Castilla y León crecerá entre un 4,2% y un 5,4% en 2022, según las estimaciones de los institutos de predicción

Los economistas advierte de que la situación seguirá condicionada por la COVID, la inflación y el desabastecimiento

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Gente paseando por la calle en invierno | Foto: Andrea M
Gente paseando por la calle en invierno | Foto: Andrea M

La economía de Castilla y León crecerá entre un 4,1 y un 5,4 por ciento en 2022 y cerrará el año con un avance entre el 4,9 y el 5,6 por ciento, según las estimaciones públicas y de los principales institutos de predicción de España.

En concreto y según la información recogida por Ical, la previsión más optimistas sobre el dinamismo económico de la Comunidad, es la de Unicaja Banco, que apunta a un avance del 5,4 por ciento. Por el contrario, en el extremo opuesto la previsión más pesimista sobre la evolución económica de Castilla y León es la de Hispalink, que apunta a un crecimiento del 4,2 por ciento por ciento.

La Junta de Castilla y León espera que la economía crezca un 4,9 por ciento y se superen los niveles de PIB prepandemia; un dato en el que coincide el Observatorio Regional de BBVA Research. Las estimaciones para el conjunto nacional son mucho más positivas para todos los analistas, con un siete por ciento para el propio Gobierno; un 6,5 por ciento para Hispalink; un 5,7 por ciento para Funcas; y un 5,5 por ciento para BBVA.

En cuanto al cierre para 2021, la previsión más optimista es la del propio Gobierno autonómico con un 5,6 por ciento; mientras que la peor es de Hispalink, con un 3,6 por ciento. Asimismo, Unicaja Banco la sitúa en el 5,2 por ciento; BBVA, en el 4,9 por ciento; y Funcas en el cuatro por ciento.

Las previsiones para España son mejores también, con un 6,5 por ciento previsto por el Gobierno; un 5,1 por ciento por Hispalink; un 5,2 por ciento por BBVA; y un 4,8 por ciento para Funcas.

Lo que está claro y así lo afirman desde diversos ámbitos universitarios como el equipo de Coyuntura Económica de la Universidad de Burgos, integrado por Manuel Morquillas y José María Calzada, y el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de León, José Luis Placer, es que la economía seguirá condicionada por la COVID, así como por la hiperinflación por los costes energéticos y la crisis de abastecimiento de las materias primas al menos durante la primera mitad del ejercicio.

En este sentido, los expertos de la UBU Manuel Morquillas y José María Calzada estiman que la economía de la Comunidad crecerá un cinco por ciento este año, y cuatro décimas más el que viene. Eso si, dejan claro que “las predicciones económicas son difíciles de formular siempre y especialmente en momentos de enorme incertidumbre como el provocado por la pandemia de la COVID-19”. En este sentido, exponen a Ical, que el grado de acierto en estas previsiones está condicionado por diversos factores. 

En concreto, apuntan a los riesgos a la baja por la posibilidad de nuevos rebrotes y la aparición de nuevas variantes del COVID, como el caso de ómicron que ya está obligando en muchos países europeos a restricciones de movilidad, que afectan a la actividad y provocan cuellos de botella en la cadena de suministros. Y es que recuerdan que la economía de Castilla y León puede verse especialmente afectada por la evolución de la pandemia en la UE, porque presenta una exposición comercial a este espacio superior al conjunto de España.

Los expertos de la UBU aseguran que si como consecuencia de las nuevas variantes fuera necesario decretar medidas de confinamiento y restricciones a la movilidad, las provincias de Castilla y León que se verían más perjudicadas serían Ávila y Segovia por su proximidad a Madrid. 

Castilla y León crecerá entre un 4,2% y un 5,4% en 2022, según las estimaciones de los institutos de predicción
Castilla y León crecerá entre un 4,2% y un 5,4% en 2022, según las estimaciones de los institutos de predicción

Los economistas también advierten del impacto del aumento de los precios de las materias primas y los alimentos, y la presión sobre los costes, aunque “se prevé que estas presiones inflacionistas sean coyunturales y se desacelerarán a lo largo de 2022”. “Para evitar esta espiral inflacionista estimamos que son desaconsejables los contratos de trabajo con cláusulas de indexación, que pueden desencadenar la inflación de costes asociada a la espiral precios-salarios”, aseveran.

El crecimiento también estará condicionado, siempre según los profesores de la UBU, por la “eficiencia y eficacia” en la utilización de los fondos de la UE, en concreto el Fondo NextGeneration EU (NGEU), cuya cuantía se estima alcance el dos por ciento del PIB de Castilla y León.

Por último, exponen que en el bienio 2021-2022 no se prevé un aumento de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), aunque este supuesto está condicionado por la evolución de los precios.

Por su parte, José Luis Placer, desde la ULE aseguró que en 2021, tras un notable crecimiento en el primer semestre, los últimos datos disponibles avanzan “una contracción de la recuperación económica tanto a nivel nacional como autonómico”, que llevará a un incremento del PIB para todo el año inferior al previsto inicialmente. Para Castilla y León, dijo, el incremento del PIB no superará la cifra del cinco por ciento, situándose así por debajo de la media nacional.

Este experto recordó que la economía está bajo el efecto de una serie de factores negativos, tales como la nueva oleada del virus, los problemas en las cadenas de suministros globales, el fuerte crecimiento del precio de la energía y la consolidación del incremento de la inflación general y subyacente, por lo que “no parece que 2022 vaya a ser el año de recuperación de los niveles anteriores a la pandemia, ni para Castilla y León ni para el conjunto de España”.

Pero al margen de esta situación general que afecta a todo el territorio nacional, Placer advirtió de que en Castilla y León se mantendrán los factores estructurales negativos que viene padeciendo la economía desde hace décadas, como “la hemorragia demográfica y el descenso del peso que nuestra actividad productiva y el empleo tienen sobre el total nacional”.

“En 2022 la economía de Castilla y León seguirá la senda que marque la evolución nacional, pero en la medida que la Junta siga sin reconocer la importancia que para revertir la tendencia negativa estructural tiene impulsar programas específicos de desarrollo económico e industrial de las provincias de la franja oeste de su territorio, pues de ellas proceden las mayores pérdidas, nada cambiará y seguirá manteniéndose la trayectoria descendente que estamos sufriendo desde hace décadas”, expuso a Ical.

 

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