José Antonio Caballero, el 'alcalde del Crimen' salmantino al que Godoy retrató como "raposo, dado al vino y de mal gesto"

Se cumplen 205 años del fallecimiento de este jurista salmantino, enemigo declarado de Godoy, que quiso frenar la "plaga de abogados". Recibió el Toisón de Oro, aunque nunca llegó a vestirlo

Retrato de José Antonio Caballero (1807), por Goya
Retrato de José Antonio Caballero (1807), por Goya

Este lunes, 23 de febrero, se cumplen 205 años de la muerte de José Antonio Caballero, un salmantino al que la historia ha castigado pese a haber tenido una vida plagada de episodios no solo curiosos, sino también relevantes y, desgraciadamente, poco conocidos a nivel popular.

Caballero, salmantino de nacimiento, cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Salamanca, donde tiempo después sería nombrado catedrático de Derecho natural y de Gentes. Desempeñó puestos de suma relevancia, como alcalde de Casa y Corte y alcalde del Crimen (así se denominaba a los jueces especializados en derecho penal que desempeñaban su labor en las tribunales superiores del siglo XVIII).

Su mayor enemigo, el ni más ni menos que mismísimo Manuel Godoy, lo describió sin piedad ni tapujos como un jurista ignorante, dado al vino y de figura innoble. Concretamente, se refería a él como de "cuerpo breve y craso, de ingenio muy más breve y más espeso, color cetrino, mal gesto, sin luz su rostro como su espíritu, ciego de un ojo y del otro medio ciego".

Sin embargo, aquel hombre calificado como "raposo" consiguió abrirse paso hasta el Ministerio de de Gracia y Justicia en 1798, haciéndose con la confianza de Carlos IV y, muy especialmente y no menos importante, de la reina María Luisa.

Una vez logró hacerse con el poder, hizo el intento de endurecer la caída política de su archienemigo Godoy, apoyando la idea de que fuera desterrado o, incluso, encarcelado una vez estuvo fuera del gobierno.

La lucha entre ambos se prolongó durante años, no estando exenta de intrigas cruzadas en el entorno del monarca.

En lo que a su relevancia histórica se refiere, tomó varias decisiones dignas de reseñar; desde el intento de frenar la proliferación de abogados en España a tráves de la implantación de mayor rigor en los estudios jurídicos, al apoyo de la organización de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna en 1803, una de las mayores empresas sanitarias de la época.

Años después, concretamente en 1807, impulsó el llamado Plan de Estudios que pretendía unificar la enseñanza universitaria de todo el reino basándose en el modelo implantado en Salamanca. Fue justamente, en ese mismo año, cuando le fue otorgado el título de marqués.

Asimismo, también se le honró con la entrega del Toisón de Oro en 1808 aunque, finalmente, nunca llegó a ser investido como caballero de la orden.

Caballero se casó hasta en cuatro ocasiones, fue partícipe de el proceso de El Escorial y se opuso públicamente al traslado de la Corte ante el avance francés.

Sin embargo, tras lo ocurrido en Bayona, se adaptó y terminó aceptando la corona napoleónica, colaborando en la primera etapa del reinado de José I (conocido popularmente como Pepe Botella).

Finalmente, Caballero terminó regresando a Salamanca, donde fallecería el 23 de febrero de 1821.

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