Estado Universal: la red social solidaria creada por un salmantino para formar una Asamblea de la Humanidad

La red social surgió a partir de un libro y a pesar de ser un proyecto en pañales –ha empezado a funcionar como tal hace apenas unos días–, sus creadores tienen grandes propósitos para el futuro con fines solidarios. El siguiente paso será la posibilidad de ofrecer bienes y servicios con lo que denominan minutos solidario o ‘mEthic’

 Estado Universal equipo
Estado Universal equipo

Juan Carlos Martín Yuste es un salmantino que en 2018 publicó el libro Estado Universal. Ni muros ni fronteras, con el objetivo de aplicar sus conocimientos en ingeniería aeronáutica con su vocación social, humanitaria y política. Así nació Estado Universal, una red social que desarrolla el proyecto recogido en el libro para la gobernanza mundial. ¿El objetivo? Aumentar la interacción entre personas de todo el mundo para fomentar el diálogo, la empatía y la compasión.

Tal y como detalla este ingeniero aeronáutico en una entrevista a SALAMANCA24HORAS, él siempre había estado preocupado por estas cuestiones, por lo que le surgió la idea de desarrollar una metodología “para que los humanos pudieran asociarse y crear la primera Asamblea de la Humanidad que respondiera a los retos globales que el planeta tiene por delante”.

Así, la red social echó a andar el pasado 26 de marzo, a pesar de que el dominio estaba reservado desde que se publicó el libro. Y el proyecto ha llegado a tal punto que, actualmente, el equipo de Estado Universal está formado por cinco personas y otras 30 que trabajan en segunda línea, algunas de ellas desde fuera de España.

Los registros, tal y como explica, avanzan de manera lenta, posiblemente por tratarse de un proyecto complejo. Sin embargo, según Juan Carlos, avanza rápido: “Los plazos están muy relacionados con el atractivo de la idea y con la cuestión económica, la financiación con un mecenazgo es fundamental”.

Cómo funciona Estado Social

En palabras de Martín Yuste, Estado Universal es una red social que además de permitir lo que las habituales, permite interaccionar a través de un chat aleatorio con cualquier persona del planeta gracias a una herramienta de traducción automática incorporada: “No sabes ni importa de dónde sea esta persona, es para evitar prejuicios”, apunta Juan Carlos.

Se trata de una charla de 10 minutos en tu propio idioma que al finalizar tiene una puntuación por parte del otro usuario dependiendo de la empatía que haya mostrado. Aquí es donde interviene la parte ética del proyecto: “cedes tu tiempo para una conversación que al final va a ser valorada”. Esta valoración cruzada de 0 a 10 se convierte en minutos éticos, lo que denominan ‘mEthic’.

El siguiente paso, tal y como explica, será poder ofrecer bienes y servicios con esos minutos solidarios: “crearíamos una economía que aprovecha lo mejor de la naturaleza humana”. Por el momento, la intención es empezar con servicios de asesoría, pero más adelante, el objetivo son bienes materiales para causas humanitarias para el desarrollo. En concreto, trabajan en la construcción de un orfanato en Kisii (Kenia).

Esto se podrá llevar a cabo gracias a la financiación a través de publicidad, una financiación que, esperan, provenga de grandes instituciones público-privadas. Tal y como detalla el CEO del proyecto, ya se han reunido con algunas facultades y con algunos profesores de la Universidad de Salamanca, aunque harán una petición de reunión formal: “pronto surgirá la posibilidad de una universidad que quiera colaborar en él”.

La Asamblea de la Humanidad

El próximo 21 de junio se iniciará el proceso de convocatoria entre el Centro de Elegibles, una campaña mediante la cual los miembros que lo deseen pueden formar parte de un censo a ser candidatos a esa Asamblea. Así, el mismo día del año 2021 se realizará un sorteo para elegir a los 385 diputados que constituyan esa Asamblea de la Humanidad.

Posteriormente, la previsión es que se imparta una formación para que esas personas eleven sus capacidades y la sincronía del equipo para iniciar un proceso como cargos electos decisores durante cuatro años. Pasado ese tiempo, se repetiría el proceso: “Es un proceso automático y renovable”, afirma su ideólogo. Finalmente, el 21 de junio del 2025 llegaría la constitución online de la primera Asamblea de la Humanidad.

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