¿Por qué España sufre los peores rebrotes pese al uso obligatorio y masivo de la mascarilla?

Las restricciones a las reuniones han sido solo recomendaciones sanitarias

 Varias personas disfrutan en una terraza de un bar, en Madrid (España) a 30 de julio de 2020.
Varias personas disfrutan en una terraza de un bar, en Madrid (España) a 30 de julio de 2020.

Algo estamos haciendo mal. Pero...¿El qué? Esta pregunta podriamos hacernosla cualquiera paseando por cualquier calle de España donde, salvo en las terrazas y a pesar de las altas temperaturas propias de agosto, es díficil ya encontrar una persona sin mascarilla.

Lo cierto es que pese a la obligatoriedad ya en toda España del uso de la mascarilla, los rebrotes se han multiplicado en las últimas semanas poniendo al país a la cabeza de la incidencia del COVID aunque, eso sí, el aumento de casos no ha ido acompañado del incremento de enfermos graves.

Ante el gran y rápido avance, se han endurecido las restricciones para frenar la extensión de los contagios y se han centrado esta vez en el ocio nocturno y las reuniones sociales, algo que quizá sí pueda explicar el rápido repunte de la enfermedad.

Sin embargo, y pese al uso de la mascarilla, en otros países europeos donde la obligación de llevarla es mucho más limitada las cifras de contagio durante el verano sido menores. 

  • Alemania: La norma impone el uso de la mascarilla solo en espacios cerrados y en medios de transporte, y actualmente, con el regreso a las aulas de los estudiantes se está debatiendo la utilización de esta medida en los colegios.
  • Francia: Su uso es obligatorio desde el 20 de julio para cualquier persona mayor de 11 años en lugares públicos cerrados. Además, se acaba de aprobar también que las empresas las suministren de forma gratuita a sus empleados.    
  • Reino Unido: A finales de Julio, amplió el uso de la protección a interior de tiendas, supermercados y espacios cerrados.
  • Portugal: Solamente la isla de Madeira impone el uso obligatorio
  • Italia: Desde el pasado fin de semana, es obligatorio utilizar mascarillas, también al aire libre desde las seis de la tarde a las seis de la mañana en todo país.


Suecia, es el verso libre en la estrategia de contención. Allí, las autoridades no recomiendan el uso de mascarilla. 

En España, la apertura del ocio nocturno se consideró clave para la recuperación económica y como parte indisoluble de la oferta turística española durante el verano. Su cierre, decidido el pasado viernes ante el fuerte incremento de casos asociados a ellos, fue acordado de forma unánime por todas las comunidades autónomas y recurrido por los empresarios del sector. 

Esta decisión de abrir el ocio nocturno, donde resulta extremadamente difícil cumplir las medidas de seguridad no se realizó en otros países vecinos. Francia, no llegó a permitir la reapertura y no lo hará hasta septiembre mientras que en Alemania, las restricciones han dificultado tanto la reapertura hasta hacerlo practicamente inviable. Por su parte, Italia también ha optado por cerra hasta el 7 de septiembre los pocos espacios que quedaban abiertos: Las discotecas y otros espacios de baile al aire libre, incluidos los de las playas.

Por otro lado, las reuniones tanto familiares como sociales, se han convertido en uno de los principales focos de expansión del virus y es que en España no existen prohibiciones al respecto salvo en el País Vasco, donde se ha aprobado recientemente la prohibición de celebrar reuniones de más de diez personas. En las demás comunidades autónomas no dejan de ser simples recomendaciones sanitarias.

Las limitaciones a los encuentros sí se habían adoptado con anterioridad en Europa. Por ejemplo, Francia las restringe a 15 personas al aire libre y a 6 personas en espacios cerrados. En Alemania, cada estado federal fija sus propias normas en relación a reuniones sociales y el número máximo permitido, aunque en general quedan restringidas a una decena de asistentes cuando son en un espacio público. Italia mantiene la prohibición de celebrar grandes reuniones y Portugal también adopta los grupos de diez  como tamaño máximo de los encuentros.

Por último, en relación al control de fronteras, desde el fin del estado de alarma en España se realizan tres tipos de controles, un documento firmado por los viajeros en los que informaban de su procedencia y de si habían pasado la enfermedad, un control visual y un control de temperatura. 

En cambio, las medidas para los viajeros procedentes de España hacia otros países se han ido haciendo más restrictivas a medida que avanzaba el verano. El Reino Unido decretó a finales de julio la obligación de guardar cuarentena para aquellas personas cuyo origen fuera el territorio español, incluidas Baleares y Canarias. Una decisión que acabó con las esperanzas de salvar la temporada turística y que días después hizo extensible a los viajeros procedentes de Francia. Otros países como Alemania han optado por intensificar controles y han hecho obligatorios los test para viajeros que procedan de zonas de riesgo. También ha sido la apuesta de Italia, que ha optado por hacer pruebas a los viajeros procedentes de España, Grecia, Croacia y Malta.









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