Por qué celebrar el Día Internacional de la Mujer sigue siendo necesario

Salarios diferentes, comentarios machistas en redes sociales, actitudes laborales discriminatorias… Diariamente se perciben conductas que menosprecian a la población femenina, tanto en el ámbito público como el privado. Soledad Murillo de la Vega y Marta Gutiérrez Sastre ofrecen una explicación al respecto
 

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 Por qué celebrar el Día Internacional de la Mujer sigue siendo necesario
Por qué celebrar el Día Internacional de la Mujer sigue siendo necesario

El próximo día 8 de marzo, se celebra el día internacional de la mujer. Día destinado a reivindicar la igualdad de derechos de la mujer y a conmemorar los éxitos alcanzados. Hay quienes pueden considerar innecesario dedicar un día para tal fin, como consecuencia de todos los logros que las mujeres han conseguido en sus derechos respecto al pasado, pero la consecución de algunos objetivos no significa la obtención de una igualdad plena.

Por ejemplo, en lo económico y laboral. La Encuesta de Estructura Salarial reafirma la desigualdad salarial entre mujeres y hombres, pues la ganancia media de los hombres (22.904 euros) en 2015 en Castilla y León continuó siendo superior que la de las mujeres (17.682 euros), lo que supone una diferencia de 5.222,78 euros. Así, la brecha en las pensiones de jubilación entre hombres y mujeres se sitúa en un 38%, pues la cuantía media es de 742,81 euros entre las mujeres mientras que entre los hombres asciende a 1.197,19 euros, una diferencia de 454,38 euros.

Diariamente se perciben conductas que menosprecian a la población femenina, tanto en el ámbito público como el privado. Es el caso de la guardia civil que fue llevada a juicio por su superior y ahora expedientada por negarse a llevar un chaleco antibalas masculino, que disminuía su seguridad, cuando disponía de uno personal femenino adaptado a su anatomía.

En lo social, destacan los comentarios anónimos en las redes sociales. Un ejemplo de este hecho se puede percibir en los comentarios de un artículo publicado por SALAMANCA24HORAS el pasado día 21 de febrero titulado ‘Polémica por la venta de un disfraz de enfermera sexy para niñas de cuatro a seis años’. En el texto se informaba de que la asociación de consumidores Facua ha solicitado a la Fiscalía de Menores que investigue la venta de un disfraz inadecuado para menores por el mensaje que transmiten. Destacan algunos comentarios como los que se exponen a continuación, con un claro tono machista.

Ante lo llamativo de estos comentarios, que pueden encontrarse con facilidad en casi cualquier publicación que mencione de forma directa o indirecta la igualdad de hombres y mujeres o algún tema relacionado, dos expertas en temas de género vinculadas a la Universidad de Salamanca ofrecen su visión al respecto. 

Soledad Murillo: “La democracia no ha llegado a la vida privada”

Profesora titular del Departamento de Sociología y Comunicación en la Universidad de Salamanca, de 2009-2014 formó parte de CEDAW (Comité Antidiscriminación de la Mujer) de la Organización de las Naciones Unidas.

En lo relativo a estos comentarios misóginos en la red, considera que lo adecuado es ignorarlos, en el caso de que se produzcan en Twitter lo correcto sería bloquearlos y no darles protagonismo, tratarlos como ‘haters’ que disfrutan difundiendo estas opiniones con la motivación de pasar el tiempo y ofender.

Sin embargo, si los considera muestras de una desigualdad patente, ya que como llega a señalar “la democracia no ha llegado a la vida privada”. Con el objetivo de alcanzar una igualdad real cree que hay que hacer cambios en la educación y combinarlo con la implantación de leyes más severas. 

Al hilo de esto, otro problema que señala es el uso de la educación como un comodín por parte de diversas instituciones políticas encargadas de legislar, de manera que mientras las leyes continúan sin proteger adecuadamente a las mujeres se encargan de culpabilizar a la educación, aunque sin mencionar posibles soluciones educativas concretas. De esta manera, el concepto queda vacío, mientras las soluciones legislativas tampoco prosperan con la excusa de que el peso principal de la desigualdad recae sobre la educación. 

Un ejemplo de esto es la violencia de género, ya que la gente cree que se trata de problemas de pareja, de complicaciones que se sitúan en la esfera privada de las mujeres que las sufren, dejándolas, por tanto, sin una adecuada protección. Estos problemas con la violencia también se pueden apreciar en los jóvenes. Hay mujeres jóvenes que rompen la relación con parejas que las trataban mal  y, posteriormente, quedan con ellos con el fin de arreglarlo. 

A esto le sumamos el sentido de sacrificio que las mujeres poseemos en las relaciones, consideramos que debemos entregar todo y se produce una “maternalización” de las relaciones de pareja. Este estilo de relación conlleva que las mujeres se distancien del resto de figuras importantes en sus vidas, como sus familiares o amigos, llegando a un punto, dónde el tiempo que se dedica en la pareja es desigual entre sexos y causa una pérdida de autonomía de la mujer. 

En este sentido, señala que es muy importante para la mujer rodearse de figuras femeninas autónomas, capaces de servir como ejemplo y de ayudar a aquellas en situaciones de dependencia.

Por otra parte, cuando hablamos de este tipo de violencia no es apto emplear términos como lacra ya que estamos ante un hecho que se puede evitar.  Una lacra sería una epidemia, por ejemplo. Por tanto, habría que meter más sanciones y formar a los jueces para que tengan una mayor especialización en la materia.

Marta Gutiérrez: “La obtención de algunos logros consigue enmascarar la problemática general”

Profesora titular del Departamento de Sociología y Comunicación en la Universidad de Salamanca, tiene varias áreas de investigación entre las que se encuentra el género. Considera necesaria la existencia de un día dedicado a la mujer debido al componente reivindicativo que contiene. De esta forma se ponen sobre la mesa problemáticas reales a las que debemos enfrentarnos, junto con un componente festivo.

Con respecto a la existencia de estas opiniones misóginas, afirma que ha habido un momento en el que el feminismo ha tenido un gran reconocimiento laboral y político, debido a las demandas de lograr privilegios formales y garantizar incorporaciones al mercado laboral, en estos términos se han conseguido algunos objetivos, aunque no la totalidad de lo deseado, sin embargo, la obtención de algunos logros consigue enmascarar la problemática general.

En este sentido, se produce una reacción negativa ante lo que, popularmente, se considera una excesiva pretensión de alcanzar privilegios que ya se tienen. Esta reacción llega a proponer una vuelta al pasado, a lo natural, sin tener en cuenta que los orígenes de los que partíamos  no eran precisamente igualitarios, y que está situación, y no una excesiva pretensión, es la causa de la búsqueda de unos derechos igualitarios

Estas acusaciones también responden, en parte, a la consideración por parte de los grupos privilegiados, en este caso los hombres, de que están perdiendo poder, lo cual es visto como una motivación para responder de manera violenta o agresiva ante lo que pueden considerar una intrusión en sus derechos.

Sin embargo, estas situaciones encuentran apoyo en las propias mujeres, las cuales toman como referencia a generaciones pasadas, como las de sus madres. Por lo tanto, en comparación se consideran a sí mismas sujetos liberados.

En cuanto a las razones que llevan a que estos comentarios sean los más votados y sean recibidos con normalidad, Marta hace referencia a la cultura imperante en la actualidad, “existe una tendencia a reírnos de todo y a banalizar los comentarios de calado social”.

Las posibles soluciones que señala hacen referencia a la educación y la legislación combinadas, además de una constante reivindicación. Sin embargo, la educación no se adapta fácilmente y hace referencia a ciertos estereotipos, razón por la cual habría que incluir estos otros elementos.

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