Incendios domésticos: cómo evitar que el hogar se convierta en una trampa mortal
A lo largo de las Navidades, Salamanca ha sido escenario de varios incendios en domicilios. Afortunadamente, ninguno de ellos se ha cobrado víctimas mortales
Los incendios domésticos registrados en la provincia de Salamanca en los últimos meses han dejado una amarga lección: la mayoría se originan en rutinas cotidianas que parecen inofensivas, pero que pueden acabar en tragedia si no se extreman las precauciones.
No en vano, la pasada Nochebuena, agentes de la Guardia Civil tuvieron que desalojar a cuatro personas de una vivienda de dos plantas en Ciudad Rodrigo tras declararse un incendio en torno a las 19:45 horas.
A la llegada de los efectivos, el inmueble estaba completamente inundado de humo. La rápida intervención permitió evacuar a los moradores y sofocar el fuego sin que se produjeran daños personales.
También el 26 de diciembre, una mujer fue atendida por inhalación de humo en un incendio originado en el interior de una vivienda. Los hechos ocurrieron en la calle Sin Salida.
Por otro lado, el 30 de diciembre una joven tuvo que ser atendida por los sanitarios tras haber quedado atrapada en una vivenda en llamas Zamarra.
Muy distinto fue el desenlace un año antes, el 30 de diciembre de 2024, en Miranda del Castañar.
Dos personas, un padre de más de 80 años y su hijo de unos 60, murieron en el incendio de una vivienda de tres plantas situada en la calle Derecha.
Según los vecinos, el hijo entró en la casa al ver salir humo con la intención de rescatar a su padre, pero no logró sacarlo al exterior. Ambos fallecieron, probablemente por inhalación de humo, antes de la llegada de los bomberos. El municipio decretó tres días de luto.
Estos casos vuelven a poner el foco en los riesgos habituales dentro de casa. En el medio rural, las chimeneas y estufas de leña son una de las principales causas.
José Antonio Martín, bombero e instructor, explica a este medio cuáles son los consejos para evitar que se originen incendios en nuestros domicilios, así como cómo evitar que, estos, se conviertan en trampas mortales.
El hollín acumulado durante años en los conductos puede alcanzar altas temperaturas y prender, provocando incendios que se desarrollan desde el interior y llenan rápidamente la vivienda de humo. Una limpieza preventiva antes del invierno es una medida clave.
En entornos urbanos, el peligro suele estar en la electricidad.
Enchufes de árboles de Navidad, alargadores sobre sofás, teléfonos móviles cargando sobre ropa o mantas eléctricas en mal estado generan incendios con poca llama pero gran cantidad de humo, el factor más letal en este tipo de sucesos.
La mayoría de las víctimas no mueren por quemaduras, sino por la inhalación de monóxido de carbono.
Cuando el fuego ya está declarado, la actuación es decisiva.
Los servicios de emergencia, tal y como explica José Antonio, recomiendan desplazarse lo más bajo posible, cerrar puertas para confinar el incendio y, si se logra salir, cerrar la puerta por fuera para frenar la propagación.
También se insiste, refiere el instructor, en no dejar velas encendidas durante la noche, evitar la carga nocturna de patinetes eléctricos -y que esta se efectúe en patios exteriores- y extremar la precaución con las baterías de litio.
Desde la Guardia Civil y los cuerpos de bomberos se recuerda que la prevención salva vidas.
Los incendios, como el deMiranda del Castañar, no son solo sucesos aislados, sino advertencias claras de que un pequeño descuido puede convertir una vivienda en una trampa mortal.
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