"Estaba en el suelo convulsionando y el capitán aseguró que eso le pasaba por cenar una lata de albóndigas"

En un relato contado al grupo de militares Ciudadanos de Uniforme, que se ha convertido desde hace años en el principal canal para denunciar los abusos e irregularidades de las Fuerzas Armadas, cuenta cómo el soldado estaba siendo ayudado por sus compañeros pese a las reticencias de sus superiores

 Muere un soldado del Ejército de Tierra tras unas pruebas
Muere un soldado del Ejército de Tierra tras unas pruebas

El pasado domingo, una trágica noticia inundaba la prensa española. El soldado Javier Holgado Ferrero, del Regimiento Arapiles 62, en San Climent de Sescebes (Girona), fallecía durante la realización de unas pruebas físicas a causa de un sobreesfuerzo. Un soldado cuyos orígenes son del municipio salmantino de San Felices de los Gallegos, donde será enterrado este martes a las 12 horas, tal y como pudo saber SALAMANCA24HORAS.

Según cuenta la versión oficial, el suceso tuvo lugar al concluir la prueba de unidad, un examen físico en el que los efectivos hacen un recorrido a pie de unos 90 minutos cargados con todo su equipamiento, incluido el armamento. Era entonces cuando Holgado Ferrero se desplomaba y, si bien era evacuado por los equipos médicos que supervisaban el examen hasta el Hospital de Barcelona, en el mismo fallecía en la madrugada del viernes al sábado.

Pero la controversia ya está servida, ya que uno de los compañeros de Holgado Ferrero ha criticado la versión oficial dada. Según este militar, que ha escrito anónimamente al grupo de Telegram Ciudadanos de Uniforme -un grupo anónimo de militares donde se denuncian los diferentes abusos o irregularidades que sufren en las Fuerzas Armadas y que piden conservar dicho anonimato, según explican- la muerte del soldado con orígenes salmantinos se debió a una negligencia y podría haberse evitado.

Negligencias del capitán, que afirmó que “eso le pasa por cenar una lata de albóndigas”

Tal y como relata este militar, que firma como “un soldado que ama a su país pero que no aguanta más” a Ciudadanos de Uniforme, el capitán de la Primera Compañía vio a Holgado Ferrero “en el suelo convulsionando” pero, pese a ello, mandó a los compañeros que lo atendían que se pusieran firmes porque “tenía que dar novedades el tcol. (teniente coronel)”.

“Por supuesto dio novedades falsas ya que el chaval se estaba muriendo”, prosigue su texto, además de asegurar que fue otro compañero del soldado Holgado Ferrero el que logró que no muriera en el acto al colocarlo en posición lateral de seguridad y sacarle la lengua a la vez que gritó “ambulancia”.

Fue entonces cuando llegaron los tenientes médicos y, tal como cuenta la versión oficial y coincide este militar anónimo, se lo llevaron. Pero ahí no acaba todo, y es que “para rematar el capitán luego nos reúne para decirnos que no es nada y que eso le pasa por cenar una lata de albóndigas. Nos hemos quedado flipados (sic)”.

Este compañero del malogrado militar de orígenes salmantinos sabe que “debido a nuestro trabajo entendemos que nos puede pasar a cualquiera pero ese no es el problema aquí”, lamenta, y refleja su hartazgo de “ser solo números y que les importe una mierda lo que nos pase”.

“Ya debes saber el miedo que nos infunden desde arriba a hacer cualquier tipo de declaración

Holgado Ferrero era miembro del regimiento de Infantería Arapiles 62, Unidad del Ejército de Tierra con 377 años de historia integrada en la Brigada Aragón I. La Unidad mantiene una profunda raigambre en tierras catalanas y actualmente sus Batallones se encuentran desplegados en Barcelona y Sant Climent Sescebes (Girona), en el corazón de la comarca del Ampurdán, constituyendo la única unidad de la Fuerza Terrestre ubicada en Cataluña.

Al igual que la mayor parte de las Fuerzas Armadas españolas, el Regimiento de Infantería Arapiles 62 ha participado en misiones internacionales en la antigua Yugoslavia, Afganistán, Mali, Somalia, Irak y Senegal. También de Letonia, lugar de donde una compañía de este regimiento había vuelto hacía apenas tres meses “y así nos están tratando”, afirma este militar sin nombre.

De hecho, asegura escribir desde el anonimato a Ciudadanos de Uniforme, un grupo de militares,“porque ya debes saber el miedo que nos infunden desde arriba a hacer cualquier tipo de declaración”, y pide que se publique el mensaje -cosa que ha ocurrido- “porque nosotros no podemos hacer nada. Eres una vía de escape para nosotros y sobretodo (sic) para que los delitos que se han cometido con nuestro hermano de armas no queden impunes”.

Ciudadanos de Uniforme, el canal ‘preferido’ para denunciar los abusos e irregularidades de las Fuerzas Armadas

Este relato ha sido contado por un militar de forma anónima a Ciudadanos de Uniforme, un canal de Telegram -anteriormente lo era de Facebook- que se ha convertido en el canal ‘preferido’ para denunciar los abusos e irregularidades de las Fuerzas Armadas, en el cual las informaciones que se dan son siempre correctas y que tienen repercusión en varios medios nacionales y locales, tal y como explican a SALAMANCA24HORAS, expresando que desean mantener su anonimato.

De hecho, tal y como publicaba el diario Público en 2016, ese auge “evidencia el veto del alto mando al sindicalismo en el Ejército”. Por aquel entonces la página social militar más seguida en Facebook con 22.000 Me gustas por encima de todas las de las asociaciones profesionales de los ejércitos, ya que esa página -ahora canal de Telegram- era “el clavo ardiendo al que se agarran muchos soldados cuando sufren abusos o irregularidades”, aseguraban los gestores de dicha página a este diario.

El mismo periódico detallaba por aquel entonces que los militares no tienen derecho a sindicarse, ya que la Constitución establece que todos los ciudadanos “tienen derecho a sindicarse libremente” si bien apunta que “la ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar”.

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