Los exoesqueletos industriales, el ‘uniforme del futuro’ para reducir las bajas laborales por trastornos musculares
Están dirigidos a la realización de tareas físicas en pymes y midcaps de Castilla y León que se podrán beneficiar de servicios gratuitos que incluyen, entre otros, la formación, prueba y/o alquiler de los equipos antes de invertir en ellos; el precio de los exoesqueletos ronda los 800 y 2.000 euros por aparato
¿Quién no ha finalizado su jornada laboral terminando como si hubiera corrido los 100 metros lisos? Eso, sin hablar de aquellos trabajadores que se pasan las ocho horas de jornada laboral de pie o sentado e inclusive cargando con kilos y kilos de peso. Es para eso para lo que se han creado los exoesqueletos industriales, el ‘uniforme del futuro’ en las empresas españolas.
Borja Álvarez Peña, director de oficina técnica del proyecto POLEALAB, explica que con el uso de esta herramienta lo que se pretende a largo plazo es que el trabajador acabe su jornada sin notarse pesado ni con síntomas de fatiga y que, en cambio, pueda acudir al gimnasio, practicar sus hobbies o simplemente disfrutar del ocio o hacer su vida con total normalidad. Para ello, el trabajador debe convivir con un aparato que se acopla a las diferentes partes de su cuerpo, corrigiendo las malas posturas y ayudando a la realización de las tareas físicas sin castigar al cuerpo.
POLEOLAB nació en noviembre de 2024 y se puso en funcionamiento en febrero de 2025 con una duración programada hasta mayo de 2026, que se mantendrá gracias a una prórroga hasta mayo de 2027. Desde su puesta en marcha se ha probado en varias empresas en la que ha prestado sus servicios con demostraciones tecnológicas, de testeo y análisis de viabilidad de implantación. Sin embargo, pese a que los empresarios reconocen las mejoras, tanto por su parte como por parte de los trabajadores “falta conciencia”, matiza Borja, donde el principal problema es el precio.
Trasladado desde Burgos a Salamanca, además de exponer visualmente el funcionamiento de estos aparatos, Borja da a conocer ante diversos empresarios salmantinos los tipos de exoesqueletos que hay, así como los modelos, su funcionalidad y los beneficios a largo plazo para el trabajador.
Hay dos tipos de exoesqueletos industriales, activos y pasivos.
- Exoesqueletos activos: con motores y sensores inteligentes, más recomendados para patologías médicas, suplen la fuerza que los músculos del paciente no pueden generar, indicados para lesiones medulares. Suelen ser más pesados por los motores que llevan incorporados y con dependencia a la carga de la batería.
- Exoesqueletos pasivos: en lugar de motores tienen un sistema de poleas y muelles para ahorrar peso, favoreciendo los movimientos idóneos para la realización de tareas muy físicas de industria que cumplen con creces estos cometidos.
Los exoesqueletos pasivos son los más recomendados para la realización de trabajos físicos, existiendo varios modelos: APEX y SOFT que son equipos individuales que corrigen la postura y ayudan a la zona lumbar en el levantamiento y manipulación de cargas. Son ajustables y se pueden lavar.
Existen otros modelos que asisten al tronco superior como son SHOGO, ARMS y OTTO, recomendados para operarios de obra o electricistas que durante sus jornadas laborales están sometidos a tareas continuadas de “elevación de cargas por encima del pecho o inmovilidad elevada de brazos donde acaban afectados los hombros”.
Otro modelo que trata el tronco inferior (las piernas) es el STICK para aquellos trabajadores que se están moviendo continuamente y no tienen la posibilidad de sentarse para descansar. Lo que trata es el alivio de la fatiga en piernas, rodillas y espalda, ajustándose a varias posiciones; y el BACKO para aliviar las tareas prolongadas de rodillas donde sufren además la espalda, piernas y brazos.
Y, por último, los modelos orientados a la protección de las cervicales y los dedos. NECK es el exoesqueleto indicado para las tareas que se realizan por encima de la cabeza, donde más sufre el cuello y que se combina con el modelo OTTO. Después está el modelo FINGER para pulsación con la punta de los dedos, con el fin de no acabar con tendinitis y que está disponible en varias tallas para todos los dedos. A mayores, el modelo SOWRI es para la manipulación de pesos donde sufren las muñecas.
Estos exoesqueletos ya han sido probados en trabajos de vendimia, empresas de madera o en fábricas de maquinaria agrícola, entre otras.
Una de las principales dudas que tienen muchos empresarios es si la puesta de estos aparatos en la realización de los trabajos disminuye el ritmo o el tiempo dedicado a las tareas: “La idea no es trabajar las ocho horas con ellos puestos, sino cuando vayas a hacer una rotación y en una tarea concreta donde se necesiten. Son equipos encaminados a la reducción de bajas por trastornos musculares, como pueden ser una lumbalgia o un problema de cervicales, un tirón… Se trata de que al final de la jornada el trabajador no se note tan cansado”, advierte el director de oficina técnica de POLEALAB.
Respecto al tiempo, dice que “ponerlo lleva como muchísimo 10 minutos y el proceso de ajustarlo de un operario que lo ha usado en el turno de mañana a uno de tarde es poco el tiempo que te lleva”. No obstante, matiza que “lo que se busca es que sean personalizados, que cada operario tenga un exoesqueleto propio como pueden tener unos zapatos de seguridad o un chaleco, con una talla ajustada a cada cuerpo”, pero reconoce que, aunque las empresas que se interesan ven cierta mejora con el uso de estos aparatos, les echa para atrás la barrera de la inversión. Los equipos para poner en la espalda parten de un precio de 800 euros y el de brazos llega a unos 2.000 euros por aparato, concluye.
Otro de los temas que se encuentra en estudio y que preocupa entre los empresarios, es el peligro que conlleva la puesta de estos exoesqueletos en caso de caída. Respecto a este punto, Borja confiesa que “es un aspecto que no se ha valorado porque no es lo normal que pase”. Aun así, dice que es algo que se va a someter a estudio, indicando, no obstante, que los estudios de los puestos de trabajos ya valoran los riesgos existentes y, por tanto, con esa prevención activa ya se pueden reducir los riesgos. Otro de los puntos que más interés suscita es si estos exoesqueletos son válidos para los trabajos de oficina, para aquellos trabajadores que pasan sentados sus ocho horas de jornada laboral; en este caso añade que “no conozco modelos que estén indicados para el trabajo de oficina como tal, pero por ejemplo el exoesqueleto para la protección de las cervicales se podría adaptar”.
El proyecto POLEALAB está impulsado por el Digital Innovation Hub Industry 4.0 (DIHBU) de Burgos y financiado por la Junta de Castilla y León, dirigido exclusivamente a pymes y midcaps de Castilla y León que tendrán acceso a servicios gratuitos que incluye una demostración básica y formación personalizada con desplazamiento a su empresa, así como el alquiler de uno o dos equipos durante una semana (tiempo que se considera suficiente para probar los aparatos), los análisis de viabilidad o la solitud de estudio que incluye la modificación del exoesqueleto por uno más ligero o con otro material. De manera que los servicios serán gratuitos para aquellas empresas que tengan menos de 250 empleados y un volumen de negocios anual inferior a 50 millones de euros (coste que asume el propio proyecto), mientras que el coste del producto en sí ya correría por parte de la empresa que lo demanda. La Junta de Castilla y León convoca también de forma periódica subvenciones destinadas a la mejora de la ergonomía física en el trabajo.
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