¿Por qué todo el mundo sabe de la existencia del acoso escolar y, sin embargo, se sigue tapando, negando o silenciando?

Buscar respuestas en el Día Mundial Contra el Acoso Escolar es vital para poner freno a un problema que va en aumento con el uso de las redes sociales y los videojuegos; en el último año ASCBYC atendió en Salamanca 236 casos, de los 276 que llegaron a la asociación

Una niña con la cara pintada en contra del acoso escolar
Una niña con la cara pintada en contra del acoso escolar | Carlos Luján - Europa Press

Desde el año 2013, cada 2 de mayo se celebra el Día Mundial Contra el Acoso Escolar en España; este sábado es un buen día para buscar respuestas a esta pregunta: ¿Por qué todo el mundo sabe de la existencia del acoso escolar y, sin embargo, se sigue tapando, negando o silenciando?

Carmen Guillén, presidenta de la Asociación Contra el Bullying y el Ciberbullying (ASCBYC), afirma que esta cuestión es la duda con la que llevan conviviendo desde hace diez años en la asociación y reconoce que “el acoso escolar es algo que aumenta y que, lamentablemente, se sigue tapando, negando y ninguneando, mientras a quienes luchamos contra él se nos tacha en muchas ocasiones de alarmistas, cuando es algo que llega incluso a matar”.

Guillén pone el foco en el año 2004, fecha en la que saltaron todas las alertas en España tras la muerte de un adolescente. Desde entonces, dice que los casos han ido aumentando y que la forma de acosar hoy es muy distinta de la de 2013, año en que se empezó a concienciar sobre este problema, adjudicándole un Día Internacional.

Explica que antes solo existía el acoso presencial, un calvario que se “terminaba” el viernes porque se concluían las clases semanales y el fin de semana llegaba como un respiro para las víctimas. Ahora el problema se ha vuelto como un gigante imparable, pues de por medio se encuentran las redes sociales y los videojuegos que permanecen activos las 24 horas de los 365 días del año. “Hay un peligro mucho mayor. Ahora es más difícil de detectar porque no hay un control sobre ello, el ciberespacio es infinito y para lo que está pasando es sumamente complicado porque es rápido, viral y anónimo en muchos casos”, apuntilla la presidenta de ASCBYC.

Carmen Guillén, presidenta de ASCBYC en una de las charlas en colegios contra el acoso escolar
Carmen Guillén, presidenta de ASCBYC en una de las charlas en colegios contra el acoso escolar | ASCBYC

Lo que está sucediendo y lo que estamos viendo con los casos de acoso escolar que llegan a ver la luz es que para atajarlo se requiere de la ayuda de todos, desde el ámbito escolar hasta el familiar. En este sentido, Guillén insiste en la colaboración, sobre todo desde casa: “Las familias muchas veces disculpan a sus hijos por falta de formación, por desconocimiento y porque eso trae consecuencias porque puede haber represalias detrás de estas conductas, por eso hay miedo y hay vergüenza, y por eso las familias muchas veces lo saben y lo disculpan, tratan de alejarse”.

La casa y el colegio no son los únicos lugares donde hay que abordar este problema, los vecinos también juegan un papel importante, más bien todos sumamos en este aspecto, y por eso, hace un mes que ASCBYC junto a FEVESA (la Federación de Vecinos de Salamanca) presentaron la campaña “Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta”, dirigida a asociaciones vecinales y familias con herramientas para detectar menores acosados y menores acosadores.

Presentación de la campaña “Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta” de FEVESA y ASCBYC
Presentación de la campaña “Más que nunca contra el acoso escolar, tu voz cuenta” de FEVESA y ASCBYC | Salamanca24horas

Como una herramienta más de lucha contra este problema, ASCYBC insiste en el trabajo dentro de las aulas. Para ello también, junto con el Ayuntamiento de Salamanca, van a impartir talleres de prevención frente al acoso escolar que constan de dos sesiones, una teórica, donde Guillén relata que “vamos a tratar que los niños interactúen y nos cuenten lo que a veces a nosotros nos cuesta ver y puedan reflexionar sobre el por qué se hacen las cosas”; y otra, de una forma más dinámica, en la que se invitará a que sean los propios menores quienes identifiquen los fallos en la forma de actuar, las carencias que notan y cómo les gustaría que se procediera.

Son talleres que se impartirán entre alumnos de 6º de Primaria y 4º de la ESO, y han llegado ya a 800 alumnos de 12 centros educativos de Salamanca capital en 33 grupos.

En el caso de Salamanca y haciendo referencia a los datos, desde ASCYBC en 2025 atendieron 236 casos de acoso escolar, de los 276 que llegaron a la asociación. El resto de los casos que se atendieron fueron de familias censadas en Guijuelo, Béjar, La Fuente de San Esteban, Ciudad Rodrigo, Villares de la Reina, Castellanos de Moriscos, Santa Marta de Tormes, Alba de Tormes, Terradillos-El Encinar, Carbajosa de la Sagrada y Peñaranda de Bracamonte. También se han atendido casos de otras provincias como Valladolid, Palencia, Burgos, Zamora, León, Madrid, Toledo, Barcelona, Valencia, Alicante e incluso de México.

Carmen Guillén en la presentación de talleres para reforzar la prevención del acoso escolar junto con el Ayuntamiento de Salamanca
Carmen Guillén en la presentación de talleres para reforzar la prevención del acoso escolar junto con el Ayuntamiento de Salamanca | Salamanca24horas

España es de los países con más casos de acoso escolar en el mundo; Save The Children, a partir de datos de la OCDE del último informe de PISA, indica que el 6,5% del alumnado sufre acoso con frecuencia, que el 15,8% es víctima de acoso varias veces al mes (un porcentaje que sube al 21% en el alumnado de origen migrante), y que el 10% se ha quedado alguna vez en casa para evitar sentirse inseguro en la escuela.

Por ello, aprender a identificar las señales es de vital importancia. Guillén explica que “hay señales que nos pueden alertar de qué está sucediendo” y pone como ejemplo que “nos puede llamar la atención cuando niños que siempre están alegres, de repente están tristes, buscan un sitio seguro donde refugiarse, tienen dolores de tripa, de cabeza, presentan cambios en las conductas de alimentación, dejan de lado la vida social, no salen con sus amigos ni van a clases extraescolares, tienen cambios de carácter y en el sueño. Luego ya se producen las agresiones, los arañazos, algo que ya es visible y que alerta de por sí, pero en realidad hace falta mucha observación y hablar mucho con nuestros hijos para detectar que están siendo víctimas de acoso sexual”. Otras de las señales en las que pone el foco es en el colegio, en la caída de las notas.

El perfil del acosador es bien distinto, se trata, dice, de niños que “no aceptan los límites ni las normas”. Y aquí hay algo que llama la atención especialmente y que Carmen indica que está certificado: “Si un niño que acosa no recibe ayuda será un futuro maltratador en su etapa adulta”.

Cartel de una concentración contra el acoso escolar
Cartel de una concentración contra el acoso escolar | Europa Press

Sobre el perfil del niño acosador, Guillén confiesa que, aunque frecuentemente no suele pasar, sí existen casos en los que el propio acosador o sus familiares acuden a ASCBYC solicitando ayuda: “Han visto el trabajo que hay en la asociación, han conocido a personas víctimas de acoso escolar y nos consta que han dejado de acosar”. Sin embargo, también hace hincapié en la reincidencia, puntualizando que acosar es una conducta en la que se escudan los menores de 14 años porque son conscientes de que por la Ley del Menor hasta esta edad son inimputables.

Además, insiste en que “reinciden y vuelven a hacerlo porque generalmente el acosador tiene varias víctimas y porque son las víctimas las que se van de los centros y ellos quedan impunes, se quedan con la sensación de que son intocables y vuelven a acosar a otra persona”.

Para concienciar en el Día Mundial contra el Acoso Escolar, en nombre de ASCBYC, Carmen Guillén lanza un mensaje: “La sociedad tiene que cambiar. Los mitos frente al acoso tienen que acabar, porque cuando el niño no se ríe, deja de ser una broma y la disculpa de que ‘es una cosa de niños’ tiene que desaparecer porque estamos inmersos en un bucle de violencia que sabemos que está presente en las aulas y es un problema cada vez más serio y peligroso con las redes sociales, con niños que cada vez tienen más problemas de salud mental, niños que hacen daños a otros compañeros y niños que se quitan la vida. Por eso es necesario que la sociedad se una y las instituciones apoyen, porque con un solo niño que sufra ya estamos fracasando. Hay que dejar de mirar hacia otro lado”.

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