El calvario de una madre salmantina: casi cinco meses esperando una prueba que determine por qué su bebé no respira

Miguel nació el 5 de febrero y necesita que una resonancia magnética diagnostique los motivos de sus patologías; finalmente, el Hospital de Salamanca lo ha canalizado hace unos días al madrileño de La Paz

Cristina Rodríguez con su hijo Miguel
Cristina Rodríguez con su hijo Miguel

Desesperada, impotente, angustiada… Cristina Rodríguez Sánchez lleva más de cuatro meses viviendo un calvario, una pesadilla, con los problemas respiratorios de su bebé y la falta de una solución o, al menos, una prueba necesaria para poder tener un diagnóstico, para saber un porqué. Casi cinco meses de ingresos, altas, pruebas… y una resonancia “vital” que no llega, para la desesperación de esta madre. 

Miguel nació el 5 de febrero, de forma prematura y con un distrés respiratorio, además de un problema de saturación y de succión-deglución-respiración, por lo que tuvo que ser ingresado en la unidad de Neonatología. Tras permanecer 33 días ingresado, le dieron el alta, “con oxígeno en las tomas y un pulsioxímetro, pero sin diagnóstico, sin saber de dónde viene este problema”, lamenta Cristina Rodríguez.

Unos días después, vuelven a Urgencias y es ingresado de nuevo; “le colocan una sonda nasogástrica y le dan el alta”.

El ingreso se repite unos días más tarde, ya que “se ahoga con su saliva y mocos”. En este punto, explica Cristina, le solicitan varias pruebas, entre las que se encuentra una resonancia magnética. “Tras varios días de ingreso, los anestesistas nos explican en qué consiste la anestesia para la resonancia”; así, les dicen que la sedación que correspondería hacer a este bebé entonces de tres meses “no se puede, porque les falta instrumental (tubuladuras), que “se puede llevar a cabo otro tipo de sedación, pero que con las patologías del niño es más arriesgado” y que “nos pueden derivar a otro hospital al no tener medios para realizarlo”.

Tras reunirse el equipo médico (neurología, disfagia, otorrino, neumología y anestesistas) “nos comunican que ponen en marcha la derivación al Hospital de La Paz de Madrid. “Eso fue un viernes, pero al lunes siguiente, los médicos nos informan que el traslado se suspende, que esa resonancia hay que hacerla en Salamanca y en este momento se empieza a gestionar la compra de las tubuladuras”.

Las tubuladuras llegan después de “unos angustiosos días”, pero, de nuevo, la espera, ya que “unos nos dicen que tienen que probarlos en otro niño” y otros, “que falta un capnógrafo”; Cristina lamenta y se pregunta si “no sabían lo que necesitaban para realizar la prueba”.

Mientras, pasan los días y al niño se le da de nuevo de alta “porque no hay fecha para la resonancia”. Son días “agobiantes”, en los que a Miguel le practican una broncoscopia y “nos manda para casa con una CPAP y un aspirador, “sin diagnóstico, sin fecha para la prueba” y además “mi hijo se coge en el hospital una bacteria y un virus”.

Reclamaciones por el trato recibido

Durante estos eternos meses, Cristina Rodríguez ha puesto tres reclamaciones, dirigidas a los responsables del Hospital y de la Gerencia, contando los hechos y mostrando su disconformidad con el trato de la directiva del Complejo Hospitalario, así como su solicitud “desesperada” de traslado a La Paz. Le han contestado “correctamente, pero no ponen los medios”.

Cristina quiere dejar claro que “el equipo médico ha hecho todo lo que estaba en su mano siempre”, pero “el problema lo tengo con la dirección/gerencia” del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca. 

Tanto la Gerencia de Salud de Área de Salamanca como la Gerencia de Atención Especializada en sus respuestas (6 y 14 de junio, respectivamente) a las quejas de Cristina, le piden disculpas por su insatisfacción con la asistencia recibida por su hijo, explican los motivos del retraso de la resonancia y aceptan la canalización a La Paz.

Tras estos casi cinco meses de angustia, el bebé, ahora sí, será trasladado a La Paz para realizarle la resonancia magnética.

Pero después de que se tomara la decisión de canalizarlo al Hospital de La Paz, surgieron más reveses. “Se han realizado mal los papeles”, dice, desesperada, Cristina. Un hecho que se ha reconocido desde el hospital salmantino, ya que, según han informado fuentes hospitalarias, “ha habido un error de trámite por parte del médico peticionario, que rellenó mal un anexo, pero ya se ha solucionado con rapidez”.

Una prueba "decisiva" que se ha alargado "sin motivo" 

Un error solucionado el pasado miércoles, 23 de junio; pero otro problema más surgió el jueves, ya que, según le explicaron a la madre, “no pudieron tramitarlo porque tuvieron problemas con el ordenador o el sistema informático”. El error se mantenía el viernes, sin embargo, el Hospital salmantino se puso en contacto con el de La Paz de Madrid y, según informaron a Cristina Rodríguez, “iban a hacer una excepción y nos llamarían” aunque, de momento, “no se hayan tramitado los papeles” (la Gerencia deberá realizarlo en cuanto se solucionen los problemas informáticos).

Tras la pesadilla, por fin, una buena noticia: la resonancia ya es un hecho. Pero todavía toca esperar; Cristina cruza los dedos para que la cita se agilice y sea pronto, porque son más de cuatro meses de angustia, en los que “no había avances”, esperando una prueba clave para el diagnóstico de un bebé que tiene una sonda nasogástrica y sus problemas respiratorios “hacen que con biberón y chupete se ahogue”.

Una prueba que “se está alargando sin motivo aparente y es decisiva para un diagnóstico” y un posterior tratamiento. Una resonancia que ahora sí parece próxima; un calvario que, al menos en este sentido, parece que está llegando a su fin.

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