El hantavirus, explicado por Raúl Rivas, catedrático de la Universidad de Salamanca: "La probabilidad de que llegue aquí es muy baja"

El catedrático de Microbiología detalla cómo se transmite el virus, por qué el contagio entre personas es raro y por qué en Europa suele ser menos grave, además de analizar el brote, los síntomas, la falta de vacuna y el riesgo real en España

Crucero Hondius afectado con hantavirus
Crucero Hondius afectado con hantavirus

El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que navegaba desde Ushuaia (Argentina) hacia las Islas Canarias ha vuelto a situar a este virus en el foco informativo internacional. La presencia de varios afectados y fallecidos, así como la necesidad de aislar la embarcación frente a las costas de Cabo Verde, ha generado inquietud y numerosas preguntas sobre el alcance real de esta enfermedad. Las primeras hipótesis apuntan a un posible contagio en el propio barco, probablemente vinculado a la exposición a roedores, principales reservorios del virus.

Para entender mejor qué es el hantavirus, cómo se transmite y cuál es el riesgo real en España, el catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, Raúl Rivas, analiza las claves de esta enfermedad.

Rivas explica que los hantavirus son un grupo de virus pertenecientes al género Orthohantavirus, dentro de la familia Hantaviridae, y que representan una amenaza emergente para la salud pública mundial, con más de 200.000 casos anuales en el mundo. Sin embargo, lanza un mensaje claro y es que “en la actualidad, el riesgo para España es bajo”.

La transmisión a humanos se produce principalmente por la inhalación de partículas virales presentes en la orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados donde estos animales han estado presentes. “El contagio entre personas es muy poco frecuente, aunque no imposible”, matiza. Además, recuerda que no todos los roedores son portadores, cada tipo de hantavirus está asociado a especies concretas. En el caso del brote del crucero, el principal sospechoso es el virus Andes, cuyo reservorio —un pequeño roedor de la Patagonia— no existe en España, manifiesta el catedrático.

Sobre la alarma mediática generada, el experto apunta a varios factores entre los que se encuentran el desconocimiento general ante la existencia de este tipo de virus, la elevada mortalidad de algunas variantes —que puede alcanzar el 40%— el hecho de que existe la posibilidad de que el hantavirus Andes pueda transmitirse entre personas, el revuelo mediático generado por la excepcionalidad del suceso, los desencuentros diplomáticos sobre el trayecto que debe seguir el buque, etc.

Por otro lado, según manifiesta Raúl, uno de los principales problemas del hantavirus es su difícil diagnóstico temprano “porque los síntomas iniciales son inespecíficos”. A esto se suma la ausencia de tratamientos específicos y de vacunas eficaces, así como la dificultad para prever brotes y la falta de test rápidos y masivos.

En cuanto a las diferencias con virus como la gripe o el COVID-19, el catedrático es tajante: “Son completamente distintos, no se pueden comparar”. El comportamiento del hantavirus varía además según la región del mundo. Tal y como detalla Rivas, en Asia, el virus Hantaan y el virus de Seúl (SEOV) infectan principalmente el riñón humano y causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS). En América del Norte, el virus Andes (ANDV) y el virus Sin Nombre (SNV) atacan los pulmones y causan el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS) o el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS). En Europa, el virus Puumala (PUUV) y el virus Dobrava-Belgarde (DOBV) causan una forma más leve de HFRS, denominada nefropatía epidémica. En este continente, la mayoría de los casos (>90 %) se concentran en Finlandia, Alemania, Suecia, Francia y Croacia.

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, fatiga y dolores musculares, aunque en los casos más graves pueden evolucionar hacia complicaciones severas entre 1 y 8 semanas después de la exposición. “La supervivencia depende totalmente de una intervención médica temprana que permita sostener las funciones vitales”, subraya.

Respecto al riesgo en Salamanca, Rivas es contundente: “La probabilidad de que el hantavirus responsable del brote llegue aquí es muy, muy baja”. No obstante, advierte de que el riesgo aumenta en determinadas situaciones, especialmente al acceder a espacios cerrados con presencia de roedores, como desvanes, sótanos o leñeras, donde el virus puede permanecer en el aire.

El especialista también aclara que no todos los casos son mortales. La gravedad depende del tipo de virus. Rivas, explica que en el continente americano, el tipo Andes, predominante en el sur de Argentina y Chile, es históricamente el más agresivo, y mantiene una mortalidad constante cercana al 40% en brotes sin intervención temprana. Los hantavirus que provocan la fiebre hemorrágica con síndrome renal tienen una mortalidad que varía del 1 al 15%.

En relación a la ausencia de vacunas, manifiesta que se debe a la gran diversidad de hantavirus y a la complejidad de su investigación. “Es un virus que requiere la máxima seguridad para ser manipulado por lo que es complicado realizar pruebas con él. Los ensayos clínicos son complejos y difíciles de realizar y el mercado comercial es reducido” señala.

De cara al futuro, lo que más preocupa al microbiólogo es la posible evolución del virus “el riesgo sería que aumentaran las especies animales que actúan como reservorio o que mejorara la transmisión entre humanos”.

A pesar de todo, el catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca lanza un mensaje de tranquilidad sobre la capacidad de respuesta: “España cuenta con un sistema sanitario sólido y preparado para detectar este tipo de infecciones, aunque cada brote tiene sus particularidades”.

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