¿Cómo investiga la Guardia Civil de Tráfico de Salamanca un accidente grave?

Desde la noche del pasado 30 de abril, Lunes de Aguas, Salamanca contabiliza un total de ocho víctimas mortales ocurridas en tres accidentes de tráfico. Los dos últimos acaecidos los días 21 y 29 de julio, que se saldaron con cinco fallecidos

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Al tratarse de siniestros de extrema gravedad, la Guardia Civil de Tráfico de Salamanca ha llevado a cabo importantes investigaciones para aclarar cómo tuvieron lugar los hechos. Se trata de una serie de pesquisas que resultan claves a la hora de depurar responsabilidades tras un siniestro de las características del accidente de Galisancho o del ocurrido en abril en Doñinos. Ya que, en uno de ellos, el conductor que presuntamente generó el choque sobrevivió a los hechos.

Pero, ¿cómo se llevan a cabo estas relevantes actuaciones de los agentes del Instituto Armado? SALAMANCA24HORAS ha hablado con uno de los mayores expertos en la investigación de accidentes de tráfico en Salamanca, el teniente jefe del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo, Juan Ramón María, que fue uno de los primeros guardias civiles en llegar al lugar del siniestro mortal de Galisancho y fue el agente instructor del atestado del terrible accidente de Martín de Yeltes ocurrido en abril de 2004, cuando seis jóvenes murieron al arrollar un tren a un vehículo en un paso a nivel sin barreras.

Primer paso: trabajo de campo en el lugar de los hechos

Nada más ocurrir un accidente en carretera, al lugar acuden --porque se requiere su intervención generalmente a través del 112--- efectivos de la Guardia Civil de Tráfico; tanto de la modalidad de motoristas como de la de atestados. "Tras prestar las debidas atenciones y apoyar a los servicios médicos, los motoristas realizarán su función, que consiste en regular el tráfico y llevar a cabo cierres parciales o totales del tráfico en el lugar de siniestro, dependiendo lo que sea necesario para favorecer el trabajo de las emergencias", explica el teniente. A su vez, los efectivos de atestados comenzarán a realizar otro trabajo, consistente en la investigación pormenorizada de lo ocurrido.

"En primer caso, en la escena del accidente se toman dos puntos fijos como referencia, ya sea un hito kilométrico, una señal de tráfico, una entrada a una finca, el inicio de una valla... dependiendo del lugar será más sencillo de identificar el punto fijo o no; pero siempre se toman dos como referencia, con el fin de poder situar tanto la posición final del vehículo o vehículos y el resto de pruebas en un plano; con el fin de plasmarlo luego en un programa informático", explica Juan Ramón María.

En ese momento, comienzan a tomarse gran número de fotografías para recoger todos los detalles de la escena; también se realizan muchas mediciones y se interroga a los posibles testigos. "Se recogen pruebas consistentes en las huellas dejadas por los neumáticos o las llantas, también se sitúan en el plano, por desgracia, los posibles cadáveres que, fruto del accidente, han sido proyectados fuera de los vehículos", indica el guardia civil.

"Todas estas medidas, trayectorias, huellas, posiciones finales y vestigios que puedan haber quedado en la calzada o en los alredededores, y que se recogen con múltiples herramientas (como un inclinómetro para determinar desniveles, entre otras) son suficientes para reconstruir un siniestro", afirma el experto. 

Segundo paso: trabajo en la oficina para determinar velocidades

Hasta ese momento, el trabajo de campo es imprescindible y resulta fundamental. "Luego, con todos estos datos que tienen los instructores, se lleva a cabo en la oficina el trabajo de gabinete; que consiste en aplicar fórmulas matemáticas para determinar velocidades, cuenta el teniente jefe del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil en Ciudad Rodrigo. 

Sin embargo, el trabajo no ha concluido. "Para la resolución del accidente es necesario también haber realizado las pertinentes pruebas de alcohol y drogas al conductor o conductores". Si se trata de un siniestro grave como el de Galisancho, en el que el conductor tiene que ser evacuado de urgencia al Hospital, las pruebas se realizan en el Complejo Asistencial horas después del siniestro. "En ese caso, también se pueden aplicar otras fórmulas para determinar el grado de alcohol en sangre que tenía el conductor al momento de producirse el siniestro. No son exactas pero sí muy estimativas y se aportan como prueba", afirma el experto.

Tercer paso (opcional): interviene el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) o el Departamento de Investigación y Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (DIRAT)

En algunos accidentes graves, como el ocurrido el pasado 21 de julio en Galisancho, fue movilizado el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT), un equipo especial con sede en Madrid que se encarga de intervenir en la reconstrucción de los hechos. En otras circunstancias y dependiendo del volumen de trabajo que tenga el ERAT, puede acudir a complementar la investigación el Departamento de Investigación y Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (DIRAT) con sede en la Escuela de Tráfico de la Guardia Civil, en Mérida.

Según indica Juan Ramón María a SALAMANCA24HORAS, tanto el ERAT como el DIRAT "viene a apoyar el trabajo que nosotros realizamos previamente. Es decir, se encargan de mostrarse como un apoyo para ratificar nuestro atestado al 100%". En el caso de estos equipos, que generalmente mueven a tres agentes especializados, se encargan de revisar cada prueba y tomar mediciones en el lugar del siniestro, a través de otros aparatos y software más avanzado. Así, cuentan con un escáner láser y tratan de determinar, a través de acelerómetros, el índice de adherencia del neumático a la calzada. 

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Estos equipos de Madrid y Mérida van incluso un paso más allá. "Generalmente realizan pruebas en el mismo lugar con vehículos similares, debido a que se basan en las características técnicas de los coches involucrados. Las pruebas son principalmente de frenado, con el fin de acercarse lo máximo posible a la forma en la que tuvieron lugar los hechos", explica Juan Ramón María. 

Mediante estas pruebas el ERAT y el DIRAT, que llegan incluso a utilizar drones, realizan una recreación a imagen 3D. "Lo que hacen, en definitiva, es apoyar nuestro trabajo. Ellos tienen técnicas más potentes que pueden concretar alguna prueba, pero todos los guardias civiles de Tráfico están lo suficientemente formados para poder llegar a un atestado que determine lo sucedido", dice el experto. Claro, el apoyo del ERAT puede resultar imprescindible y necesario en una investigación, pero cuesta mucho más dinero y el personal tiene más conocimientos, ya que se ha formado de forma integral para ello.

"El ERAT participó en la investigación del accidente de Galisancho porque se consideró que el siniestro era de entidad suficiente para ello", finaliza Juan Ramón María.

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