Los farmacéuticos salmantinos resaltan su labor "esencial" en zonas rurales de la provincia

Por ello claman su integración "en las estrategias y programas de cribado y protocolos de detección precoz, así como en las estrategias de vacunación"

Farmacia de Alberguería de Argañan. Foto de archivo
Farmacia de Alberguería de Argañan. Foto de archivo

La red de farmacias es una de las mayores estructuras de talento sanitario al servicio del Sistema Sanitario y de los ciudadanos, desde las que igualmente se atienden las necesidades en materia de Salud Pública, -como recurso sanitario de las Administraciones-, desarrollando programas y actuaciones en Salud Comunitaria y Salud Pública, y participando en las redes de vigilancia epidemiológica, como sensores sanitarios de primera línea, tal y como ya vienen actuando en labores de farmacovigilancia. Esta labor resulta esencial en zonas rurales, especialmente en una provincia como Salamanca.

Conviene igualmente poner el foco en que 2,3 millones de usuarios pasan diariamente por las 22.198 farmacias que hay en España, y cada uno de ellos es una fuente de información. Ese es el punto de partida de la Organización Farmacéutica Colegial a la hora de reivindicar que los farmacéuticos ejerzan más funciones como agentes activos de Salud Pública; una demanda avalada por diferentes experiencias desarrolladas en distintas Comunidades Autónomas.

Con respecto a los farmacéuticos que trabajan al servicio de las Administraciones en el ámbito de la Salud Pública, contribuyen a reforzar las labores desarrolladas en atención primaria desde la profesión farmacéutica, una misión que complementa el extraordinario trabajo que se realiza en áreas de actuación como epidemiología y zoonosis, seguridad alimentaria, sanidad ambiental, y protección y promoción de la salud.

En los hospitales, los farmacéuticos trabajan en equipos multidisciplinares altamente especializados, para lograr los mejores resultados en salud, y para que los pacientes reciban los tratamientos más efectivos y seguros para su enfermedad. Desde la protocolización, la preparación individualizada, dispensación y monitorización terapéutica, incluyendo aspectos como farmacogenética y farmacocinética, siempre teniendo en cuenta, no sólo la enfermedad, sino el paciente y su entorno, adaptando cada tratamiento a las necesidades de cada persona y realizando investigación para lograr los mejores resultados en salud y cada día un mundo más saludable.

Los farmacéuticos han propuesto avanzar con las Administraciones Públicas, así como con el resto de los profesionales sanitarios involucrados en la Salud Pública, en la consolidación de su participación en las acciones de Salud Comunitaria y Salud Pública, así como dotando al nuevo Sistema de Vigilancia en Salud Pública del Sistema Nacional de Salud que se quiere crear de mayor capacidad de acción y de respuesta ágil, temprana y coordinada, mediante la creación de una Red Nacional de Farmacias Centinela, que en el caso de Castilla y León y Salamanca ya lleva años funcionando satisfactoriamente.

Es igualmente básico integrar a las farmacias comunitarias en las estrategias y programas de cribado y protocolos de detección precoz, así como en las estrategias de vacunación. Los farmacéuticos comunitarios pueden ser aliados estratégicos en la detección precoz de enfermedades, además de ser útiles en la identificación de pacientes de riesgo. 

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