​¿Qué atención reciben en Salamanca las personas que sufren el COVID-19 y tienen secuelas?

Varios servicios del Complejo Asistencial Universitario han habilitado una consulta especial para aquellos que sufrieron la enfermedad. Sin embargo, el volumen de consulta es elevado, lo que provoca que haya ligeros retrasos. Algunos pacientes temen que estas secuelas puedan desembocar en algo peor

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Pese a que el porcentaje de asintomáticos o de pacientes leves sea cada vez mayor, el COVID-19 es una enfermedad que puede afectar de muchas maneras. No sólo con la neumonía bilateral, quizá la afección más grave y conocida, sino con otras muchas patologías: trombos, pérdida de gusto y olfato, erupciones en la piel, problemas cardiacos…

Muchos de estos problemas pueden llegar incluso superada la enfermedad. Y es que las secuelas que deja el COVID-19 se han revelado de una gravedad mayor que de otras enfermedades antes conocidas y afectan no sólo cuando se están sufriendo los síntomas, sino que pueden llegar a posteriori, cuando uno parece haber vuelto a la normalidad.

Para todas estas secuelas, varios servicios del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca ha habilitado unas consultas de seguimiento para así no abandonar y seguir tratando a los pacientes que han sufrido COVID-19 pero que no han podido recuperarse del todo. Estos servicios son, en concreto, el de Medicina Interna, el de Neumología, el de Cardiología y el de Urgencias.

Especialmente importante es el de Medicina Interna. No por ser el más general de todos ellos, sino porque es el encargado de coordinar todas las consultas ‘post-covid’ y porque es el que ha creado el servicio de seguimiento. Además, y para trabajar coordinadamente, también ha desarrollado un procedimiento con Atención Primaria y con Dermatología -además de con los otros tres servicios anteriormente citados-.

¿Qué requisitos ha de cumplir el paciente para acudir a las consultas de seguimiento?

Estas consultas ‘post-covid’ están destinadas a todas las personas que han precisado ingreso hospitalario, ya fuera en planta o en la unidad de cuidados intensivos- y que, obviamente, tuvieron síntomas. Especial atención recibirán si este ingreso y síntomas se produjeron durante los peores meses de pandemia (marzo y abril), pero no es óbice para recibir esta atención. Es decir, que las personas que fueron ingresadas en los meses posteriores también podrían formar parte de las consultas de seguimiento.

Los pacientes que forman parte de estas consultas ya reciben un seguimiento telefónico previo por teléfono por parte de Medicina Interna. Una vez reciben el alta, al mes se les vuelve a llamar y, si continúan con síntomas, se estudia cada caso para saber si estos están relacionados con el COVID-19. De ser así y de necesitar un tratamiento específico, se activa el protocolo de consulta ‘post-covid’ y se les deriva al servicio que precisen.

En total, tendrán varias revisiones al año: una tres o cuatro meses después de la primera atención, otra entre seis y ocho meses después y, la última, un año después. Si después de ese año siguiera precisando atención, al paciente se le seguirá dando cita. Por el momento, eso sí, y por razones obvias de temporalidad, no se ha llegado a ese caso.ñ

Las consultas comenzaron a funcionar el 1 de julio y cada día se atiende a una media de seis pacientes, de los que tres suelen ser ‘nuevos’ y otros tres acuden a una revisión programada anteriormente. Los profesionales que están en estos servicios se dedican, en principio, de manera exclusiva a estos pacientes ‘post-covid’. Cada servicio, eso sí, atiende una vez a la semana.

Igualmente, se ha intentado minimizar la presencia de estos pacientes en el Hospital por el riesgo que puede suponer para ellos una reinfección o el contagio de otra patología. Por ello, se les intenta citar exclusivamente si tienen que realizarse una prueba presencial o si no se les puede atender telemáticamente. El resto de consultas -la gran mayoría- tienen lugar por teléfono.

¿Cómo acceder a las consultas ‘post-covid’?

Los pacientes que han sufrido COVID-19 y que sufran secuelas tienen dos opciones de acceder a estas consultas de seguimientos. La primera es por derivación directa de los profesionales que les atienden, si bien es poco habitual, ya que estas secuelas se manifiestan de manera más marcada con el paso del tiempo.

Por ello se ha desarrollado el protocolo de manera consensuada con Atención Primaria, pues es ahí donde acudirán las personas que sufran síntomas o secuelas. El Servicio de Medicina Interna de seguimiento COVID tiene un teléfono directo con Atención Primaria y, si el médico de cabecera lo considera oportuno, lo deriva directamente a este servicio. Una vez la persona sea evaluada por Medicina Interna, los especialistas serán quienes decidan si continúan con ellos o los derivan, en función de sus secuelas, a Neumología o Cardiología.

En Neumología -a donde también pueden ser derivados los pacientes directamente desde Atención Primaria- se ha habilitado la consulta ‘neumo-covid’. Normalmente a este servicio acuden personas que han sufrido una neumonía importante durante su ingreso hospitalario y que, en el futuro, pueden desarrollar una enfermedad pulmonar intersticial.

Por su parte, Cardiología también ha habilitado una consulta ‘cardio-covid’ para las enfermedades originadas por esta patología. Principalmente son de dos tipos: miocarditis y pericarditis, aunque este servicio también está muy relacionado con la rehabilitación cardiaca de los pacientes que han sufrido COVID-19. Estos ejercicios suelen tener una duración de dos meses.

Por último está el Servicio de Urgencias. Por el circuito diferenciado al que acuden los pacientes con sospecha de COVID-19 también van aquellos que han sufrido la enfermedad, con una sala de espera y un consultorio específico y con una atención personalizada focalizada en la nueva enfermedad.

Varios pacientes con secuelas muestran sus quejas por no recibir la atención suficiente

¿Puede haber fallos en estas consultas ‘post-covid’? Fuentes hospitalarias indican a este diario que puede darse el caso de que el médico de Atención Primaria no derive o que exista cierto grado de saturación en el nuevo servicio que provoque retrasos. Una aclaración que realizan tras preguntar este medio por el caso de una joven que sufrió el COVID-19 en el mes de marzo y que ha tenido que acudir a la sanidad privada para precisar atención ante las secuelas.

No ha sido la única que ha optado por esta vía ni que ha elevado una queja por no recibir la atención suficiente. En lo que corresponde caso anteriormente citado, todo comenzó en los meses más duros de la pandemia. Concretamente, esta joven fue diagnosticada el 20 de marzo y llegó a estar ingresada en el Hospital.

Un ingreso que, ante la saturación existente y la no excelsa gravedad de su caso, duró día y medio. Posteriormente, siguió el tratamiento en su casa con oxígeno e hidroxicloroquina, según manifiesta. Su historia, lejos de terminar una vez superada la parte más grave de la COVID-19, continuó durante los tres meses que estuvo dando positivo en las pruebas PCR.

Fue el 22 de junio cuando recibió el alta tras obtener la PCR negativa. Sin embargo, “ahí empezó mi calvario”, manifiesta SALAMANCA24HORAS. Y es que menos de 24 horas después sufrió una disnea post-covid que la llevó a ser atendida en el hospital de Los Montalvos.

No ha sido la única secuela: dolores articulares, vértigos, trombos… Con muchas de estas patologías ha acudido a su médica de Atención Primaria, a quien sí le agradece su trabajo y de quien piensa que es “una santa”. Ella la derivó a Medicina Interna, quien tras hacerle una primera valoración, la volvió a citar tres meses después.

Pasados esos 90 días, no tuvo noticias del servicio. Intentó contactar con ellos, y la única respuesta que recibió fue “que estaban saturados”. Esta joven entiende que esto pudiera llegar a ocurrir, pero recuerda que tanto ella como otros pacientes en situación similar son “personas que tienen problemas por la COVID-19”.

Su sensación es de abandono, y lamenta que haya tenido que acudir a la sanidad privada con el desembolso que ello supone. Un esfuerzo que le ha tocado hacer pero que no sabe si podría repetir, motivo por el que pide una mayor agilidad en las consultas ‘post-covid’, reiterando que sabe que no es culpa de los profesionales de los servicios sino de la organización de los mismos.

Apuntando a esas altas esferas, hace un último alegato poniendo de ejemplo a sus dos hijas y a su pareja: “¿Qué explicación les van a dar si me pasa algo y muero?”. Además, también pide que las consultas ‘post-covid’ también sirvan para investigar todas las secuelas que produce la enfermedad.

Por el momento, las consultas ‘post-covid’ siguen su ritmo, pese al recrudecimiento de la pandemia, y desde el Complejo Asistencial Universitario se trabaja para prestar la mejor atención posible a todas las personas que acuden, recuerdan fuentes hospitalarias.

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