José Luis Retana ha presidido en la mañana de este miércoles su primera Misa Crismal como obispo de Salamanca

La celebración ha tenido lugar a las 12:00 horas, en la Catedral Vieja y en ella se consagrará el Santo Crisma y se bendecirán los Santos Óleos, que se utilizarán en los sacramentos durante todo el año

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La Catedral Vieja de Salamanca acoge cada Miércoles Santo la Misa Crismal, que anticipa la celebración del triduo Pascual, una celebración solemne a la que está invita a participar toda la comunidad diocesana. Presidida por el obispo y concelebrada por los presbíteros diocesanos, esta celebración se denomina así porque en ella se consagra el Santo Crisma, con el que son ungidos los nuevos bautizados, signados los que reciben la confirmación y ordenados los obispos y sacerdotes.

Además, el obispo bendice también los Santos Óleos, el de los catecúmenos, con el que se preparan y disponen para el Bautismo los propios catecúmenos, y el de los enfermos, que sirve para impartir el sacramento de la Unción a las personas enfermas o debilitadas. El nuevo Crisma y el nuevo óleo de los catecúmenos se utilizarán en la celebración de los sacramentos de la iniciación en la Vigilia pascual.

Ésta ha sido la primera Misa Crismal que Mons. José Luis Retana ha presidido como obispo de la Diócesis de Salamanca, tras su ordenación episcopal el 9 de enero de 2022, algo que esperaba “con inmenso gozo”, como ha expresado en la carta que ha remitido al presbiterio diocesano invitándoles a participar en esta celebración, “que es signo de vuestro afecto y comunión con el obispo, que es el principio visible y el fundamento de la unidad en la Iglesia particular, porque sería una incongruencia que faltara esta verdadera comunión en el que es por excelencia el Sacramento de la unidad de la Iglesia. Hagamos verdadero este gesto juntos”.

El pastor diocesano recuerda que la bendición de los óleos y la consagración del Crisma que han realizado este Miércoles Santo, les situará “ante la urgente necesidad de acompañar a tantos hermanos que necesitan hoy nuestro pastoreo”. Pues, como indica, “hoy las heridas de nuestros hermanos, las cadenas de sus muchas esclavitudes, sus cegueras, el desgarro de sus corazones, nos reclaman con audacia a que seamos un anuncio de Buena Noticia, que distribuye el bálsamo y el consuelo del Señor a quienes lo necesitan“.

Renovación de las promesas sacerdotales

La Misa Crismal ha dado comienzo a las doce del mediodía en la Catedral vieja, y el rito de esta liturgia incluye también la renovación de las promesas sacerdotales, que se realiza tras la homilía. En lugar de pronunciarse el Credo, el obispo invitó a los sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia.

“Vamos a renovar nuestras promesas sacerdotales volviendo nuestra mirada agradecida a aquel día, tan feliz como inmerecido, en el que el obispo ungió nuestras manos e impuso las suyas sobre nuestra cabeza, introduciéndonos en el sacerdocio de Jesucristo”, recuerda Mons. Retana en su carta. “Ese día desfilarán en nuestra memoria un montón de nombres, de lugares, en los que nos hemos entregado a fondo, y de personas a las que hemos acompañado”.

“Pasará ante nosotros toda nuestra historia humana y sacerdotal tejida de nombres y acontecimientos, en donde se ha dado lo más hermoso, y donde no habrán faltado momentos difíciles”, afirma el prelado, al tiempo que invita a los presbíteros, a “dar gracias por esta preciosa vocación que hemos recibido, diciendo de nuevo, sí al Señor que un día nos llamó”.

El obispo de Salamanca ha señalado que en la celebración y ante Jesús sacerdote y ante nuestro Pueblo, “los sacerdotes renovaremos nuestro ministerio, reconociendo y pidiendo perdón también por los momentos en que lo hemos descuidado o vivido mediocremente”.

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