El cielo se despide de la Navidad con la 'Superluna del Lobo' y las Cuadrántidas este sábado
El nombre de "Luna del Lobo" tiene sus raíces en las tradiciones de los pueblos originarios de Norteamérica, quienes relacionaban este mes con el punto más duro del invierno. En esta época de frío persistente y noches eternas, los aullidos de los lobos hambrientos se volvían más frecuentes y audibles, convirtiéndose en el sonido característico de enero
El cielo de 2026 se estrena con un evento astronómico triple que alcanzará su punto álgido este sábado 3 de enero. Según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN) a través de sus canales oficiales, la primera luna llena del año, bautizada popularmente como la "Luna del Lobo", se producirá exactamente a las 11:03 hora peninsular.
Al coincidir con un tramo de la órbita lunar cercano a nuestro planeta, este fenómeno se clasifica como una superluna, lo que permitirá observar el satélite con un tamaño y brillo superiores a lo habitual desde la noche del viernes hasta la madrugada del lunes 5 de enero.
A este espectáculo visual se suma un hito geográfico fundamental: el perihelio. Durante esta misma jornada, la Tierra se situará en el punto de su órbita más cercano al Sol, acortando la distancia hasta los 147.099.928 kilómetros.
Sin embargo, no todo será ideal para los observadores, ya que la coincidencia de la superluna con el pico de la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas dificultará la visión de las estrellas fugaces. El propio IGN ha advertido que el intenso resplandor del disco lunar eclipsará la mayoría de los meteoros durante la noche del 3 al 4 de enero.
El nombre de "Luna del Lobo" tiene sus raíces en las tradiciones de los pueblos originarios de Norteamérica, quienes relacionaban este mes con el punto más duro del invierno.
En esta época de frío persistente y noches eternas, los aullidos de los lobos hambrientos se volvían más frecuentes y audibles, convirtiéndose en el sonido característico de enero. Otras denominaciones como "Luna Fría" o "Luna del Hielo", comunes en diversas culturas del hemisferio norte, refuerzan esta conexión histórica con las temperaturas extremas y la supervivencia en pleno invierno.
Para quienes deseen disfrutar del fenómeno, los expertos aseguran que la superluna es perfectamente visible a simple vista sin necesidad de instrumental. Aunque el uso de prismáticos permite localizar los mares lunares y las grandes estructuras de la superficie, la iluminación frontal de la luna llena reduce el contraste del relieve. El momento óptimo para la observación se producirá tras el anochecer y durante la madrugada, cuando el satélite gane altura y domine el firmamento invernal por completo.
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