La Diócesis de Salamanca aplaza las comuniones a septiembre y octubre

Alrededor de 1.300 menores reciben cada año este sacramento en las parroquias salmantinas, principalmente en mayo, ceremonias anuladas por el estado de alarma

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La situación provocada por la pandemia del coronavirus ha cancelado un gran número de primeras comuniones que, en Salamanca, realizan anualmente una media de 1.300 niños, entre los meses de mayo y comienzos de junio. La incertidumbre que tenían protagonistas, padres y sacerdotes ha finalizado tras el anuncio de la Diócesis de Salamanca de posponer a septiembre y octubre tanto las comuniones, como las confirmaciones que han sido anuladas por el estado de alarma.

Sin embargo, el comunicado del Obispado advierte que si las orientaciones de las autoridades sanitarias "no hicieran posible las celebraciones de los sacramentos en septiembre y octubre con la necesaria libertad litúrgica, daríamos a conocer con la mayor antelación posible el aplazamiento definitivo hasta el año 2021, de forma preferente a partir de la Pascua".

La Diócesis explica en un comunicado que, en las actuales circunstancias, "hemos de ser muy cautos a la hora de programar ya otras fechas alternativas, pues hemos de estar abiertos a seguir las instrucciones y recomendaciones que nos indiquen nuestras autoridades sanitarias".

Llamamiento a la sobriedad y a la austeridad

También hace referencia a la situación económica de muchas familias con la crisis del coronavirus, "por el parón de las empresas y de las actividades económicas, que ha dejado y va a dejar a muchas personas en una situación de precariedad. Hacemos una llamada a la sobriedad y austeridad; a evitar gastos innecesarios en las fiestas familiares que acompañan a las celebraciones litúrgicas. Y sería un precioso signo de caridad que las familias en mejor situación sean solidarias y fraternas con las familias que tienen menos recursos y colaboren con ellas a través de aplicaciones a Cáritas parroquial o diocesana".

Todo listo, a falta de fecha de celebración

El traje del niño y los regalos, comprados; el banquete familiar reservado y la fecha de la Primera Comunión fijada, junto a otra decena de menores más, prevista para el 23 de mayo en la parroquia salmantina de San Isidro y anulada por la crisis sanitaria. Todo listo para una celebración a la que solo le falta una fecha definitiva, después de conocerse este lunes que comuniones y confirmaciones se aplazan a septiembre y octubre.

"Es un trastorno y mucha incertidumbre", explica la madre del menor protagonista. Y pone como ejemplo que, no ha podido ponerse en contacto con la tienda donde había comprado el traje de Primera Comunión. "Está cerrada, no cogen el teléfono, si es dentro de unos meses, le quedará pequeño". Respecto al restaurante, se encuentra tranquila porque los responsables les han dicho que no habrá problema. "Una vez que se retome la actividad, ya veremos cómo se ajustan fechas". Respecto a los regalos, ya comprados, es lo que menos preocupa a esta madre.

Más tranquilo el protagonista que la madre, tanto ella como el resto de padres, piden que, cuando se den las condiciones sanitarias, se pueda celebrar la ceremonia religiosa. "Lo importante es que  puedan tomar la Comunión, la celebración después ya se verá y que se realice cuando se pueda".

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Restaurante, trajes, regalos...desembolso entre 2.000 y 6.000 euros

Con una media anual de 245.000 comuniones en toda España, esta ceremonia, además de por su carácter religioso, en los últimos años supone para muchos padres un importante desembolso económico al que tienen que hacer frente, centrado en el traje del protagonista y el gasto del banquete familiar. Desembolso, en función del presupuesto familiar, que puede oscilar desde los 2.000 hasta los 6.000 euros.

Es el convite posterior a la ceremonia religiosa el que se lleva buena parte del gasto, al que hay que sumar reportaje fotográfico, detalles para los invitados, regalo para el protagonista y el traje, unos 250 euros si es niño, superando los 350 euros el traje y complementos de Primera Comunión para una niña.

Con el restaurante reservado, ¿qué ocurre con la anulación? 

“El consumidor puede rescindir el contrato por la aplicación del estado de alarma y la empresa tiene la posibilidad de ofrecer una alternativa a esta servicio, otra fecha, un bono o un vale". La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) explica que se puede rescindir el contrato en un restaurante por el estado de alarma. Hay un plazo de 60 días para ofrecer una solución, fecha a partir de la cual el consumidor puede solicitar la resolución del contrato sin penalización y tiene 14 días a contar desde la finalización del estado de alarma.  


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