Denuncian el funcionamiento de los locales de ocio, el botellón y las terrazas en el Día Internacional Contra el Ruido

Juristas contra el Ruido pide a las corporaciones que haya técnicos en la materia y poder realizar las mediciones necesarias con el fin de verificar el incumplimiento de los límites de los niveles acústicos y de aislamiento

 El Ayuntamiento avanza en la elaboración de un Plan de Acción de Ruido
El Ayuntamiento avanza en la elaboración de un Plan de Acción de Ruido

Este miércoles 24 de abril se conmemora el Día Internacional de concienciación sobre el ruido. Este evento se celebra cada año con el fin de promover el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos. Desde la asociación Juristas contra el Ruido, un año más, llaman la atención sobre este foco de contaminación que daña nuestra vida.

El ruido invade nuestros hogares, trabajos y calles. Puede vulnerar derechos constitucionales como el derecho a la integridad física y moral, afectando a nuestro bienestar, privándonos del disfrute de nuestro domicilio, poniendo en grave peligro la salud e invadiendo nuestra intimidad personal y familiar. Así se han pronunciado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y nuestro Tribunal Constitucional en numerosas sentencias, destacando que el ruido puede llegar a representar un factor psicopatógeno en nuestra sociedad y una fuente permanente de perturbación de la calidad de vida de los ciudadanos.

Del mismo modo lo acreditan las directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre el ruido ambiental, con incuestionable valor como referencia científica. En ellas se ponen de manifiesto las consecuencias que la exposición prolongada a un nivel elevado de ruidos tienen sobre la salud de las personas (v. gr. Deficiencias auditivas, apariciones de dificultades de comprensión oral, perturbación del sueño, neurosis, hipertensión e isquemia), así como sobre su conducta social (en particular, reducción de los comportamientos solidarios e incremento de las tendencia agresivas).

El funcionamiento de locales de ocio, su proliferación en espacios reducidos y la actividad del denominado botellón continúan siendo una preocupación importante para los ciudadanos, que ven vulnerado su derecho al respeto de la vida privada y familiar, impidiéndoles el descanso, ante la frecuente inactividad municipal como respuesta a sus quejas y denuncias. Asimismo, la toma de las aceras por parte de los clientes, consumiendo impunemente en la calle con la aquiescencia de los dueños de los locales y la pasividad de los ayuntamientos. Estas actividades degradan las ciudades, nuestros cascos históricos, y ponen de manifiesto una inadecuada planificación urbanística.

Se constata en multitud de casos la falta de adecuación de la actividad de dichos locales a las licencias otorgadas, así como el incumplimiento reiterado de horarios de cierre. En estos casos se ha demostrado que la imposición de multas ha perdido su función disuasoria, debiéndose valorarse la imposición de otras medidas como pueden ser la clausura del establecimiento o suspensión de la actividad por un período determinado.

Otro problema creciente es la proliferación de terrazas y veladores como extensión de la actividad y del aforo, ocupando gratuitamente el espacio público, limitando la accesibilidad y acumulando varias en una misma zona sin orden aparente, con la gravedad de que se autorice la emisión de música y pequeños conciertos.

Así, desde Juristas contra el Ruido aseguran que “es preciso dotar de medios a las Corporaciones Locales y Diputaciones para que haya técnicos en la materia y poder realizar las mediciones necesarias con el fin de verificar el incumplimiento de los límites de los niveles acústicos y de aislamiento. La intervención de las policías locales y Guardia Civil es imprescindible para intentar reducir los ruidos que se generan tanto en las relaciones de vecindad como por las actividades contaminantes, destacando el caso de fiestas y verbenas en los municipios, ya que los niveles sonoros emitidos por las orquestas y las llamadas “disco móviles” están poniendo en riesgo la salud auditiva de los asistentes, jóvenes en su inmensa mayoría”. 

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