Carta abierta al personal de la UCI de Coronarias del Hospital Clínico Universitario de Salamanca

Los hijos de un paciente muestran su agradecimiento, en estas líneas que recoge SALAMANCA24HORAS, por el buen trato que recibió su padre

SAMUEL RODRÍGUEZ

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El Hospital de Salamanca es el único de la región que mantiene la UCI en riesgo bajo de casos COVID
El Hospital de Salamanca es el único de la región que mantiene la UCI en riesgo bajo de casos COVID

Somos los hijos de Anselmo Rodríguez Holgado, que ingresó en la UCI de Coronarias del H.C.U. de Salamanca (no es un caso COVID) el pasado 20 de enero de 2021. Hemos querido escribiros como muestra de agradecimiento por el trato recibido tanto para con nosotros, especialmente con nuestra madre, como para con nuestro padre. Nos gustaría contar nuestro caso para tratar de hacer ver el impacto que habéis dejado en nosotros, y por lo que os queremos homenajear con esta carta.

Hace 4 semanas ingresó en la UCI muy grave nuestro padre, de 73 años, por problemas en su corazón y desde entonces luchó con todo por salvar su vida. A pesar del COVID y sus terribles restricciones en los hospitales (recordad que en esas semanas estábamos en la peores cifras hospitalarias por COVID), en las que los familiares no podíamos acompañarle, ni verle, ni tocarle… no estaba sólo, estaba con vosotros: un equipo de sanitarios de intachable profesionalidad que le acompañaba en todo momento. Desde el principio, nosotros supimos que estaba en el mejor sitio donde podía estar. El único sitio donde cabía una chispa de esperanza de volver a estar con él.

Durante los 21 largos días que nuestro padre estuvo allí, habéis tratado a mi familia con una increíble humanidad y con una enorme sensibilidad, especialmente con mi madre quien era vuestro contacto habitual al otro lado del teléfono. Porque sí, el protocolo indicaba que la información a los familiares se nos diera por teléfono, en el momento del día en el que la saturada UCI os daba un pequeño respiro y los médicos podíais centraros en nosotros. A pesar de esto, supisteis transmitir la complejidad de cada suceso que iba ocurriendo en esa lucha por salvarle la vida.

Mostrasteis paciencia, empatía, respondisteis todas nuestras preguntas por muy complicada que fuera la respuesta. Nos hablasteis de máquinas, de pruebas, de indicadores… trasladando vuestro lenguaje técnico a personas que nada sabíamos de corazones, pulmones, arterias, riñones, infecciones… terminando siempre con la misma frase: “¿alguna duda más? Sabemos que son muchas cosas y que no son fáciles… ánimo y paciencia. La situación es muy grave pero vamos a seguir luchando por Anselmo. Si surge cualquier complicación, llamaremos en cuanto sea posible”. Entonces sabíamos que, pasase lo que pasase, nuestro padre estaba en las manos que tenía que estar, las vuestras, y podíamos irnos a dormir una noche más.

Así pasaron los días, hasta que lamentablemente mi padre no pudo seguir luchando. Falleció el pasado 10 de Febrero. En sus últimos minutos, no le dejasteis irse solo… permitisteis que dos de mis hermanos y mi madre le acompañaran y nos hicisteis sentir todo vuestro pesar por no haber podido hacer más... mi padre luchó contra un millón de complicaciones, y vosotros le ayudasteis en su lucha contra cada una de ellas hasta la extenuación, pero no fue posible.

GRACIAS POR TODO. GRACIAS porque en la distancia hemos sentido a mi padre acompañado y en las mejores manos. GRACIAS porque os habéis dejado la piel y porque además sabemos de antemano vuestra respuesta a esta carta: “No hay nada que agradecer, es nuestro trabajo”. GRACIAS

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