Un estudio analiza las drogas más consumidas en España durante la pasada Nochevieja

Trata de identificar la prevalencia de las nuevas sustancias psicoactivas en diferentes lugares del mundo

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Un alijo de droga. | GUARDIA CIVIL
Un alijo de droga. | GUARDIA CIVIL

Un estudio internacional de aguas residuales dirigido por la Universidad del Sur de Australia muestra cuán prevalentes son las nuevas sustancias psicoactivas (NSP) en diferentes partes del mundo.

En un nuevo artículo publicado en la revista científica 'Water Research', el análisis muestra el patrón de uso de drogas de diseño en el Nochevieja de 2020 en 14 lugares de Australia, Nueva Zelanda, China, Países Bajos, España, Italia, Noruega y Estados Unidos.

Las muestras se recogieron durante el Nochevieja en cada país y se enviaron a la universidad australiana para su análisis. Se controlaron más de 200 drogas sintéticas en todos los países y se encontraron 16 sustancias. De los ocho países estudiados, solo en Noruega no se encontraron rastros de NSP.

Las nuevas sustancias psicoactivas son una serie de drogas diseñadas para imitar las drogas ilícitas establecidas, como el cannabis, la cocaína, el MDMA y el LSD. Países Bajos registró el mayor consumo, seguido de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. España, Italia y China registraron la menor incidencia de consumo de drogas de diseño en las ciudades que participaron en el estudio.

La N-etilpentilona, que se sabe que causa muertes, se observó en Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Anteriormente se había detectado en muestras forenses y en festivales de música en Australia y Nueva Zelanda. Otra droga de diseño, llamada mefedrona, solo se encontró en Australia y Nueva Zelanda, y en este último país se registró un aumento de 20 veces en su consumo en Nochevieja. "Se trata de una droga muy potente que produce efectos similares a los de la cocaína y el MDMA, y es muy popular entre los consumidores de éxtasis y simuladores en Australia y Nueva Zelanda", explican los investigadores.

En Países Bajos se registraron rastros de seis de las diez drogas cuantificables. También se identificaron otras siete drogas recreativas en las muestras tras el cribado. De ellas, la ketamina (un anestésico humano y veterinario) y su metabolito, la norketamina, se encontraron en todos los países.

Una droga más reciente en el mercado, la etilona, se observó en Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y los Países Bajos. En 2020 se advirtió de que esta droga de diseño se estaba comercializando incorrectamente como MDMA en Nueva Zelanda debido a su similitud visual con esta última. Se ha relacionado su consumo en dosis elevadas con efectos secundarios intensos y especialmente peligrosos.

Los rastros de mitraginina, una droga implicada en casi la mitad de las muertes relacionadas con las NSP en 2019, solo se encontraron en Estados Unidos. Otro opioide sintético, el acetilfentanilo, también se limitó a las muestras de aguas residuales estadounidenses. También está vinculado a un elevado número de víctimas mortales en ese país.

De todas las drogas, la metcatinona se detectó en siete países, seguida de la N-etilpentilona y la 3-MMC (en tres países cada una). "Lo que hace que las NPS sean tan peligrosas es que al principio se vendían como alternativas legales a las drogas ilícitas convencionales, como el éxtasis y el cannabis, sugiriendo que eran seguras cuando, en realidad, había muy poca información sobre su toxicidad", resaltan.

"Los gobiernos no tardaron en intervenir después de que se produjeran hospitalizaciones y muertes relacionadas con esta clase de drogas, y algunos países aplicaron prohibiciones generales. Sin embargo, a pesar de estas prohibiciones, las NPS se siguen sintetizando, transportando y consumiendo en todo el mundo, a menudo con consecuencias fatales", advierten los autores.

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