Las asociaciones feministas y de apoyo a la mujer destacan dos grupos vulnerables que sufren violencia de género: las mujeres rurales y las jóvenes

En el caso de las primeras, se debe a que por la sociedad en la que viven, "tienen normalizada la violencia" y, además, cuesta más llegar a ellas y que ellas se pongan en contacto con las asociaciones; en el caso de las segundas se debe a que las relaciones comienzan cada vez más temprano, a lo que se une el 'control tecnológico'

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Movimiento Feminista: Las medidas que preveía la Ley de Igualdad “se pierden en el limbo”

El Movimiento Feminista incidía en la relevancia del Día Internacional Contra la Violencia de Género, porque a pesar de los pequeños avances conseguidos, “las cifras hablan por sí solas”, tal y como explican dos de sus integrantes, Julia Aparisi y Paula Cruz. “Por desgracia no podemos dejar de salir a las calles y manifestar nuestro rechazo y nuestra repudia a cómo se están llevando las cosas.”

Aunque se ha avanzado en cuanto a visibilización de violencia sexual queda mucho por hacer, prueba de ello son los casos de violencia machista entre los más jóvenes, que repiten las mismas malas historias de siempre. Las integrantes de Movimiento Feminista aseguran que la sociedad falla en este punto, porque si las cosas “se hubieran hecho bien esto no se repetiría”.

Las cifras, como detallan, son alarmantes. Solo en Salamanca hay 319 casos abiertos de violencia de género. En la provincia destaca su acentuado carácter rural, con una situación más complicada que en la capital debido a las deficiencias en el transporte que solo suponen trabas para aquellas mujeres que se animen a denunciar. Sin embargo, muchas todavía no se atreven a reconocer en un entorno tan cercano como el rural que son víctimas de violencia sexual. “Cuanto más rural es la población más difícil es visibilizar y movilizar”, apuntaban.

A nivel nacional los datos tampoco se quedan atrás: a fecha de 21 de noviembre de 2018, hay 44 mujeres víctimas mortales por violencia de género en España, según el balance del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. A este respecto, desde Movimiento Feminista señalaban un repunte de la agresividad por parte de aquellos hombres que se ven más acorralados porque las mujeres tienen menos miedo a denunciar.

No se olvidaban de los casos de violación: aunque cada vez las violaciones sexuales se denuncian más, “todavía es complicado, todavía hay vergüenza. De ahí la necesidad de que aquellas personas que formen parte del sistema de seguridad, judicial o sanitario que intervengan en el proceso cuenten con una formación de calidad sobre perspectiva de género.

Sobre la Ley de Igualdad de 2007, tanto Julia como Paula consideraban que “No se lleva nada a la práctica, seguimos igual, verbalizamos un problema pero no lo solucionamos”. Las medidas que propone, concluían, “se pierden en el limbo”.

ADAVAS: “El Día Contra la Violencia de Género significa visibilizar, no callarnos”

La Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia de Género de Salamanca también considera muy importante seguir celebrando este día para visibilizar la violencia contra las mujeres. Tal y como explica su presidenta, Raquel López, “Significa visibilizar, no callarnos, decir que no solo las mujeres luchamos contra la violencia de género y es una forma de recordar a todas estas mujeres que han sido asesinadas”.

Aseguraba que “lo que sale en los medios es la punta del iceberg, son los asesinatos. Es el final, porque previamente ha habido otras situaciones que son sutiles y de las que no somos conscientes”. Apuntaba a una forma de control de los hombres cuando sus parejas dan el paso de cortar la relación al motivo del aumento del número de asesinatos.

Y aunque ahora el problema sea más visible, en el ámbito de la adolescencia “el machismo se envuelve con otro papel de regalo y las chicas no son conscientes. La población adolescente está desarrollando y fomentando los roles que pensábamos que se habían erradicado, pero utilizando otras armas, como la tecnología y el control”.

Sobre la situación en el mundo rural, Raquel López apuntaba a la estigmatización debido a la mayor cercanía de la población: “Denunciar un situación de violencia de género supone que te enemistes con el resto”. También hablaba de la falta de recursos económicos y humanos y de los medios de transporte. Por eso es imprescindible el apoyo de alguien cercano y de asociaciones como Adavas.

Esta asociación, en concreto, tiene dos líneas de actuación: la asistencia social, psicológica y jurídica a víctimas de violencia sexual y de género, tanto a mujeres como a menores, y la prevención y sensibilización a través de talleres en centros educativos y formación a profesionales, tanto en Salamanca capital como provincia.

Sobre la Ley de Igualdad, Raquel López subrayaba que “No es solo promulgar una ley y que aparezca en el BOE, hay que dotarla de medios económicos, humanos y acciones continuas en el tiempo, no ir a trompicones según el partido político que este en el Gobierno”. Las medidas, continuaba, no pueden buscar una efectividad inmediata: “La brecha de género en el ámbito laboral sigue existiendo, todavía las chicas tienen el estigma de que carreras de ciencias son solo para hombres y las tareas domésticas están a cargo de las mujeres”.

Asociación Plaza Mayor: “Todavía cuesta denunciar, pero es porque la sociedad hace sentirse a las mujeres culpables”

Otra de las entidades que más apoyo presta a todas las mujeres en Salamanca es la Asociación de Ayuda a la Mujer Plaza Mayor, organización decana en la ciudad y que nació en 1986 con el objetivo de defender la Igualdad de Derechos y Oportunidades de las Mujeres, algo que por desgracia no se ha cumplido a día de hoy.

La presidenta de Plaza Mayor, Ascensión Iglesias, recuerda que todas las mujeres que deseen acudir a ellas pueden hacerlo de manera totalmente gratuita. Hasta el 30 de septiembre, ellas han atendido a 125 mujeres, “un número de víctimas muy similar al año pasado”, si bien recuerda que son sólo la punta del iceberg.

La forma de proceder en Plaza Mayor es muy sencilla. Primero, la coordinadora, que es la trabajadora social, se encargará de atender a la víctima de violencia de género y, dependiendo de su situación, se le prestará apoyo psicológico o directamente, atención jurídica. Todo ello “de manera completamente gratuita”, recalca Ascensión Iglesias, quien concreta que la atención jurídica significa “que le llevaremos todo el juicio” sin ningún coste.

Lo que lamenta la presidenta de Plaza Mayor es que “todavía cuesta denunciar”, algo que desde la asociación “entendemos perfectamente, porque es bastante complicado denunciar a la persona con la que has formado tu vida y, en muchos casos, es el padre de tus hijos”. Además, eso suele conllevar “superar un montón de obstáculos”, por lo que las víctimas suelen precisar atención psicológica.

El número de denuncias sí que ha crecido, sin embargo, en los últimos años, pero principalmente porque las mujeres van conociendo sus derechos, algo que antes no ocurría. Y si no hay un mayor número de denuncias se debe, entre otros motivos, a que “muchas mujeres se sienten culpables porque la sociedad les hace sentirse culpables”.

Una violencia de género que “se perpetúa en todas las edades”, también entre las mujeres jóvenes “porque empiezan las relaciones a más temprana edad”, por lo que se da “igual que en toda la sociedad”, ya que “la violencia de género es el último reducto de la sociedad patriarcal”. Además, el ‘control tecnológico’ de las nuevas tecnologías ayuda a que las mujeres jóvenes sufran violencia, pero eso no significa que las mujeres de 60 no la sigan sufriendo, recuerda.

Respecto a las mujeres rurales, también sufren “una mayor violencia” pero “con una diferencia marcada, y es que en la sociedad en la que viven muchas veces normalizan la violencia” y esta “forma parte del rol que ellas tienen”. Además, ayudarlas es más difícil porque “resulta más difícil llegar a ellas y resulta más difícil que ellas lleguen a nosotras”.

Respeto a la Ley de Igualdad de 2007, faltan tanto recursos políticos como económicos para lograr que se cumpla, pero es un tema a tratar y que debe ser “la letra A en la agenda política, como fue en su día el terrorismo”. Eso sí, el sensibilizar a la sociedad y el formarla son las dos tareas a corto plazo más necesarias.

Desde Plaza Mayor recuerdan que se pueden poner en contacto con ellas a través del teléfono disponibles las 24 horas (685 922 411), a través del teléfono fijo (923 211 900) o de la página web (http://www.asociacionplazamayor.es), así como en horario de mañana y tarde en la oficina situada en la calle El Arco, 2-6, 2º F.

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