Casado garantiza la vacunación de los profesionales sanitarios aunque reconoce que habrá que hacer “ajustes” y asegura que los hospitales tienen "colchón" para evitar el colapso

La consejera reconoce que de seguir al actual ritmo de contagios podría llegarse a una situación “muy grave” aunque recuerda que las UCI “todavía se pueden extender más”

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UCI Salamanca
UCI Salamanca

La consejera de Sanidad, Verónica Casado, garantizó este jueves la vacunación entre el personal sanitario de Castilla y León, aunque reconoció que la disminución en el ritmo de llegada de vacunas a la Comunidad en las dos últimas semanas “afecta a la planificación” que se había previsto inicialmente, lo que obligará a realizar “ajustes”. 

Así lo dijo la consejera durante su comparecencia a la finalización del Consejo de Gobierno y después de que la Comunidad de Madrid anunciara la suspensión de la vacunación de los sanitarios ante la falta de vacunas. 

“No lo vamos a hacer, pero sí hay que hacer un ajuste”, afirmó Casado, quien puso de relieve la necesidad de garantizar las segundas dosis para aquellas personas que ya recibieron la primera, sin dejar de vacunar a profesionales sanitarios. “Con el ritmo que creíamos que íbamos a tener, podíamos haber vacunado a todos los profesionales esta semana”, explicó la consejera, quien incidió en que la disminución de la llegada de vacunas sí está afectando a la planificación prevista en un principio. 

En concreto, el Gobierno informó a Castilla y León de que Pfizer reducirá el número de bandejas que recibirá la Comunidad de 26 a 24, lo que se traduce en 1.950 dosis menos, a lo que hay que sumar las más de 8.000 que se dejaron de recibir esta semana. “Eso altera la planificación” que se había hecho y que estaba pensada “al milímetro”. Sin embargo, Casado explicó que el Gobierno asegura que esa disminución “se compensará antes del 16 de febrero”, momento en el que se espera “recuperar la velocidad de vacunación”. 

Según explicó la consejera, a nivel global Castilla y León ha administrado el 78 por ciento del total de las dosis recibidas y 5.296 personas han recibido ya las dos dosis, porque reiteró que el “cuello de botella” en el caso de la vacunación no se encuentra en los profesionales, sino en el número de vacunas que se reciben, que esperó que sean muchas más. “Cuando eso sea, el ritmo de vacunación cambiará” con la idea de contar “antes del verano” con un porcentaje “sustancial” de la población vacunada frente al COVID-19. 

En relación a las jeringuillas y a su uso, Casado negó que exista problema alguno porque se dispone de 4,4 millones de jeringuillas “para vacunar las dos veces necesarias y más”. Además, aseveró que se están utilizando seis dosis de cada uno de los viales. “Nuestro sistema de vacunación en relación a este tema está totalmente garantizado para poder extraer las seis dosis de cada uno de los viales”, declaró. 

Sobre la polémica vacunación del que fuera consejero de Salud de Murcia y que dimitió este miércoles tras recibir la vacuna frente al COVID-19, Casado dijo no tener constancia de que esté sucediendo entre altos cargos de Castilla y León. “Declaré públicamente que me voy a vacunar porque creo firmemente en las vacunas y los altos cargos de mi Consejería hacen lo mismo”, aunque aseguró que se hará cuando corresponda. “Distinto es que en algún equipo gerencial pueda haber personas que estén ayudando y apoyando a los equipos de cribados y están en primera línea”, lo que las convierte en personas de alto riesgo. 

No a la vacuna

En relación a las cifras de entre el diez y el 12 por ciento de personal de las residencias que rechaza vacunarse frente al COVID, Casado estimó que eso significa que el 88 por ciento restante sí lo estarán, con lo que estimó que supone “una buena noticia”. 
En la misma línea se expresó el vicepresidente y portavoz de la Junta, Francisco Igea, quien valoró este dato “dentro de lo que es probable en la estadística”, aunque aseguró que se trata de un porcentaje que “no es especialmente elevado”, si bien apostilló no compartir esa posición. “En todas las familias hay de todo”, dijo y restó importancia a esta negativa por parte de un porcentaje “tan residual”.

Los hospitales de Castilla y León aún tienen “colchón” para poder subsistir y no colapsar

Por otro lado, la consejera de Sanidad ha asegurado que los hospitales de Castilla y León aún tienen “colchón” para poder subsistir y no colapsar, aunque alertó de que si se sigue al actual ritmo de contagios, se podría alcanzar una situación “complicada y muy grave”. Así lo dijo Casado en su comparecencia a la finalización del Consejo de Gobierno, donde aseveró que no se alcanzará la situación de colapso “en tiempo”. 

Aunque trasladó su preocupación por la cobertura de las plazas de UCI, reconoció que las UCI extendidas “todavía se pueden extender más”, al tiempo que confió en que la situación epidemiológica que se vive en la Comunidad pueda mejorar en los próximos días una vez que hagan efecto las medidas restrictivas que se están adoptando. 

Casado puntualizó que el colapso hospitalario se registra cuando se llega “casi a la parálisis” y las unidades de críticos acumulan más de 500 personas. “Intentamos evitar el colapso de todas las maneras posibles”, bien sea mediante la reorganización de los centros hospitalarios y también a través de los planes de contingencia existentes. 

De cualquier forma, la consejera insistió en que se detecta “de manera significativa” el aumento en el ritmo de los ingresos hospitalarios como evidencian las cifras. Mientras que el martes eran 1.277 los pacientes ingresados en los hospitales de Castilla y León (1.099 en planta y 178 en unidades de críticos), en apenas 48 horas estas cifras han aumentado hasta los 1.550 pacientes por COVID ingresados, es decir, 273 más, de los que 1.343 están en planta y 207 en unidades extendidas de críticos, de los que el 82 por ciento están intubados. 

Casado reconoció que, en el caso de tener que proceder a la extensión de las UCI habría “parte de la actividad que tendríamos que dejar de hacer”, algo que no contempla el Gobierno autonómico que pretende “tenerlo lo mejor organizado posible”. “En los hospitales empezamos a no poder tratar y operar el resto de enfermedades que también producen mortalidad”, apostilló el vicepresidente y portavoz de la Junta, Francisco Igea, quien se refirió a una incidencia “desbocada” en Castilla y León aunque se está “controlando” el ritmo de crecimiento de la pandemia porque “ya no crecemos igual que hace una semana”. 

En otro orden de cosas, Casado trasladó su preocupación también por la “sobresaturación” en la Atención Primaria, lo que impide que pueda llevar a cabo actuaciones preventivas “al ritmo que lo hacía antes” lo que pueda demorar la detección de otras enfermedades de gravedad. Por ello, la consejera abogó por “normalizar lo más posible” la situación e intentar que los datos de esta tercera ola disminuyan rápidamente. 

Aunque los datos de contagios de hoy volvieron a rozar los 3.000 en la Comunidad, Casado aludió al “indicio” de que la “pared” de casos nuevos “se tumbe un poco” y confió en que en los próximos días se produzca “un descenso” como consecuencia del efecto de las medidas restrictivas adoptadas la semana pasada.

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