Isabel y Elenize, un binomio perfecto para combatir la soledad no deseada: “Es el mayor regalo que he tenido”
La USAL gestiona desde hace casi dos décadas el Programa de Acercamiento Intergeneracional en el que un estudiante convive junto a una persona mayor en su domicilio y le hace compañía a cambio de no pagar alquiler
Enfrentarse a la soledad se ha convertido en una dura realidad para multitud de personas mayores. La jubilación se convierte en una esperada etapa para muchos trabajadores que ansían llegar tras toda una vida trabajando. Sin embargo este hecho puede convertirse en una odisea para muchos otros. Es el caso de Isabel Coll, una maestra salmantina que cuando dio el paso a la jubilación “se le vino todo abajo” y “no le parecía que su vida tuviera un sentido viviendo ella sola”, señala en una entrevista a SALAMANCA24HORAS.COM.
Sin embargo, tras ver una noticia en la prensa encontró en el programa de acercamiento intergeneracional todo lo que buscaba. Un programa el que un estudiante permanece en el domicilio de una persona mayor para hacerle compañía a cambio de no tener que pagar alquiler. Así conoció a Elenize Trindade, una joven brasileña que había llegado a Salamanca coincidiendo con el inicio de la pandemia.
Tras toda su vida dedicada a la enseñanza en la localidad abulense de Revilla de Barajas, Isabel lleva formando parte de este programa una década, desde que se trasladó a vivir a Salamanca, un cambio tan “fuerte” que confiesa que le “aterraba”. Durante estos años ha vivido con unas 8 chicas, hasta que coincidió con la estudiante brasileña, Elenize, que asegura haberlo pasa “fatal” en pisos de estudiantes: “Estoy haciendo un doctorado, que es un trabajo muy solitario, y cuando vi esta posibilidad no me lo pensé dos veces porque me sentía en un ambiente más familiar y acogedor”, señala.
Motivada por su salud mental, la joven estudiante encontró un ideal en esta opción de convivencia: “Llegué justo en pandemia y mi salud mental estaba afectada por sentirme sola y además en un piso con personas más jóvenes que yo”, señala Elenize. “Se habla mucho de la soledad de las personas mayores pero yo me enfrenté a la de los migrantes. Aquí estoy con Isa – como la llama de forma cariñosa – tengo su compañía, bienestar y vivimos bien; eso es perfecto”, añade.
En los casi dos años que llevan conviviendo aseguran haber formado un binomio perfecto. “Elenize para mí es el mayor regalo que he tenido, ella sabe convivir muy bien con personas mayores y tiene un carácter extraordinario”, confiesa sonriente Isabel Coll. A pesar de tener cada una su espacio y su independencia, comparten muchos momentos juntas. Isabel, dedicada a voluntariados que compagina con actividades lúdicas y Elenize centrada en sus estudios, coinciden cada día para comer, además de compartir las tareas de la casa, un hecho que realizan de común acuerdo: “Nos vemos mucho y compartimos muchas cosas. Estamos relacionadas en todo momento aunque luego tengamos nuestra independencia”, señala Isabel. “El tiempo que estamos juntas es de calidad compartiendo cosas de nuestro día a día o incluso desahogándonos, estamos ahí siempre”, apostilla la estudiante de la USAL.
“El programa me ha dado a mí más de lo que yo puedo aportar”, señala la maestra, que se atreve a definir la convivencia como una “relación profunda y amistad verdadera” ya que a pesar de marcharse los fines de semana a su pueblo, mantienen el contacto: “Soy viuda y tengo familia en Madrid y cuando me voy al pueblo, si estás dos o tres días fuera, seguimos en contacto por WhatsApp”, señala.
Acuerdos comunes de dialogo, respeto y flexibilidad
A pesar de sus estilos diferentes, Isabel y Elenize comparten las tareas del día el día: espacios, tareas, comidas… “se tiene que ir adaptando de manera mutua aunque manteniendo su estilo personal, nosotras compartimos casi todo”, señala Isabel, que además se encarga de cocinar casa día y dar a conocer la gastronomía a la estudiante. “Suelo cocinar yo porque me gusta, además como comemos juntas y la tengo que hacer para mí pues hago más y luego ella es quien recoge. Todo son acuerdos”, añade la profesora.
Todo ello se añade a la limpieza de los espacios como baños, dormitorios o la cocina. Para llevar a cabo esta convivencia comparten gastos como los de la alimentación, luz o el gas, uno de los requisitos que forman parte del programa. “Lo fundamental es que no pagan renta, pero ellas tampoco ocasionan un gasto a la persona, por lo que son responsables de compartir la luz o el gas”, señala Isabel.
En qué consiste el programa de acercamiento intergeneracional
El alojamiento compartido entre personas mayores y jóvenes universitarios, es un programa creado hace 16 años por la Universidad de Salamanca en convenio con la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos de Salamanca, Ávila y Zamora para evitar situaciones de soledad y permanencia en el entorno de los primeros y nuevas modalidades de alojamiento alternativo, económico y familiar en el caso de los segundos.
Así, los mayores acogen a un estudiante a cambio de compañía, ayuda y apoyo que no paga alquiler pero colabora con los gastos comunes y se encarga de su propia manutención y que, además, concretan las condiciones que consideren como horarios, espacios, tareas comunes o momentos a compartir.
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