De construirse sobre el estadio de la Unión a ser objeto de una importante reforma: cincuenta años de la Estación de Autobuses de Salamanca
El alcalde defiende que es una "infraestructura fundamental para nuestra ciudad" y que por ello hay "alegrarse" de su aniversario
Parejas y familias que se despiden durante un tiempo, viajeros deseosos de llegar a su lugar de vacaciones, salmantinos que deben abandonar su ciudad natal por trabajo, estudiantes que llegan para cursar sus estudios en una de las dos universidades de la capital del Tormes... La Estación de Autobuses de Salamanca ha sido testigo de numerosas historias durante sus cincuenta años de vida.
"Es una infraestructura fundamental para nuestra ciudad y por ello que hay alegrarse de que cumpla 50 años dando servicio a los salmantinos y visitantes", ha destacado el alcalde, Carlos García Carbayo, en unas declaraciones ofrecidas a Salamanca24horas.
De ciudades españolas como Madrid, Cáceres y Sevilla a internacionales como Lisboa y Oporto. Las conexiones han ido aumentando con el paso de los años sin olvidar las que permiten llegar a otros puntos de la provincia de Salamanca. "La Estación de Autobuses juega un papel fundamental para que los ciudadanos de nuestros pueblos puedan acercarse a la capital", ha añadido. Pero, ¿cuál es su origen?
Construcción en los terrenos de El Calvario
La terminal comenzó a construirse en la década de los 70 sobre los terrenos en los que se asentaba El Calvario, el que fuera el estadio de la Unión Deportiva Salamanca hasta la creación del Helmántico. El Gobierno de España los adquirió e inició el derribo de la instalación deportiva situada en el número 71 de la avenida Héroes de Brunete (actual Filiberto Villalobos). Su objetivo es que la salida y llegada de todas las líneas interurbanas de autobús estuvieran centralizadas en un único punto.
La Estación de Autobuses de Salamanca se inauguró el 22 de diciembre de 1975. Al acto asistieron el entonces subsecretario de Obras Públicas, Salvador Sánchez-Terán, y el alcalde de la ciudad, Pablo Beltrán de Heredia y Onís, entre otras personalidades de la época. Ese mismo día, la terminal comenzó a prestar servicio a los viajeros.
El Gobierno de España fue durante décadas el propietario de la Estación de Autobuses. En 1982, en el marco de la descentalización iniciada con la Constitución de 1978, la gestión de algunos de sus servicios se encomendaron a Castilla y León. La Junta fue asumiendo otras competencias, como las rutas de medio y largo recorrido y las internacionales. El traspaso total tiene lugar finalmente en diciembre de 2014.
Importante reforma en los años 2018 y 2019
En 2018, la Estación de Autobuses de Salamanca fue objeto de una primera e importante reforma para modernizar su imagen y potenciar la confortabilidad de los viajeros. Se instaló una cristalera para separar la dársena de la propia terminal, se cambiaron las instalaciones obsoletas por otras más eficientes y el edificio se adaptó totalmente a las personas con discapacidad. También se redestribuyeron espacios y se mejoraron las condiciones de habiltabilidad y salubridad.
Todas las intervenciones cambiaron por completo el aspecto y la funcionalidad de la Estación de Autobuses de Salamanca. El importe de las obras ascendió a 4.953.580 euros. La Junta de Castilla y León aportó 4.453.580 euros y el Ayuntamiento, los 500.000 restantes para que la ciudad "contara con una infraestructura del siglo XXI y más segura para el viajero", ha señalado García Carbayo.
Los viajeros dieron el visto bueno a las mejoras de la estación, aunque mostraron su molestia por la "suciedad, ruido y peligro" que se derivaron de las obras, según declaraciones recogidas en su día por Salamanca24horas. También instaron a la Junta a cambiar el suelo por otro menos deslizante ante los continuos resbalones de los usuarios. Todo ello quedó atrás y la ciudad cuenta actualmente con una estación "moderna y funcional".
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