El Día Internacional contra la Violencia de Género intenta concienciar de una lacra social que ha matado a más personas que ETA

Salamanca cuenta con 319 casos de violencia de género abiertos. Varias son las asociaciones y colectivos que apoyan a las mujeres en la ciudad charra, todas ellas de manera gratuita. Este domingo una gran manifestación tratará de dar visibilidad tanto a aquellas que ya no están como a aquellas que la sufren

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Este domingo, 25 de noviembre, se celebra un año más el Día Internacional contra la Violencia de Género. Y, “lamentablemente, habrá que celebrarlo una vez más”, como recuerdan desde diversos colectivos feministas, ya que esta “lacra social” sigue siendo una realidad vigente en nuestra sociedad y, en lo que va de año, ha acabado con la vida de 44 mujeres.

De hecho, y como recuerdan, desde que se comenzara a contabilizar las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, hace 15 años (el 1 de enero de 2003, para ser exactos) la cifra asciende a casi 1.000 (973), que ya son más vidas que con las que acabó la banda terrorista E.T.A., como recordó el pasado lunes el presidente de la asociación Asper, Adrián Lacámara.

Por ello, la presidenta de la Asociación de Ayuda a la Mujer Plaza Mayor, Ascensión Iglesias, lamenta que la violencia de género “no esté en la ‘Letra A’ de la agenda política como sí lo estuvo el terrorismo en su día”, ya que la voluntad política es uno de los factores necesarios para sensibilizar y concienciar a una sociedad que todavía no lo está lo suficiente.

Porque aunque el 25 de noviembre del año pasado fuera un gran germen del 8 de marzo de este año, día en el que la sociedad española se movilizó de manera histórica (Salamanca no fue una excepción), sigue quedando trabajo con hacer, especialmente con dos colectivos que sufren violencia de género: las mujeres jóvenes y la mujer rural.

La violencia que sale en los medios “es la punta del iceberg”

Respecto a esa falta de sensibilización a la que Ascensión Iglesias hacía referencia, la presidenta de Adavas (Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia de Género de Salamanca), Raquel López, también se mostraba muy clara, y recordaba que “lo que sale en los medios es la punta del iceberg”.

Es más, se mostraba tajante al recalcar que “los asesinatos son el final”, ya que nadie mata a su pareja de repente, sino que “previamente ha habido otras situaciones de las que no somos conscientes”. Una de esas formas de control que cada vez es más habitual, especialmente entre la juventud, es el ‘control tecnológico’.

Eso sí, que la tecnología sea uno de los principales canalizadores del machismo (ya sea a través de las redes sociales o mediante la revisión del móvil) no significa que las mujeres mayores no sufran la violencia de género. De hecho, se da en toda la sociedad, y si cada vez se produce entre chicas más pequeñas “es porque empiezan las relaciones más temprano”, relata Ascensión, quien insiste en que “la violencia de género es el último reducto de la sociedad patriarcal”.

El mundo rural, de difícil acceso y con la violencia normalizada

El Movimiento Feminista de Salamanca, que es quien ha organizado la manifestación que pondrá el broche a una semana repleta de actos, detallaba en una rueda de prensa que las cifras son “alarmantes”, ya que sólo en Salamanca hay un total de 319 casos abiertos en los juzgados por violencia de género.

Sus miembros hacían especial hincapié en el mundo rural, donde los casos por violencia de género son aún mayores pero, por desgracia, denuncian menos, ya que “más rural es la población más difícil es visibilizar y movilizar”.

Algo en lo que coincidía la presidenta de Plaza Mayor, quien hablaba de una “diferencia marcada” y que no es otra que la normalización de la violencia. “En ocasiones forma parte (la violencia) del rol que ellas tienen”, a lo que se añade que el contacto con el mundo rural es más complicado, tanto “llegar a ellas como que ellas lleguen a nosotras”.

Raquel López, presidenta de Adavas, incluso ponía el ejemplo de que en los pequeños municipios, denunciar la violencia de género “hace que te enemistes con el resto (del pueblo)”, lo que hace que muchas mujeres no se atrevan a dar el paso. También hablaba de la falta de recursos económicos y humanos y de los medios de transporte, por lo que considera imprescindible el apoyo de alguien cercano y de asociaciones.

Una Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres que no se cumple

Otro de los problemas que plantean tanto las asociaciones como los colectivos feministas es que se sigue sin cumplir la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres del 2007. No de manera real, porque una cosa es que esté promulgada sobre papel y otra “dotarla de medios económicos, humanos y acciones continuas en el tiempo, no ir a trompicones según el partido político que este en el Gobierno”, denunciaba Raquel López.

Lo mismo opinaba Ascensión Iglesias, quien enumera la falta de “recursos políticos como económicos” además de la formación tanto de los agentes que atienden a las víctimas de la violencia de género como la educación en igualdad, algo necesario para poder actuar con transversalidad.

“No se lleva nada a la práctica, seguimos igual, verbalizamos un problema pero no lo solucionamos”, aseguran desde el Movimiento Feminista de Salamanca sobre la LOI de 2007, sentenciando que las medidas que propone “se pierden en el limbo”.

Lo que está claro es que este 25 de noviembre servirá, además de para recordar a todas esas mujeres que han sido asesinadas por culpa de una sociedad machista y patriarcal, para reivindicar una igualdad de derechos que, si bien está promulgada legislativamente, parece lejos de alcanzarse.

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