Las gasolineras salmantinas se adelantan a las consecuencias de la guerra en Irán: "Es una técnica de gestión de stock"
La subida del precio del petróleo podría beneficiar a la fábrica de biocarburantes de Babilafuente
Desde que Estados Unidos e Israel declararon la guerra a Irán el pasado 28 de febrero, los precios, especialmente de los carburantes, no han dejado de aumentar. "La zona en la que se está desarrollando es una de las mayores productoras de hidrocarburos del mundo y nosotros somos muy dependientes de esos países", asegura Pedro Calero, director de la Oficina Verde de la Universidad de Salamanca.
El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, ha pasado de los 70 dólares de antes del conflicto a rondar los 100 -e incluso los 120 en algunos momentos-. Ante esta situación, y con el objetivo de frenar el impacto global de una crisis energética, la Agencia Internacional de la Energía acordó este miércoles la mayor liberación de reservas de petróleo de la historia: 400 millones de barriles.
La medida "no va a tener mucha relevancia. Puede tener un impacto a corto plazo y servir para ralentizar la subida de precios, pero no los reduce", asegura Pedro Calero. Y es que los costes no solo dependen de la materia prima, sino también del riesgo, de la "volatilidad del mercado", que tiende al alza ante la incertidumbre de no saber qué va a pasar el día de mañana.
Algunos usuarios se preguntan aún por qué el coste de la gasolina y del diésel ha aumentado cuando las estaciones de servicio ya disponían de esos barriles. "Están adelantando cuánto les va a costar reponer la próxima vez que tengan que pedirlos para que los tanques estén preparados para el consumo público. Es una técnica de gestión de stock", explica.
La fábrica de biocarburantes de Salamanca, ¿beneficiada por la situación?
El sector más perjudicado por la guerra en Irán es el energético, el cual "consumimos todos". Los precios de los hidrocarburos se han encarecido y el de la electricidad y el gas podrían seguir el mismo camino. "Va a pasar más tiempo hasta que notemos los efectos. Dependerá de la duración del conflicto".
Los productores de combustibles renovables pueden beneficiarse de la situación, como la fábrica de biocarburantes de Salamanca, ubicada en el término municipal de Babilafuente. "Sus costes son menos dependientes y compite con el petróleo. Gana competitividad y atractivo en el mercado".
La planta desarrolla biocombustibles para el transporte (bioetanol) y fabrica productos químicos obtenidos a partir de recursos renovables, por lo que se erige como alternativa de los hidrocarburos (petróleo y gas natural).
"La vía es un mayor uso responsable de la energía y que sepamos que es un bien escaso y valioso", mantiene el director de la Oficina Verde de la Universidad de Salamanca. Como servicio encargado de desarrollar la política ambiental institucional del Estudio, defiende una política de eficiencia y ahorro energético que les ha amparado desde hace años: "En esta línea seguiremos protegidos".
El mercado, indicativo de la situación del conflicto
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado en los últimos días que la guerra en Irán podría alargarse unas cuatro o cinco semanas. "Significa un mes más de incertidumbre e incremento de precios", afirma el profesor titular de la Universidad de Salamanca.
Que los precios estén al alza significa que el final no se prevé. "Muchas veces el mercado nos dice su proximidad", reconoce. La gente que está detrás de él dispone de más información que la población general y actúa de manera adelantada en función de lo que cree que va a pasar.
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