El cineasta salmantino Rodrigo Cortés exhibe en Salamanca ‘El amor en su lugar’, su “sensorial y visceral” última película

El director estuvo acompañado en la presentación por el compositor salmantino Víctor Reyes, autor de la música del film

J.M.A. / ICAL

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El cineasta salmantino Rodrigo Cortés exhibe en Salamanca ‘El amor en su lugar’, su “sensorial y visceral” última película
El cineasta salmantino Rodrigo Cortés exhibe en Salamanca ‘El amor en su lugar’, su “sensorial y visceral” última película

El cineasta Rodrigo Cortés presentó en la tarde de este jueves en los cines Van Dyck de Salamanca ‘El amor en su lugar’, su “visceral y sensorial” última película. Un largometraje que se sumerge en un gueto de Varsovia para exhibir el proceder de un grupo de actores que representan un musical. Precisamente, la música del film está compuesta por el compositor salmantino Víctor Reyes, que acompañó al director, nacido en Orense pero criado en Salamanca, durante la presentación del film.

“Cuando te planteas hacer una película no pretendes educar a nadie, ni crees que tengas una labor ‘salvífica’ que hacer. Te concentras en contar una historia en la que crees”, reflexionó Cortés ante los medios de comunicación. Sobre la temática, el cineasta aseguró que aborda “un rincón de la historia que apenas se habida contado”.  

“Esta es una película de actores en las condiciones más improbables y más inconvenientes que, a pesar de todo, encuentran el modo de hacer aquello que deben hacer”, definió el director. “Para mí, lo que resulta poderoso de la creación, y de la labor de estos actores, no es que se levantan por la mañana pensando en salvar a nadie, es que son lo que son, porque es lo que les queda”, apostilló Cortes, matizando que “eso es lo que genera la risa y permite que la gente emplee dos horas de su vida”.  

El cineasta destacó el papel de la canción en la película, y también en la vida. “Si acabamos en una isla despierta, más vale que uno sepa cultivar, otro sepa de la lluvia, pero que haya uno que sea gracioso o sepa cantar. El arte es el modo en que nos expresamos y, de algún modo, nos completa”, explicó.

Rodrigo Cortés valoró asimismo la reacción del público en el Teatro Lope de Vega de Madrid tributando un sonoro aplauso al terminar la proyección de la película. “Produce más alivio que alegría. Es un camino duro y más después de un año con el mundo paralizado. Al final sentíamos que la película debía nacer en un festival con público real, no con la frialdad de los pases de prensa o lo pases más técnicos. Lo vivimos como una señal de que la magia iba a producirse”, reveló.  

El director matizó, eso sí, que “no es exactamente un musical”, sino “la historia de un grupo de actores que tiene que tomar una decisión de vida o muerte mientras lo crean”. De hecho, explicó que lo primero que hicieron fue componer el musical como si se fuera a representar. “Víctor Reyes tomó las canciones y las reinventó a la tradición escénica de los años 30. Pensamos en todo como si se fuera a representar, precisamente porque eso sería el centro del terreno de juego. Íbamos a hacer una película física, visceral, muy sensorial y con un lenguaje realista, alejado del musical, pero sin eludir ese lenguaje en el que los personajes iban a expresarse.”, concluyó.

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