos con un juego determinado”.

Partiendo de esto, la psicóloga añade que “A partir de ahí sino se controla adecuadamente los tiempos y el acceso de los juegos o el tiempo que pasan en internet o con videojuegos, comenzamos a tener un problema, lo que se entiende como juego patológico o adicción al juego que tiene que ver con un uso compulsivo y sin control”.

La adicción al juego como vemos y como nos va a ir explicando esta profesional es una problemática que se va desarrollando de forma lenta. “El tener ahora unos videojuegos tan sumamente atractivos para los menores, diseñados para enganchar a los mismos, hace que se empiece de una forma lúdica que es lo malo que tiene el juego, porque luego acaba generando un enganche patológico”, añade la psicóloga.

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Llegados a este punto se hace imprescindible preguntar ¿cuándo se empieza a detectar que existe una adicción hacia el juego y cómo se desarrolla?

Luisa Ventola, lo tiene claro y no duda en advertirnos de que la primera pista es el estado de ánimo: “Tanto si es un niño como un adulto, el carácter cambia de forma mucho más brusca. En el caso de los menores, empiezan a tener problemas con la atención relacionada con el colegio. Vemos como el niño se encierra cada vez más tiempo y como el enfado es cada vez mayor cuando le quitas un juego.

Dejan de lado otras cosas como jugar en la calle. No quieren salir a la calle, solo quieren llegar a casa y jugar a esos videojuegos, bien con sus compañeros o bien con otra gente desconocida”.

Esto, tal y como señala esta profesional son los comienzos. Es el “anzuelo” que hace que una vez que piques se te haga difícil desengancharte. Cuando se empieza a jugar, por regla general, no se apuesta dinero, pero después sí.

Claro ejemplo de ello es el caso personal que nos explica este joven: “Empecé a jugar cuando tenía 19 años, jugaba con amigos, íbamos a los salones de juegos en modo lúdico ya que hacíamos alguna apuesta deportiva o jugábamos a la ruleta, pero pocas cantidades de dinero. Poco a poco, me fui encontrando solo, el juego me estaba atrapando. Lo que eran unos pocos de euros, se convirtieron en más y cada vez más.

 Jugaba a las apuestas, pero sobre todo a la ruleta. Hubo un momento que ya ni sabía a qué apostaba ni lo que era eso. La ruleta fue ya la perdición, muchos euros, pero sobre todo y al fin y al cabo lo más importante, me quedé solo. El juego ocupaba mis 24 horas del día porque si no estaba jugando presencialmente, estaba jugando al móvil, a los típicos juegos de móvil. Me podían dar las 3 y las 4 de la mañana”.

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Perder la noción del tiempo es lo más común. Así, Luisa Ventola define esta adicción como “una transición indetectable”. E insiste en que “el juego se vende como lúdico única y exclusivamente, pero no se habla de que se puede pasar de las fases lúdicas a otras fases que son puramente adictivas y que al final controla las vidas de las personas haciendo que estas desaparezcan en todos los ámbitos en los que uno tiene que ir desarrollándose, y más cuando es una temprana edad que impide el desarrollo de forma adecuada”.

A este pensamiento se une el joven anónimo: “La vida te cambia en todo, te quedas literalmente solo, pierdes amigos, familia, porque lo único que necesitas es jugar, porque tu adicción así lo pide… Dejas incluso de asearte. Sales de casa con la misma ropa vieja. En definitiva, llega un momento en que la adicción te atrapa y vives por y para el juego”.

Para mostrar el perjuicio de esta adicción, Luisa nos cuenta un caso real que escuchó hace poco en las noticias: “Una mujer llegó a fingir su propio secuestro para extorsionar al marido que estaba ingresado pidiéndole dinero. Después la pillaron en el bingo. Está claro que esta mujer era una adicta al juego, una ludópata”.

De esta manera, como declara Luisa, “El juego te lleva a un aislamiento, a una vida paralela, de mentiras, donde el mundo virtual acaba sustituyendo al mundo real”.

Vidas paralelas que afectan al 7,6% de la población. La directora técnica de ASLAJAR, nos confirma que “Entre el juego online y el presencial hay ya más de 700 mil personas que ya tienen conductas problemáticas con el juego”, donde “hay una prevalencia del 4% aproximadamente de personas entre los 15 y los 64 años que se supera en el 11% cuando se trata de jóvenes entre los 15 y 24 años”.

“La adicción al juego ha crecido tanto en los menores como en los adultos, pero indudablemente los que mayores riesgos están asumiendo son los menores. De hecho, 1 de cada 5 menores a día de hoy utiliza la red de forma compulsiva”, nos alerta Luisa Ventola. Quien continúa afirmándonos que Sanidad ya incluye Internet como una adicción porque los adolescentes usan la red de forma compulsiva.

Casas de apuestas, salones de juego
 

Asimismo, nos advierte de que el mayor crecimiento de la adicción al juego actualmente está en la red y en los juegos online: “Un 10% de los menores de 18 años admite haber apostado alguna vez por internet. Esto no quiere decir que sean ludópatas, pero si son personas que pueden estar en riesgo, y que pueden llegar a esa fase de ludopatía donde el juego destroza su vida y la de su familia”, sentencia.

Finalmente, para intentar reconducir a las personas que diariamente luchan contra el juego existen asociaciones como la salmantina ASALJAR donde Luisa nos explica que cuentan con grupos de ‘Auto-ayuda’ formados por personas afectadas por la adicción como nuestro joven anónimo quien nos relata que lleva 3 años y 10 meses en ASALJAR.

“Intento siempre poner de mi experiencia e intentar ayudar a los compañeros que llegan nuevos. Hacemos unas terapias junto con Luisa en la cual nos juntamos enfermos y familiares de apoyo y contamos nuestro día a día”, revela este joven. Además, aprovecha nuestra conversación para agradecer a sus padres, a su pareja y a todas las personas que componen ASALJAR a quienes denomina “familia” por haberlo ayudado en sus momentos más duros: “Gracias de corazón a todas las personas que me han ayudado, que me están ayudando y que me van a ayudar. La ludopatía es una enfermedad crónica. Sé que la voy a tener para siempre conmigo, pero he aprendido a aceptarme tal y como soy, a quererme y sobre todo he visto que soy capad de cualquier cosa que me proponga”.

Durante las sesiones de terapia, enseñan también pautas de funcionamiento y enfrentamiento del juego. Y algo muy importante según Luisa “Jugar y dejar de jugar no es la clave.

Casas de apuestas, salones de juego en Salamanca.
 

La clave es que dure, y para que dure no solo te tienes que rehabilitar de dejar de jugar, hay muchas cosas que rehabilitar. Entre esas cosas está que durante el tiempo que tú has estado activo en el juego has dejado de hacer un montón de cosas que tienes que empezar a reaprender a hacer de nuevo. Se trata, por tanto, de una terapia muy global”.

La valoración del funcionamiento de estos grupos según Luisa Ventola, psicóloga y directora técnica de ASALJAR es “francamente bueno”.

Además, concluye nuestra conversación diciendo que “Rehabilitar todas aquellas áreas de tu vida que se han visto deterioradas hará que seas capaz de afrontar una vida sin juego, pero sabiendo siempre que si eres un adicto al juego vas a serlo siempre y en cualquier momento puedes caer. Por eso lleva su tiempo”.

Un tiempo que requiere de tres armas fundamente según Luisa: “Trabajo, esfuerzo y terapia”.

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