Castilla y León refuerza la detección precoz del cáncer de cuello de útero: el 8,4% de las pruebas detecta VPH de alto riesgo

El protocolo de cribado actual se divide por franjas de edad para optimizar los recursos y la eficacia diagnóstica. Para las mujeres de entre 25 y 29 años, la prueba primaria consiste en una citología cada tres años

Ginecologo
Ginecologo

El Programa de prevención y detección precoz del cáncer de cuello de útero en Castilla y León, basado en el beneficio poblacional, permite identificar de manera temprana lesiones precancerosas, facilitando tratamientos efectivos antes de que la enfermedad evolucione.

La clave del éxito de esta iniciativa radica en la detección del Virus del Papiloma Humano (VPH) de alto riesgo oncogénico, el principal factor de riesgo asociado a este tipo de cáncer.

Durante el pasado año 2024, los servicios de salud de la comunidad realizaron un total de 62.148 determinaciones de VPH. Los resultados muestran una incidencia significativa, ya que en 5.245 de estas pruebas se detectó la presencia del virus de alto riesgo. Estos datos reflejan la importancia del cribado masivo para aflorar casos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos en sus fases iniciales, facilitando así una intervención clínica inmediata.

El protocolo de cribado actual se divide por franjas de edad para optimizar los recursos y la eficacia diagnóstica. Para las mujeres de entre 25 y 29 años, la prueba primaria consiste en una citología cada tres años. En el sistema de recogida vigente, si el resultado de esta citología es positivo, se cita nuevamente a la paciente para una determinación de VPH. Por el contrario, si la prueba es negativa, la paciente se reincorpora al ciclo ordinario de revisiones cada tres años.

Para el grupo de mujeres comprendido entre los 30 y 65 años, la estrategia cambia hacia la determinación directa del VPH de alto riesgo. Si la prueba resulta negativa, el intervalo de seguimiento se amplía con seguridad a los cinco años. Sin embargo, ante un positivo en VPH, se realiza un triaje mediante citología; si esta última descarta un riesgo inmediato de lesión, la paciente debe repetir la prueba al año para monitorizar la persistencia del virus.

En cuanto a la actividad complementaria del programa, durante el último ejercicio se llevaron a cabo 26.728 citologías en total. De este volumen de pruebas, 1.681 arrojaron un resultado positivo, lo que representa un 6,3% de positividad.

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