Irene, "un poco al margen" del 'Brexit' porque su experiencia "tiene fecha de caducidad", algo que le recomendaría vivir "a todo el mundo"

Sintió que necesitaba salir de Salamanca un tiempo, por lo que decidió irse a la capital de Inglaterra y, de paso, mejorar más el idioma. El horario de las comidas, una de las cosas que más le extrañó al principio

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Irene Ruano sentía que tenía que salir de su entorno y vivir “esa experiencia que todo el mundo busca”, por lo que decidió hacer las maletas e irse a Londres. Concretamente, al barrio de Crystal Palace.

Allí lleva desde agosto. El idioma fue una de las principales razones que la llevaron a Inglaterra, ya que era la primera vez que salía de España, por lo que “ir a un sitio nuevo, si ya sabía el idioma, no se haría tan difícil”. Una premonición que, un año después, siente que fue correcta, y piensa que ha mejorado aún más, por lo que cuando vuelva tratará de obtener el título de C1 o C2.

Estando en Londres, Irene está muy pendiente del ‘Brexit’. Sabe que es un tema muy importante, pero también prefiere mantenerse “un poco al margen”, ya que su tiempo allí se terminará más pronto que tarde, por lo que espera que no le afecte. “Sé que se debería hacer la separación definitiva en marzo”, explica, por lo que si a partir de ese momento comenzará su verdadera preocupación.

“El horario de las comidas fue lo peor, tardé un par de semanas en adaptarme”

Irene detalla que lo peor de los primeros días fue “el horario de las comidas”, a los que tardó en adaptarse una o dos semanas. Además, se fue a Londres sin conocer a nadie más que la familia con la que se iba a trabajar, y ellos sí que la ayudaron en todo lo que pudieron, por lo que poco a poco se le fue haciendo todo más fácil.

Hoy en día, la adaptación ya es plena, aunque reconoce que todavía siente ‘mini infartos’ cuando un camión viene hacia ella y no ve a nadie en el asiento del conductor, ya que todavía sigue mirando como si en el resto de Europa viviera.

Encontrar trabajo le fue “relativamente fácil”, ya que en el sector de ‘au pair’ había mucha demanda, por lo que incluso antes de ir ya tenía firmado el contrato, algo que le facilitó mucho las cosas.

Todo es más caro, y no hay ninguna comida que se parezca a la de España

Al vivir con una familia, su vida es “relativamente fácil”, aunque no vive en el centro de Londres. Eso también ha ayudado a que sea consciente de la diferencia del nivel de vida con España, ya que allí todo es más caro.

“En Salamanca puedes salir por 10 o 15 euros, en incluso te puede sobrar dinero al final de la noche, pero aquí eso es impensable”, cuenta, ya que sólo una cerveza cuesta 5 libras, “a lo que tienes que sumarle el transporte, que puede llegar a 7 euros dependiendo de donde vivas, a la hora que llegues a casa y el medio que utilices”, detalla Irene.

Otra de las grandes cosas que echa de menos es la comida, ya que “no hay ninguna dieta que se asemeje a la mediterránea”, y reconoce que para comer, pocos lugares hay como en España.

Pero eso no implica que Inglaterra sea peor que España, sino que es “diferente”, tanto en el clima como en la cultura. “No es ni mejor ni peor, es simplemente diferente a lo que estás acostumbrado”, cree.

“Aquí mínimo tienes que dedicar hora y medio para ir del Sur al Norte de Londres”

Irene no ha podido viajar mucho este año. Sí que ha ido hasta Manchester a visitar a su hermana, que está allí trabajando, y le parece una ciudad preciosa “que se podría comparar, no en todos los sentidos pero sí en algunos, a Salamanca o incluso a Valladolid”.

Lo que más le ha llamado la atención de allí son las grandes distancias dentro de las propias ciudades, puesto que en Salamanca está acostumbrada a, en media hora, poder haber recorrido toda la ciudad. Sin embargo, en Londres, para ir desde la zona Sur a la Norte “mínimo tienes que dedicarle hora y media o incluso dos”.

De Salamanca, lo que más echa de menos es el baloncesto, a la gente y a todo su círculo de amigos, por lo que sí tiene pensado volver. “Esto que estoy viviendo es una experiencia con fecha de caducidad, que no es necesariamente algo malo, sino que sabía que necesitaba irme un tiempo”, algo que le recomendaría “a todo el mundo.

En principio, a finales de julio volverá a su ciudad, aunque sus ideas de futuro es “seguir estudiante y viajar mucho y ver mucho mundo”, por lo que no puede aventurar nada.

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