Los bajos salarios y la precariedad laboral impiden a los jóvenes el acceso a una vivienda en propiedad

Esa situación retrasa su edad de emancipación hasta los 29,8 años, según los datos del Eurostat correspondientes a 2020, por encima de los 26,4 años de la media europea

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Construcción de edificios | EP
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Los bajos salarios, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a una hipoteca dificultan el acceso de los jóvenes españoles a una vivienda en propiedad, como han concluido varios expertos en el foro 'Vivienda y jóvenes: ¿Es posible la propiedad?', organizado por la Fundación del Notariado.

Esa situación retrasa su edad de emancipación hasta los 29,8 años, según los datos del Eurostat correspondientes a 2020, por encima de los 26,4 años de la media europea, y prioriza el alquiler a la compra.

"El concepto de la compra ya no está tan difundido", ha apuntado la presidenta del Consejo de la Juventud de España (CJE), Elena Ruiz, al tiempo que ha reconocido que, para un joven, "es casi imposible poder adquirir la entrada a una vivienda, a una hipoteca".

El director de Estrategia y Sostenibilidad de la Asociación Española de Banca (AEB), Juan Carlos del Rieu, ha confirmado esa dificultad de los jóvenes para conseguir una hipoteca, debido a la "actitud más prudente" de los bancos tras la crisis de 2008.

Entre las razones que impiden la compra de vivienda por parte de los jóvenes, Del Rieu también ha citado "el deterioro del mercado laboral", acompañado de "una tasa de temporalidad salvaje" y los impuestos ligados a las transacciones inmobiliarias.

Al igual que la presidenta del CJE, le director de Estrategia y Sostenibilidad de la AEB cree que puede existir un nuevo comportamiento entre este grupo a la hora de elegir entre alquiler o compra.

"Puede haber un cambio de preferencia, en torno al 20 o 25% de los jóvenes que prefiera no utilizar sus ahorros para endeudarse en torno al concepto de propiedad. Esta cultura de propiedad es muy fuerte en España, pero no tanto para nuestros vecinos", ha apuntado del Rieu.

Los jóvenes que optan por la compra tienen que recurrir en muchas ocasiones a sus padres, bien como avales de sus hipotecas o a través de donaciones de propiedades o de liquidez, como ha comentado la vicedecana del Colegio Notarial de Madrid, Concepción Barrio Olmo.

Falta de oferta de vivienda 

La precariedad salarial y la dificultad para el ahorro no son los únicos inconvenientes que impiden la compra de una vivienda. El presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), Juan Antonio Gómez-Pintado, alude también a una ausente "política de vivienda por parte del Estado".

Para Gómez-Pintado, este desinterés estatal por la vivienda pública apareció en la crisis de 2008 y, desde entonces, se ha incentivado la construcción privada. Por eso, ha abogado por un verdadero impulso a la vivienda pública, sin pretender que se estas edificaciones se desarrollen desde el ámbito privado.

"Tenemos una legislación en España con la que es muy difícil llevar a cabo las soluciones que se toman en otros países, además de la voluntad de ponerlo en marcha. No hay una coordinación desde el Estado", ha expresado.

Del Rieu, de la AEB, ha coincidido en que falta "diseñar políticas de oferta", aunque ha matizado que al mismo tiempo que se desarrollan políticas a largo plazo, también es necesario dar soluciones inmediatas.

Por su parte, la presidente del CJE ha sugerido facilitar la ocupación de las viviendas vacías, así como restaurar y rehabilitar las viviendas antiguas, para hacerlas más sostenibles. "El problema es que muchas veces la oferta es prácticamente nueva o completamente antigua(...). Eso ayudaría para poner en ele mercado muchas viviendas", ha agregado.

Consecuencias sociales 

Los jóvenes que comienzan a emanciparse y se plantean la compra o el alquiler a la hora de acceder una vivienda acumulan ya dos crisis: la de 2008 y la del coronavirus. A la vez, también se vislumbra cierta inestabilidad por la crisis de suministro, como ha expuesto el catedrático de Derecho Civil de la Universidad Rovira i Virgili, Sergio Nasarre.

"En su infancia, vieron los gozos del 'boom' inmobiliario, con un nivel de vida muy alto, y cuando empiezan su joven adultez se dan cuenta de que la cosa se complica", ha dicho Nasarre.

La respuesta que han encontrado a sus problemas, tanto laborales como adquisitivos, es la "economía colaborativa", que, a juicio del catedrático, supone "un proceso de precarización" que ve poco recomendable para la juventud y, a largo plazo, "crea una inseguridad vital".

Ruiz, del CJE, ha discrepado en cuanto a las causas de la precariedad juvenil, que no relaciona tanto con las dos crisis como con el encarecimiento del coste de vida y de la vivienda, que no se ha visto equiparado con los salarios. "La juventud de hoy, en cifras medias, cobra menos que hace 20 años", ha recalcado.

El director de Estrategia y Sostenibilidad de la AEB también ha advertido de que el retraso de la emancipación y la situación del mercado inmobiliario puede cambiar la estructura productiva del país y la forma de relacionarse, además de tener consecuencias en la tasa de natalidad, en el consumo y en el ahorro.

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