Atajar el bullying también es obligación de las familias: “Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta”, la nueva campaña que nace en Salamanca
FEVESA y ASCBYC presentan esta nueva campaña dirigida a asociaciones vecinales y familias con herramientas para detectar a un menor acosado y a un menor acosador
“Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta”, es la nueva campaña contra el bullying que nace en Salamanca, presentada en la mañana de este jueves por la Federación de Vecinos de Salamanca (FEVESA) junto con la Asociación Contra el Bullying y el Ciberbullying (ASCBYC) y el Ayuntamiento de Salamanca.
Esta campaña está dirigida a asociaciones vecinales y familias, con el objetivo de sensibilizar sobre el bullying y ofrecer herramientas tanto a los padres como a los abuelos, que en muchas ocasiones se hacen cargo de los menores, como a los propios menores que requieran de ayuda.
Carmen Guillén, presidenta de ASCBYC, y Mercedes Iglesias, miembro de FEVESA, han insistido en que en la mayor parte de las ocasiones “no somos conscientes de qué es el bullying” y de que el acoso escolar “muchas veces se niega. Las familias a veces se escudan en que es cosas de niños y en que es algo que ellos tienen que solucionar”.
El título de la campaña “Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta” hace hincapié, tal y como ha expresado Guillén, en que “más que nunca hay que seguir luchando contra el bullying y más que nunca hay que poner el ojo sobre todo esto porque cada vez hay más jóvenes y adolescentes que se están quitando la vida”.
A través de esta campaña, se ofrecen herramientas como un díptico que explica qué es el acoso escolar, los tipos de acoso, charlas formativas para las asociaciones, el semáforo contra la violencia, así como contactos a los que poder acudir cuando se detecten síntomas de que un menor está siendo acosado o la sospecha de que un niño es el acosador.
En ambos casos, tanto si se tiene la sospecha de que un menor es el acosado como de si es el acosador, las familias deben de ponerse en contacto con ASCBYC, que se encuentra en la calle Ramón y Cajal de Salamanca o a través del contacto 644848609.
¿Cuáles son las señales?: En el caso de un menor que está siendo acosado, Guillén describe que, por regla general, son niños que se aíslan; muestran tristeza; somatización por dolores de tripa, cabeza; no quieren ir al colegio; muestran problemas físicos; ansiedad; depresión; trastornos en la alimentación; problemas de sueño; y en los casos más graves dependencia a medicamentos, alcohol o drogas.
Las señales de que un menor es el propio acosador son niños que muestran mucha ira, que no toleran la frustración, no conocen normas ni límites y se muestran agresivos e incluso manipuladores con los propios padres. En la mayoría de los casos, según indica la presidenta de ASCBYC, “son niños que han vivido en un entorno de violencia”. También, subraya que “es fundamental atajar el problema a una edad temprana porque para ser acoso basta con una mirada o una palabra y los padres podemos detectar perfectamente, al menos tener la sospecha de si nuestro hijo acosa”.
De hecho, asevera que “muchos padres son conscientes y lo primero que hacen es disculparlos y no les hacen ningún favor porque esos menores pueden acabar convirtiéndose en un maltratador”.
Este último año ASCBYC ha asistido a cerca de 300 familias a nivel nacional, de las que unas 200 son salmantinas, aunque la mayoría, ratifica, “no son sobre acoso escolar, a veces son conflictos. Recibimos cada vez más porque la gente tiene cada vez más información y no se calla”. También de todas esas familias, lamenta que “prácticamente ninguna es por parte de un acosador”. Una vez que el menor ha sido dado de alta, se le sigue haciendo seguimiento durante aproximadamente un año, poniéndose en contacto con la familia y revisando sus estados de whastapp o redes sociales, de donde, advierten, “sacamos mucha información”.
Finalmente, tanto desde ASCYBC como desde FEVESA insisten en la importancia de la formación: “Falta mucha formación sobre acoso y ciberacoso en centros educativos, en universidades, en centros de ocio… Nosotros desde hace diez años venimos denunciando mayor formación para trabajar con los menores y detectar casos de acoso”.
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