Fernando Castaño, concejal de Turismo: "La sociedad salmantina en su conjunto es muy responsable y hay que hacerlo valer"

El concejal de Turismo del Ayuntamiento de Salamanca, Fernando Castaño, es sin lugar a dudas el 'verso suelto' de la política de la ciudad. Cada vez que lleva a cabo una rueda de prensa deja titulares, y eso es de admirar. Castaño, que tiene una gran tarea por delante, especialmente debido a que su predecesor en el mismo cargo realizó un destacado trabajo, espera poder sacar a la ciudad del atolladero en materia turística y que tanto visitantes nacionales como extranjeros vuelvan a apostar por la ciudad, cuando la pandemia deje margen

 Fernando Castaño 3
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Entonces, ¿es usted concejal de Turismo o de Hostelería?

Soy concejal de Turismo, con las competencias de hostelería.

Pérez Reverte dijo este domingo en una columna de opinión que no se habían mostrado suficientes imágenes de la pandemia y que, por eso, estamos protestando porque no nos dejan ir a las discotecas. Usted, en cambio, dijo el martes que “nos hemos dejado llevar por las imágenes” y por eso se ha cerrado el ocio nocturno…

Sanidad reconoce que el 71% de los contagios de Covid son de origen desconocido, y si ya de por sí es una cifra alarmante con el cierre del ocio nocturno va a empeorar. Sé de políticos que en privado reconocen que es peor el remedio que la enfermedad, pero luego no se atreven a reconocerlo en público. ¿Se imagina por qué? Cerrar el ocio nocturno es una decisión arriesgada y demagógica, de la que no se ha tenido en cuenta el verdadero peligro que conlleva: saber qué va a ocurrir a partir de las 12 de la noche, porque los jóvenes no se van a convertir en calabazas.

Y no tenemos forma de controlar los contagios porque no podemos poner a un policía en cada puerta para vigilar cada botellón y cada fiesta para evitar los brotes incontrolados. Hasta ahora, gracias a la iniciativa de los empresarios del ocio nocturno salmantino, teníamos a todos los usuarios perfectamente identificados por códigos QR y aplicaciones móvil, posibilitando el trabajo de los rastreadores sanitarios si fueran necesario.

Por último, me gustaría señalarle a Pérez Reverte, de escritor a escritor, que como decía el Don Juan de Castaneda, vencido el miedo, el siguiente enemigo del Hombre de Conocimiento es la claridad. Él entenderá perfectamente esta referencia. 

Usted ha dicho que el confinamiento forzoso del país fue una medida dolorosa pero fácil de tomar, porque no generaba desgaste político. ¿Cree que el Gobierno no se ha desgastado lo suficiente en todo este tiempo?

No me lo invento, ahí están las encuestas. Miren si ha salido bien que   que el Gobierno y las Autonomías estarían dispuestos a repetirlo, o eso parece desprenderse de su lenguaje. Pero ojo, que nadie tergiverse mis palabras, que reconozco que el primer confinamiento fue una medida inevitable en aquellas circunstancias.

Esto no quita el hecho de que decir que convencer durante una pandemia a la población que desde un Ministerio salvas vidas es lo que tiene, que te convierte en héroe. Y a un héroe se le perdona todo, hasta contar que las decisiones más cruciales las has encomendado a un comité de expertos secreto que luego no existía.

¿De verdad, en este tiempo no hemos sido capaces de encontrar otras soluciones alternativas? Hasta que la opinión pública se harte, me temo es complicado que se sondeen otras medidas que fueran menos drásticas, por el desgaste político que podrían suponer. Los políticos no tienen por costumbre remar a contracorriente de la opinión mayoritaria.

¿Tiene miedo Fernando Castaño?

Todos tenemos miedo. Pero te contaré un secreto: el miedo tiene las de perder. Te puede derrotar muchas veces seguidas, pero nunca te podrá rendir del todo porque te basta con una sola vez para vencerle y recuperar, de un golpe, todo el terreno perdido.

Sí reconozco, al enfrentarme a esta entrevista, que tengo temor a manifestarme libremente por las consecuencias negativas que acarrea, ahora mismo, salirse del guión establecido. A la mínima te cae encima una sopa de insultos y descalificaciones. Si ya es difícil para un personaje anónimo afrontar esa intolerancia, imagínese para un personaje público.

Pero lo hago porque debo hacerlo. Nos va en juego la propia supervivencia y nuestro modo de vida.  Por eso debemos ser más firmes de espíritu y abiertos de mente que nunca. Animo a todos los que tengan voz a que hagan frente a la dictadura de lo políticamente correcto, cada uno en la medida de las posibilidades.

Hay voces en Salamanca que afirman que la mayoría de los concejales del Ayuntamiento desaparecieron durante las semanas más duras de la pandemia. ¿Qué decisiones tomó usted, como miembro del equipo de Gobierno de la ciudad, en esos primeros momentos?

En el Ayuntamiento de Salamanca fuimos anticipando situaciones, yendo por delante del propio Gobierno y de la Junta. Recibimos por ello sus elogios. Por ejemplo, cuando se cerraron los colegios, nos dimos cuenta al momento que lo niños de las familias de bajos recursos se quedaban sin beca comedor.  Se hicieron con urgencia todas las gestiones habidas y por haber para mandarles la comida a casa. Si ya es complicado hacer una contratación pública, imagínate con tantísima urgencia.

Todo con un alto coste personal. Te puedo contar que la primera teniente de alcalde, Ana Suarez, tenía jornadas de 16 horas en las que no paraba casi ni a comer. Cuando terminaba en el despacho se iba a repartir material en su propio coche a los albergues. Yo mismo la acompañé en numerosas ocasiones. He de contarles, como el alcalde, Carlos García Carbayo, empezaba su jornada bien temprano y se pasaba el día pegándose por EPIS. De hecho, Salamanca fue la única provincia de todo Castilla León que mantuvo funcionando el servicio de ayuda a domicilio en un momento crucial. Otras administraciones tuvieron que desistir por falta de medios de protección para su personal.

De aquella época me queda un grato recuerdo de los cafés de la mañana en el despacho de Ana: durante el confinamiento quedábamos siempre a primerísima hora Fernando Rodríguez, Daniel Llanos, Ana Suárez y yo mismo para analizar la situación que cambiaba a cada instante y buscar soluciones. Especialmente complicado era descifrar todos los días los confusos, incompletos y cambiantes decretos del Gobierno. Me gustaría resaltar, por encima de todos, la figura de Fernando Rodríguez que no sólo tiene una enorme inteligencia, sino un gran corazón. También, hacer mención de todos los funcionarios y personal del Ayuntamiento que prestaron sus funciones más allá del deber, trabajando sin descanso y a horas intempestivas.

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¿Cómo cree que va a salir de esta Salamanca?

Salamanca saldrá de ésta, pero si nos dejamos desanimar nos costará mucho más. Sé que mucha gente se siente indignada por el simple hecho de ver a alguien tomando un café en una terraza. Creen que no es momento de divertirse o de correr riesgos, pero deberían reflexionar sobre el marco completo.  Con ese café el camarero lleva su jornal a casa y paga sus impuestos. Él a su vez consumirá en el comercio, y así con el mismo café se apoya al comerciante que también cumple con sus obligaciones tributarias. Así sucesivamente hasta pasar por muchas manos y llegar hasta el sanitario, que protege tu vida poniendo en riesgo la suya propia, y al que su sueldo ha salido de los impuestos que han pagado el camarero y el comerciante.

La salud y la economía son vasos comunicantes, sin impuestos no hay hospitales.

Este martes usted afirmó que los datos turísticos de julio son muy malos. ¿Considera que, en el momento en el que nos encontramos, todavía se puede hacer algo para tratar de mejorarlos o está todo perdido, al menos este verano, por el Covid?

Los datos de agosto son algo mejores, pronto los presentaremos. La bajada del turismo internacional podía anticiparse, pero la bajada tan abrupta del turismo nacional ha sido un mazazo. Esto nos indica que se ha pasado del umbral de la responsabilidad al miedo. Y con miedo no hay turismo. Ahora mismo, la mejor campaña turística que se puede diseñar no es por los publicistas, sino por los psicólogos. Necesitamos estrategias para aprender a afrontar el miedo.

¿Está el Gobierno metiendo miedo a la población para que, entre otras cosas, no viajen?

No todos los políticos son plenamente conscientes del impacto de sus palabras. Deberían dejarse asesorar por un profesional antes de mandar esos mensajes tan poco oportunos con los que acompañan la presentación de los datos sanitarios. Se comprenderían y asumirían mejor esos datos si se presentasen de una forma más equilibrada, sin alarmismos innecesarios.

¿Qué le parece la posición institucional del Ayuntamiento de Salamanca respecto a las decisiones que se toman en la Junta? ¿Le gustaría que se actuara de otra manera desde el consistorio salmantino?

La posición del Ayuntamiento de Salamanca es impecable y de una gran lealtad institucional.  Eso no impide que se pueda ser crítico en determinadas situaciones. Ahí, sin ir más lejos, tiene mi propio caso.

Entonces, no están perjudicando a Salamanca las decisiones que toman Mañueco, Igea y Verónica Casado, ¿no?

Me consta que tanto el personal político como el técnico de la Junta ha hecho un trabajo encomiable con largas jornadas de trabajo y sometidos a un intenso estrés. Vaya mi profundo agradecimiento. 

Pero, dicho esto y aunque pueda parecer una cuestión menor, desearía que el Gobierno de Castilla León presidido por Alfonso Fernández Mañueco, al que tengo en personal estima, deje de reñirnos a los salmantinos. Con esto quiero decir que los salmantinos somos un ejemplo de responsabilidad para toda Europa por la forma de tomar las medidas anti Covid. No lo digo yo, lo dicen todos los que nos visitan, ya sean nacionales o extranjeros, que se quedan sorprendidos.

La sociedad salmantina en su conjunto es una sociedad muy responsable y esto hay que hacerlo valer. En España hemos tomado las medidas más duras de toda Europa y sin embargo padecemos las peores tasas de contagios. No estaría de más que antes de pensar en endurecerlas pudieran someterlas a una exhaustiva revisión y evaluación.

Usted no se lleva muy bien con el vicepresidente Francisco Igea…

No sé porque lo dice. Tengo una fluida relación con el vicepresidente Igea, pero por la prensa (ríe). Entiendo que la situación haya tenido cierto interés comunicativo, pero se ha exagerado su alcance real. Paco y yo pertenecemos al mismo partido y eso facilita que siempre encontremos un punto de unión.

¿Qué haría usted ahora mismo con el ocio nocturno? Porque incluso llegaron a organizar un ciclo de conciertos para ayudar a los bares, ‘Vuelve Salamanca’, del que no se ha vuelto a saber nada

Revertir su cierre, pero no me compete a mi esa decisión, así que ejecutaré y respetaré esa medida. Para ser justos me gustaría expresar que los mismos responsables del ocio nocturno de Salamanca nos solicitaron ellos mismos mano dura con los incumplidores, porque uno sólo irresponsable perjudicaba a todos.

Tras un primer caos inicial, he de decir que el ocio nocturno salmantino cumple de forma generalizada con todas las medidas de protección anti Covid, asumiendo además para ello inversiones en medidas de protección, algunas innovadoras.

Al salir del confinamiento forzoso los locales del ocio nocturno fueron los últimos en permitírseles abrir. Ahora se les obliga a cerrar antes que a nadie sin que se les haya justificado suficientemente esta medida ni se le hayan dado alternativas. Además, tenemos el problema añadido de la incertidumbre de no saber qué ocurre con la juventud a partir de las 12.

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¿Está el Ayuntamiento de Salamanca tan preocupado de cómo se va a garantizar la seguridad en la vuelta al cole como de la hora a la que tienen que cerrar los bares?

Al Ayuntamiento de Salamanca le preocupa todos y cada uno de los sectores de la ciudad. Y especialmente lo que ocurre con la vuelta al cole, que es un verdadero rompecabezas. En esto me gustaría reflexionar sobre un hecho: en Europa, los niños llevan escolarizados desde mayo, y esto debe de saberse. Tomaron una decisión difícil porque en aquel entonces se sospechaba que los niños podían ser 'supercontagiadores'. Sacrificaron seguridad por educación y al final acertaron.

¿Hubiera asumido la opinión pública española hacer ese mismo sacrificio de seguridad por el futuro de sus hijos? De hecho, tan poco dispuestos estamos a correr ningún riesgo que la vuelta a las aulas se está convirtiendo en una auténtica quimera. Conozco padres de todo tipo: los que están asustados y no quieren enviar a sus hijos, los que temen por el equilibrio mental de sus hijos por restringírseles el contacto social, y los temen que les impongan una cuarentena que parece más que inevitable tal y como están diseñados los protocolos.

Cuando lleguen los primeros casos de contagios en los colegios, ¿podremos mantenernos firmes sin dejarnos llevar por el pánico como han hecho en el resto de Europa? El futuro de nuestros hijos está en juego.

Por cierto, ¿va a haber alguna actividad festiva en septiembre para atraer turistas?

No va a haber actividades festivas, sólo culturales. Se están programando desde la Concejalía de Cultura.

¿Y Feria de Día?

Se estudiarán todas las posibilidades alternativas que sean seguras y viables.

¿Volveremos a ser una ciudad que cada mes batía su propio récord de turistas? No hace tanto de ello y ya se echa mucho de menos

Por supuesto que sí.

¿Cree que hay que replantearse el binomio Universidad+Turismo en Salamanca tras esta pandemia?

Salamanca tiene una de las mejores ratios de calidad precio de España. Nuestro sector servicios es de una altísima calidad, solo hay que ver las encuestas de satisfacción. Y la oferta es amplísima, siempre hay algo que ver o hacer en Salamanca, a cualquier hora del día o de la noche.

Respecto a la Universidad, Salamanca no se explica sin sus dos universidades. Aportan conocimiento, diversidad y aire fresco, el de todos los estudiantes de todo el mundo que reciben aquí sus enseñanzas.

¿Va a ponerse la vacuna si no es obligatoria?

Sería muy probable que la vacuna cuando salga y sea efectiva solo se aconsejase para la población de riesgo, lo que nos debe hacer reflexionar al respecto y cotejar este hecho con la manera de que nos enfrentamos al miedo al virus en nuestro fuero interno. Si se declara obligatoria, o aconsejada de forma generalizada para todos los sectores de población, me vacunaría. En caso contrario, no.

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