​Javier, un jugador de póker profesional con un “pequeño hogar” en Londres

Este salmantino de apenas 28 años lleva los últimos seis residiendo en la capital de Inglaterra, si bien la mitad del año viaja por todo el mundo para jugar en los diferentes torneos. Se ha autoimpuesto una jornada laboral, lo que le permite un mayor disfrute del tiempo libre

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Javier Gómez tiene una profesión un tanto inusual. Este salmantino de 28 años es jugador profesional de póker, uno de los muchos sueños que los jóvenes adolescentes tienen hoy en día y que él ha sido capaz de cumplir.

Eso sí, para ello ha tenido que realizar varios esfuerzos. Uno de ellos es viajar durante más de la mitad del año por todo el mundo para competir en los diferentes torneos que hay. El otro comenzó hace ya seis años y fue en pos de, precisamente, desarrollar una carrera en el mundo de las cartas. Para ello decidió emigrar a Londres, ya que la ciudad británica le permitía un mayor avance profesional.

Eso “y las amistades”, reconoce a SALAMANCA24HORAS, hablando de que una de las motivaciones que lo llevó hasta la capital de Inglaterra fue la gran cantidad de conocidos que tenía allí, motivo por el que no se lo pensó dos veces.

Todo pese a que su nivel de inglés era “el típico de Bachillerato o la carrera”, algo que él define como “bastante básico”. Sin embargo, ese conocimiento del idioma no fue un gran hándicap para la adaptación, ya que “directamente me fui a vivir a una casa con varios amigos que tenía allí”, lo que hizo que no le costase mucho integrarse en la vida londinense, donde ya está plenamente adaptado.

“No necesité buscar trabajo, ya iba con todo hecho”

Javier, por su carácter de jugador profesional de póker, no tuvo la necesidad de buscar un trabajo cuando emigró, sino que se dedicaba (al igual que hace hoy en día) a mejorar su juego y participar en los torneos, ya fuese en la ciudad inglesa o por todo el mundo, como hacía hasta entonces.

“No necesité buscar trabajo, ya iba con todo hecho”, asegura, hablando a las mil maravillas de un lugar al que ya considera su “segunda casa”, puesto que son bastantes años los que lleva residiendo en Londres.

Eso le permite hacer ver que el nivel de vida de allí respecto al de Salamanca están diferenciados de manera “abismal”, lo que sí que le supuso en un primer momento “un cambio gigante”, ya fuese en las distancias, en el carácter de la gente, en la moneda…

“Es una ciudad muchísimo más grande”, algo que al principio no le resultaba del todo cómodo, aunque poco a poco se fue adaptando. Otras de las cosas que con el tiempo llegó a asumir fue la climatología que, “no es que llueva mucho o poco, es que no es muy alegre, es muy gris”, cuenta, si bien ya lo considera algo normal.

No todo iban a ser factores negativos en un principio, sino que de las cosas que más le gustó de Londres es que se trata de una ciudad muy cosmopolita “en la que puedo hacer de todo el día que quiera”. El que haya “multitud de planes y multitud de cosas que hacer en tu día a día” le llama bastante la atención, como reconoce, destacando este aspecto de la villa inglesa.

Eso también incluye los fines de semana, cuando “nada cierra y puedes hacer cualquier cosa a cualquier instante”, lo que le permite un mayor disfrute del poco tiempo libre que le deja el póker, que cuando no compite precisamente son los fines de semana.

Una jornada laboral autoimpuesta y viajes durante medio año por todo el mundo

El día a día de Javier en Londres es muy parecido al de un trabajador normal. Él mismo se ha establecido una jornada laboral de unos cinco días a la semana en los que juega al póker entre 8 y 10 horas, mientras que descansa los otros dos días.

El póker tampoco tiene un horario establecido. “Juego en una modalidad en la que tienes el inicio claro pero no el final”, por lo que el tiempo que le dedica, si bien es similar, puede variar. “No siempre juego de una hora a otra, pero suele ser desde las cinco de la tarde hasta la una o dos de la mañana”, continúa detallando. Dicha temporalidad le permite aprovechar la mañana, que suele dedicar a hacer las tareas y recados que tenga pendientes, a hacer deporte y a estudiar póker a diario “y poco más”.

Además, tampoco pasa todo el año en Londres, sino que sumando los días que está daría un total cercano a los cinco meses. Otro mes (“que no creo que ni llegue”) lo pasa en España, “y el resto dando vueltas por el mundo jugando al póker”, algo que va implícito en el ser jugador profesional del mundo de las cartas.

Las ideas de futuro están “en el aire”, aunque continuará en Londres mientras no cambie la Ley del Juego española

Precisamente por el hecho de viajar continuamente, los ratos que pasa en Londres los aprovecha para descansar, y no ha viajado mucho por el resto del Reino Unido. “Mi profesión me hace viajar demasiado como para viajar dentro del propio país”, lamenta, aunque explica que ha hecho pequeñas excursiones de un día a ciudades como Bristol, Brighton, Bournemouth “e incluso Nottingham”.

Su futuro no lo tiene claro, todavía. Sí que le gustaría volver a España, pero otro de los principales motivos que le llevó a Londres fue la Ley del Juego, que hace que la tributación en el país peninsular sea mucho más alta que en el país británico. “Allí se pagan muchos impuestos y aquí se pagan pocos, aunque también es cierto que el nivel de vida es muchísimo más elevado que en España, hay grandes diferencias en eso”, cuenta.

Por eso, sus ideas de futuro están “un poco en el aire”. Cree que si las leyes en España cambiasen volvería, pero “no tiene pinta de que vaya a ser a corto plazo”, por lo que su idea es, por el momento, continuar viviendo allí, ya que además está “bastante asentado, a gusto y cómodo”. Javier ya se ha hecho a vivir a Londres, donde tiene su “pequeño hogar”.

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