El Hospital resuelve las dudas sobre las alergias en plena pandemia: es difícil confundir los síntomas y la mascarilla es más que recomendable

Con el avance de la primavera empieza a llegar la temporada donde los alérgicos al polen, una de las más frecuentes, empiezan a sufrir y a pasarlo mal

El Hospital resuelve las dudas sobre las alergias en plena pandemia: es difícil confundir los síntomas y la mascarilla es más que recomendable
El Hospital resuelve las dudas sobre las alergias en plena pandemia: es difícil confundir los síntomas y la mascarilla es más que recomendable

Hace más de un mes que comenzó la primavera. Y si el refrán dice que la sangre altera, lo cierto es que hay muchas personas que sí que notan los efectos de esta estación por la llegada de las flores en los árboles y del florecimiento de las plantas. Son los alérgicos al polen, que desde este mes de abril y hasta que se acerque el verano viven las que para ellos son las peores semanas del año.

La alergia al polen, si no es la más común de todas las que existen, probablemente esté entre las que más, especialmente la ocasionada por el platanero, el olivo, las gramíneas y el ciprés y que afectan principalmente durante la primavera.

Se da la circunstancia de que esta temporada de alergia llega en plena pandemia. Si bien el año pasado, los meses más duros para estas personas coincidieron con el confinamiento, lo cierto es que también tuvieron que lidiar con ella. Y tanto el año pasado como este surgía la pregunta de si es posible confundir los síntomas del COVID-19 con la alergia.

El doctor Francisco Javier Muñoz Bellido, médico del Servicio de Alergología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) es claro: en general, es difícil confundir ambas patologías. Y más si se trata de alguien que sufre la alergia desde hace varios años y que, por lo tanto, sabrá diferenciarla rápidamente.

Eso sí, para la alergia -si es respiratoria-, igual que para el COVID-19, es recomendable el uso de mascarilla, tal y como indica el doctor Muñoz Bellido, que en una entrevista para SALAMANCA24HORAS, habla de cómo afrontan desde el Servicio esta primavera, cómo les afectó el COVID-19 en cuanto al fin de las consultas presenciales y si los alérgicos pueden sufrir una reacción adversa con la vacuna.

¿Cómo se espera este año la temporada de alergias?

Los cuadros de alergia se deben a distintas causas y aparecen en cualquier momento a lo largo del año, si bien, es verdad que lo más conocido es la alergia al polen que sí tiene una cierta estacionalidad. Este año se espera que la polinización pueda ser intensa por las condiciones climáticas durante el invierno y el comienzo de la primavera, pero el clima que tengamos en las próximas semanas aún puede ser determinante.

Después del confinamiento, ¿aumentaron la demanda y las consultas del servicio?, ¿O al contrario?

La reanudación de las consultas después del confinamiento nos obligó a todos a adaptarnos a las nuevas condiciones. La asistencia presencial se redujo, dado que las medidas de seguridad y el aforo permitido han limitado la actividad de las consultas y del área de enfermería. No obstante, con el esfuerzo de todo el Servicio, se ha conseguido mantener dicha actividad sin que haya habido un incremento del tiempo de demora para las consultas. En cuanto a las revisiones, hemos podido mantener el control de la evolución de los pacientes mediante consultas telefónicas y, cuando se ha creído conveniente, también con consultas presenciales.

¿Y durante el confinamiento?, ¿Hubo demanda del servicio de la gente cuando estaba en sus domicilios?, ¿Se realizaron consultas telefónicas?

Durante el confinamiento el 80% del personal sanitario del Servicio de Alergología fue trasladado a otras áreas del Complejo Asistencial para asistir a pacientes COVID hospitalizados. Se suspendieron las consultas presenciales, pero, no obstante, pudimos mantener la actividad del Servicio. Se hicieron consultas telefónicas para las revisiones y, de forma presencial, se atendieron interconsultas de pacientes hospitalizados y se mantuvieron los tratamientos de inmunoterapia en alérgicos a venenos de himenópteros y los tratamientos biológicos.

¿Se pudieron llegar a confundir los síntomas del COVID-19 y la alergia?

En general, no. La tos y la dificultad para respirar pueden aparecer también en procesos alérgicos, pero el resto de los síntomas de la COVID-19 y las pruebas complementarias hacen que el diagnóstico diferencial no sea muy complicado.

Esta primavera, ¿se esperan más consultas o menos en comparación al mismo período de hace dos años?

Lamentablemente, es posible que sean menos que hace dos años porque se mantienen las medidas de seguridad y las limitaciones de aforo en el hospital. De cualquier forma, dependerá en gran medida de las derivaciones de pacientes desde Atención Primaria.

¿La lista de espera en el Servicio es muy grande?

No. Actualmente, la demora para las primeras consultas está en términos muy aceptables para dar una asistencia temprana a las consultas que se nos solicitan, tanto desde otros servicios del hospital, como desde Atención Primaria.

¿Pueden las mascarillas ser útiles para que los alérgicos sufran menos esta primavera?

Sí, por supuesto. Ya hemos podido comprobarlo en los pacientes que hemos revisado a lo largo de este año. En nuestro caso, el uso de la mascarilla no es algo nuevo, aunque no eran de uso muy habitual, ya la recomendábamos anteriormente a pacientes con alergia respiratoria, por ejemplo.

Y las mascarillas, ¿pueden provocar alguna alergia cutánea o en los ojos?, ¿Éstas son habituales?

En general, no. Los problemas relacionados con las mascarillas son con mucha más frecuencia de tipo irritativo por el uso continuado durante muchas horas, sobre todo en el ámbito laboral.

¿Tienen los alérgicos mayores probabilidades de sufrir un COVID-19 más pronunciado? ¿Las probabilidades de contagiarse son las mismas?

En este sentido, no hay diferencias significativas con las personas no alérgicas.

¿Deberían ser los alérgicos considerados grupos de riesgo de cara a la vacunación?

En general, no. Sólo aquellos que tienen antecedentes de alergia a algún componente de la vacuna deben ser valorados previamente en el Servicio de Alergología. No obstante, en aquellos pacientes que previamente han tenido cuadros alérgicos graves (anafilaxia), se aconseja un periodo de observación algo más prolongado tras la administración de la vacuna.

¿Las alergias más comunes siguen siendo las de siempre o hay alguna variación en los últimos años?

No ha habido grandes variaciones, aunque constantemente aparecen causas de alergia no descritas anteriormente o poco habituales en nuestro ambiente. 

¿Hay un aumento del número de personas alérgicas en los últimos años? Si es así, ¿a qué se puede deber?

La tendencia sigue siendo a ir en aumento. La explicación más reconocida tiene que ver con lo que se ha venido denominando “la teoría de la higiene”; esto es, que los hábitos higiénicos y la lucha frente a las infecciones, con el uso generalizado de antibióticos y vacunas, han hecho que la forma de actuar del sistema inmunitario, en personas predispuestas genéticamente, derive hacia las reacciones alérgicas.

¿Las alergias sólo de desarrollan en la infancia?, ¿O pueden aparecer en la edad adulta?

Pueden aparecer en cualquier edad, aunque las causas más frecuentes son diferentes a distintas edades.

¿Qué pasos debe seguir una persona que crea que sufre de alergia?

Si sospecha que puede padecer un proceso alérgico, lo primero que debe hacer es acudir a su médico de Atención Primaria, quien podrá hacer una primera evaluación del cuadro y valorar la conveniencia de derivarle al Servicio de Alergología para su estudio especializado.

¿Han avanzado mucho los tratamientos contra la alergia en los últimos años?

Sí. Aunque las pautas básicas de tratamiento se mantienen con pocos cambios, se siguen actualizando protocolos de tratamiento y, en el caso de las vacunas alérgicas, siguen aparecido nuevos productos y nuevas pautas de administración, siempre con el objetivo de una mayor eficacia y seguridad para el paciente. Además, la incorporación de tratamientos biológicos para patologías como el asma, la dermatitis atópica y la urticaria crónica, nos ha proporcionado nuevas armas y más eficaces para el tratamiento de los pacientes más graves.

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