Ieronimus da un salto y se reinventa como +Ieronimus con un nuevo espacio inédito en las catedrales españolas

La ampliación, estrenada el pasado mes de diciembre, abre al público el bajocubierta e incorpora una musealización más tecnológica, con nuevas intervenciones artísticas, audiovisuales y mejoras de accesibilidad

Alfonso Fernández Mañueco junto a Carbayo durante una visita al Ieronimus realizada en Diciembre
Alfonso Fernández Mañueco junto a Carbayo durante una visita al Ieronimus realizada en Diciembre

La visita monumental a las torres de la Catedral de Salamanca ha dado un paso decisivo en su evolución. Ieronimus, una de las propuestas culturales y turísticas más consolidadas de la ciudad, se ha transformado en +Ieronimus con una ampliación estrenada el pasado mes de diciembre, que refuerza la experiencia del visitante a través de dos grandes ejes: la apertura de un espacio único —el bajocubierta— y la incorporación de nuevos recursos tecnológicos y narrativos en distintos puntos del recorrido.

La actuación cuenta con un presupuesto de 571.000 euros y se enmarca en el Plan de Sostenibilidad Turística de Salamanca, cofinanciado por el Ayuntamiento de Salamanca, la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España. De esa inversión, 321.000 euros corresponden a la aportación municipal y el resto al Cabildo-Catedral. El objetivo, según el planteamiento de este plan, es mejorar y ampliar la oferta turística de Salamanca de manera sostenible, reforzando el valor patrimonial con propuestas que incrementen la calidad de la visita y diversifiquen la experiencia.

La ampliación de Ieronimus se integra, además, en un conjunto más amplio de intervenciones realizadas o en proceso en la ciudad, vinculadas a espacios patrimoniales y servicios de atención al visitante. Entre ellas se incluyen actuaciones como el Museo del Cerro de San Vicente, el Centro de recepción de visitantes de la Fonda Veracruz, el atrio de la Catedral, el Parque Arqueológico del Botánico, Scala Coeli, o diferentes acciones en la zona del río Tormes y en barrios como Oeste, San Vicente y Las Claras. Es una forma de entender el turismo desde una lógica de red: sumar piezas en distintos puntos del mapa urbano para que el visitante encuentre más razones para quedarse, volver y profundizar.

El gran estreno: el bajocubierta, entre bóvedas y tejado

La principal novedad de +Ieronimus es la apertura al público del bajocubierta, un espacio rehabilitado que ofrece una perspectiva excepcional del conjunto catedralicio: el vacío que existe entre las bóvedas y el tejado. Su valor no es únicamente visual. La propuesta expositiva plantea un enfoque sensorial: sobre una pasarela con aforo para 30 personas, el visitante se adentra en una secuencia audiovisual con sonido envolvente y la proyección de un audiovisual sobre las bóvedas, creando un ambiente pensado para subrayar el valor arquitectónico y constructivo del edificio, sin renunciar a una dimensión misteriosa y poética.

El acceso al bajocubierta se convierte así en el nuevo hito del recorrido: un lugar donde el visitante no solo mira, sino que habita temporalmente el interior oculto de la Catedral. La experiencia se apoya en una idea potente: mostrar aquello que normalmente permanece fuera del alcance, y hacerlo con una narrativa contemporánea que combina patrimonio, emoción y tecnología.

Un recorrido coherente, pero más ambicioso

La intervención no se limita a añadir una sala más. +Ieronimus contempla una reformulación de otros espacios, con intervenciones expositivas sorprendentes que mantienen, eso sí, la coherencia y la identidad del proyecto. La renovada experiencia se apoya en tres pilares: un recorrido por el arte, la arquitectura y la historia del conjunto catedralicio; una ascensión transformadora de 260 escalones “de la mazmorra al cuerpo de campanas”, a través de 13 salas y terrazas; y, finalmente, un modo especial de vivir la historia de la Catedral en relación con la ciudad mediante atmósferas y sensaciones concebidas para desvelar lo que el monumento esconde.

Esa visión se traduce en una musealización más completa, dirigida a diferentes públicos y con diversos lenguajes comunicativos. Se han renovado paneles y vitrinas, la señalización de los espacios, los textos y la iluminación, y se incorporan tecnologías como realidad aumentada, hologramas, 3D, webcam y audiovisuales, además de audioguías innovadoras. En conjunto, la visita busca adaptarse a las expectativas actuales sin perder el rigor patrimonial.

Tres paradas clave: música, archivos y constructores

Entre las principales novedades, la Sala del Alcaide se transforma para poner en valor la música en las catedrales y la ventana geminada desde la que se contempla el retablo de la Catedral Vieja. En este punto se incorpora una “pieza escultórica/pantalla” que permite comprender con mayor detalle el retablo de los hermanos Delli, integrando interpretación patrimonial con recurso expositivo contemporáneo.

En la Torre Mocha aparece una de las intervenciones más singulares de todo el nuevo recorrido: ‘Lumen Spiralis’, de la artista Esther Pizarro. La obra, concebida como homenaje a los archivos y a la labor de archiveros en la cultura y la vida de las catedrales, toma forma de una gran espiral de 12,5 metros de longitud por la que el público puede pasear, construida con “lomos de libros”. El discurso simbólico se apoya en tres ideas: los archivos como puertas entre pasado y futuro; la conexión entre archivos del mundo; y su vocación para el entendimiento aunque existan alfabetos distintos.

La Sala de la Bóveda combina exposición y audiovisual en tres líneas: las vitrinas de la izquierda explican a los constructores físicos (financiadores, maestros de obra, canteros y su conocimiento, desde la inspiración en la naturaleza hasta los oficios); las vitrinas de la derecha rinden homenaje a los constructores simbólicos, los que dan sentido a los espacios; y, como cierre, un audiovisual lanza un mensaje integrador: de algún modo, “todos” somos constructores de catedrales.

Lo que viene: una segunda fase en verano de 2026

La actuación ya ejecutada se completará con una segunda fase en verano de 2026 enfocada a introducir nuevas herramientas tecnológicas. Se prevén gemelos digitales para hacer visible la estructura interior del edificio, así como un desarrollo 3D con propuestas de realidad aumentada para viajar al pasado y al futuro del monumento. También se contemplan propuestas participativas en 3D para todos los públicos, audioguías pensadas para diferentes perfiles con el objetivo de incrementar la accesibilidad, y la instalación de códigos QR que amplíen la información de los paneles en distintos idiomas.

Una historia de crecimiento constante desde 2002

La ampliación llega sobre una base sólida. Ieronimus abrió sus puertas en marzo de 2002, coincidiendo con la Capitalidad Cultural Europea de Salamanca, y desde entonces ha acumulado 2.838.162 visitantes. En 2012 se incorporaron las visitas nocturnas, que han registrado 85.620 visitantes. A lo largo de más de dos décadas, la oferta se ha ido ampliando paso a paso: hasta la balaustrada superior (2003), la terraza superior (2004), los tejados (2006) y la ascensión a la Torre de las Campanas (2013). +Ieronimus es, en ese sentido, la continuación natural de una propuesta que no ha dejado de crecer, pero también su actualización más ambiciosa: la que introduce un nuevo lenguaje para mirar el patrimonio de siempre.

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