La ciencia desarrolla un método que podría llevarnos a perder hasta 30 años

Este nuevo método, basado en la técnica ganadora del Premio Nobel que usan los científicos para fabricar células madre, ha permitido a los investigadores encontrar el equilibrio preciso entre la reprogramación de las células, haciéndolas biológicamente más jóvenes, sin dejar de ser capaces de recuperar su función celular especial

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Europa Press
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Dar un salto en el tiempo. Eso es lo que nos gustaría hacer a todos y lo que recientemente ha sido propuesto por el Instituto Babraham, asociado a la Universidad de Cambridge, después de que hayan logrado desarrollar un método con el que podríamos perder hasta 30 años de edad, haciendo retroceder al reloj del envejecimiento de nuestras células sin provocar que pierdan su función. Con él, los investigadores han sido capaces de restaurar en parte la función de las células más viejas, por lo que esto podría revolucionar la medicina regenerativa, a pesar de estar en una etapa muy temprana del estudio.

Tal y como recoge El Confidencial, a medida que envejecemos, la capacidad de nuestras células para funcionar disminuye y el genoma acumula marcas de envejecimiento. Una de las herramientas más importantes de la biología regenerativa es nuestra capacidad para crear células madre inducidas que borran algunas de las marcas del envejecimiento, aunque no todas porque los científicos aún no pueden recrear todos los tipos de células.

Este nuevo método, basado en la técnica ganadora del Premio Nobel que usan los científicos para fabricar células madre, supera el problema de borrar por completo la identidad celular al detener la reprogramación en parte del proceso. Esto ha permitido a los investigadores encontrar el equilibrio preciso entre la reprogramación de las células, haciéndolas biológicamente más jóvenes, sin dejar de ser capaces de recuperar su función celular especializada.

Además, cabe destacar que, en el futuro, esta investigación puede abrir otras posibilidades terapéuticas, ya que los investigadores observaron que su método también tuvo un efecto sobre otros genes relacionados con enfermedades y síntomas relacionados con la edad. El gen APBA2, asociado con la enfermedad del alzhéimer y el gen MAF, con un papel en el desarrollo de cataratas, mostraron cambios hacia niveles juveniles de transcripción.

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