El Ayuntamiento contrata las obras para demoler en breve el edificio de la explosión de gas

La calle Príncipe sigue siendo un amasijo de cascotes que recuerdan a las bombonas de propano que hicieron explotar el segundo del edificio en el que residían diez familias. Este 21 de enero se cumple un mes de aquello mientras los trámites prosiguen para la demolición del edificio, que todavía no tiene fecha concreta pero no se demorará tras dar el visto bueno los vecinos al derribo
 

Las 17:00 horas del 21 de diciembre de 2016 será un momento recordado por muchos como la hora en la que una explosión hizo temer lo peor en Salamanca. Fue en la calle Príncipe pero el estruendo se escuchó mucho más allá ante los diferentes temores de los residentes en la zona, que no sabían que había ocurrido. Finalmente, todo quedó en un gran susto provocado por varias bombonas de propano que dejó varios heridos pero ningún fallecido. 

En el mismo día, al lugar acudieron los concejales Carlos García Carbayo y Fernando Rodríguez, que explicó la posible declaración en ruina del edificio. Los técnicos municipales lo inspeccionaban pero, según el estado en el que ya todos los curiosos que se agolparon en torno al suceso pudieron ver, preveían que era inhabitable. 

Al día siguiente, el propio Ayuntamiento lo anunció oficialmente. Entre esas paredes ya no podría vivir nadie ante el riesgo de que se cayera por sus propios desperfectos y después de la inspección determinaron que se encontraba en ruina inminente. Así, comenzaron a preparar el informe pertinente, conjuntamente con los Bomberos de Salamanca, para la propuesta de su demolición.

Los vecinos, de acuerdo

Una vez terminado este informe, se informó a los vecinos sobre la futura demolición y estos no mostraron contrariedad. De hecho, autorizaron a que se realizara lo antes posible por lo que el Ayuntamiento comenzó los trámites para encontrar una empresa que se hiciera cargo del derrumbe lo antes posible e, incluso, se escuchó la posibilidad de que fuera esta última semana cuando se realizaran los trabajos.

El Ayuntamiento ya ha contratado las obras de demolición total del edificio tras la autorización de los vecinos, por lo que se espera que el derribo se produzca en breve. Todo indica que tras la demolición de este edificio se construirá uno nuevo para que los inquilinos anteriores puedan recuperar el inmueble en la misma zona, aunque no se han anunciado todavía las condiciones para este inmueble. 

Cordón de seguridad 

También anunciaron que la zona permanecería acordonada durante los próximos días a la explosión por seguridad. Sin embargo, un mes después la situación es la misma. El cordón sigue presente, el edificio en pie y los cascotes en el suelo, aunque amontonados en comparación con el caos que se vivió el 21 de diciembre. 

El precinto puesto por la Policía Nacional recuerda que no se puede entrar ya en el edificio, algo que sí hicieron los Bomberos durante los siguientes días para intentar recuperar los enseres personales esenciales de los vecinos y su documentación.  

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