"Lo ideal sería una prueba de laboratorio, que una pequeña analítica de sangre nos diera la probabilidad de tener alzhéimer"

La investigación del Centro de Referencia Estatal del Alzheimer se centra en terapias no farmacológicas; la investigación biomédica intenta encontrar marcadores de la enfermedad, mientras la esperanza está puesta en un nuevo fármaco

Sala multisensorial en el Centro Estatal de Referencia del Alzheimer. Foto: CREA
Sala multisensorial en el Centro Estatal de Referencia del Alzheimer. Foto: CREA

El Centro de Referencia Estatal de atención a personas con Alzheimer y otras demencias (CREA), ubicado en Salamanca, es un recurso de ámbito público y estatal, especializado en la investigación, análisis, evaluación y conocimiento de las mejores fórmulas para la atención sociosanitaria de las personas con enfermedad de alzhéimer y otras demencias, con un enfoque de enlace, foro de encuentro y colaboración con el conjunto de organismos y entidades que dirigen y prestan su atención a esta enfermedad.

Para el logro de sus fines, el centro desarrolla una doble misión. Por un lado, la atención especializada a personas con la enfermedad y otras demencias y a sus familias o cuidadores principales. Y, por otro, es un modelo de referencia para la formación e investigación, así como para la generación y transferencia del conocimiento sobre buenas prácticas que permitan la mejora de la calidad de vida y bienestar de las personas, desde una filosofía de atención centrada en la persona.

La investigación, una de las razones de ser del CREA, versa sobre terapias no farmacológicas. La financiación es "escasa o nula", tal y como afirma Enrique Pérez, neuropsicólogo y responsable de intervención del centro. La otra investigación, la biomédica, que tiene más apoyo económico, tiene puestas sus esperanzas en un nuevo fármaco y, según explica, Pérez, se busca la fórmula para encontrar marcadores que den la probabilidad de tener alzhéimer.

El Centro de Referencia del Alzheimer tiene "puesto su foco en la terapias no farmacológicas, en tratamiento que no son estrictamente médicos", explica.

Entre sus proyectos e investigaciones, tienen en marcha un estudio "sobre la terapia de reminiscencia, que consiste en recordar acontecimientos de la vida pasada con carácter general que hemos vivido todos y cómo pueden ser de caracter más específico de la historia de cada persona". En este proyecto piloto, comenta Pérez, están utilizando "los vídeos del Nodo, ya que muchos de los pacientes han vivido esa época; les sirve para recordar los acontecimientos de esa época y además se tratan temas particulares". Es una terapia que se usa desde hace tiempo "con buenos resultados y nosotros estamos adaptando".

Otra línea investigación se basa la estimulación multisensorial, "es decir, de todos los sentidos, a través de la salas de estimulación multisensorial. Se utiliza mucho con niños, pero desde hace unos años se están usando con personas con demencia" para ver la eficacia de la intervención y la influencia sobre el estado de ánimo".

En esa misma línea, se está investigando otra terapia, "la estimulación basal" para ver si se pueden "reducir las alteraciones de comportamiento, los trastornos de conductas de las personas con demencia, sobre todo en momentos difíciles para ellos y sus cuidadores, como el aseo, para ver si usándolo se consigue que sean momentos menos críticos", señala Pérez.

Estas son de terapias no farmacológicas novedosas en el CREA. Pero además, explica Enrique Pérez, "mantenemos desde hace unos años la investigación en la intervención asistida con perros para personas con demencia", una terapia que "usa perros como herramienta para conseguir sobre todo estimulaciones emocionales" , aunque se trabajan otras cuestiones. Es un proyecto a largo plazo que "sirve para reducir alteraciones, comportamientos, mejorar la socialización de las personas y su estado emocional".

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Fachada del Centro de Referencia Estatal del Alzheimer. Foto: CREA

"No podemos curar la enfermedad, pero sí servir de alivio"

Y es que de lo que se trata "muchas veces desde las terapias no farmacológicas es aliviar los síntomas que tienen. No podemos curar la enfermedad, pero sí que podemos servir de alivio para las personas" con alteraciones de comportamiento, problemas para la realización de actividades de la vida diaria, intentar favorecer su mantenimiento, que no se olvide… "Intentamos con este tipo de terapias paliar los síntomas que tiene el enfermo, el impacto, tanto de los enfermos como de los cuidadores".

En esa línea también están trabajando mucho con los cuidadores de personas con demencia. "Tenemos el área de familias; profesionales que trabajan con familiares, que tienen la carga fundamental de la enfermedad". Además del trabajo con ellos día a día, "se han realizado unos estudios para ver cómo ha impactado la situación de la pandemia y el confinamiento.", que publicarán en breve.

También hay un proyecto de investigación "de despacho; de revisión de todo lo que se había hecho hasta este momento sobre las alteraciones de las conductas reproducido como consecuencia del confinamiento", porque "a todos nos ha afectado, pero más a estas personas, que han perdido rutina, el apoyo terapias", etc.

También el CREA cuenta con programas que forman parte de proyectos de investigación. Así, Pérez alude al programa piloto de la intervención de la autonomía personal destinado a personas en fase leve para mantener las actividades del día a día. Y otro programa "más tradicional, que es de estimulación cognitiva y se realiza también con personas en fases iniciales demencias".

Son muchos los estudios y proyectos que tienen en marcha. Tambipen aprovechan los recursos que tienen la base de datos (enfermos y familiares) "para ver el perfil de las personas con demencia que tenemos, describirmos su perfil cognitivo, cómo evoluciona a lo largo del tiempo con nosotros, el uso de los recursos sociales por los familiares, cómo afecta su paso por aquí…". Y es que, tal y como señala, "muchas personas desconocen los recursos que hay y desde aquí se les dan a conocer"

Investigación para ayudar a los enfermos y sus familias

La investigación del CRAE es sociosanitaria, no están investigando sobre fármacos, medicamentos o las bases de la enfermedad, sino "sobre todo cómo podemos ayudar a las personas y sus familias".

En terapias no farmacológicas "ha habido una explosión muy grande desde hace 20 años y se están haciendo muchos estudios para comprobar si realmente todas estas actividades que se llevaban a cabo funcionan o no". Son terapias como la estimulación cognitiva, la reminiscencia, etc. Por las que "ahora exite más interés para investigar".

Sin embargo, para este tipo de investigación "la financiación es escasa o prácticamente nula". Y es un "problema" que no se dá en las otras investigaciones, porque "al final las terapias farmacológicas sí tienen un retorno económico; al final, el fármaco, la farmacéutica lo va a vender, pero una terapia de reminiscencia, por ejemplo, es muy difícil sacarle rendimiento económico".

'Cuando detectamos la enfermedad, lleva haciendo estragos 15-20 años"

Por otro lado, sobre la investigación biomédica, Enrique Pérez, considera que "en los últimos años sí hay más financiación con fármacos; a las farmacéuticas les interesa" y gobiernos, instituciones, bancos,.. promueven este tipo investigación.

En los últimos años "lo que más en boga está es el diagnóstico precoz", diagnosticar la enfermedad antes de que sea evidente o haya hecho estragos. Sería conocer de antemano para prepararse y empezar las terapias cuanto antes, que son más eficaces".

"Eso mismo sucede con fármacos; se supone que tienen mayor eficacia cuanto antes detecte enfermedad", pero el problema es que "cuando detectamos la enfermedad, lleva haciendo estragos en el cerebro 15-20 años" y existen teorías sobre que tal "fármaco no es eficaz", porque "cuando los ponemos ya es muy tarde".

La esperanza ahora está puesta en el nuevo fármaco: Aducanumab. "Si previene el desarrollo de la enfermedad o al menos paliía o reducen el impacto, su velocidad…", señala Pérez, que añade que "el resultado sería muy positivo a todos niveles: médico, personal, social; poder disfrutar de más calidad y más años. Al final estamos transformando una enfermedad en crónica como pasa con otras muchas".

Además en esta línea, comenta, existe "mucha investigación a nivel biomédico para intentar encontrar marcadores que puedan predecir la enfermedad: proteínas en sangre, anticuerpos…".

"Los esfuerzos van dirigidos a encontrar pruebas de laboratorio simple, como el que tenemos para otras patologías, como un análisis de sangre, el fondo de ojo, o a través de la capacidad de detectar los olores", porque "parece que la pérdida del olfato es uno de los síntomas iniciales, y sería una técnica sencilla a través test olores, si esa personas puede identificarlos o no, nos diría si tiene mayor riesgo".

Pero "lo ideal sería una prueba de laboratorio, una pequeña analítica de sangre que nos diera el resultado al menos de probabilidad de tener enfermedad". Eso permitiría también "despejar las dudas que puede haber sobre la eficacia del medicamento, que no está del todo claro que pueda funcionar siempre; además en muchas ocasiones no sabemos si realmente los pacientes tienen alzhéimer u otra demencia u otra patología distinta. No es como otras enfermedades que te hacen una prueba y te dicen qué tienes".

Y dentro de estas investigaciones, se encuentran las que cersan sobre identificar las posibles causas de la enfermedad, pero "ahora mismo no hay avances importantes".

Con todas estas investigaciones, Enrique Pérez considera que "es una "época importante" en cuanto a la aprobaciónd e un fármaco importante, en cuanto a la calidad de atención a las personas que "ha cambiado en los útlimos años". Sin embargo, apunta, "no ha habido ningún descubrimiento que podríamos esperar, como que ya conocemos la causa o tenemos un fármaco infalible".

Día Mundial del Alzheimer (Ministerio de Derechos Sociales CREA)
 

 

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