La Navidad de quienes menos recursos tienen

Este servicio para los más necesitados abre ahora las 365 noches del año desde las 22:30 horas hasta las 8 horas en las que se ofrece la cobertura de las necesidades básicas en cuanto a alimentación, pernoctación y aseo. Próximamente también se ofrecerá la posibilidad de alojamiento de día con servicio de comidas. La media de usuarios al año se sitúa en una cifra superior a los 650
 

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Cruz Roja sigue dando pasos en sus servicios a las personas en riesgo de exclusión. Prueba de ello es su Centro de Emergencia Social que lleva ya años intentando cubrir las necesidades más básicas de los más necesitados a pesar de los baches que ha tenido y que a punto estuvieron de llevarle al cierre hace dos años. A la petición de ayuda acudió el Ayuntamiento entonces con una inversión cercana a los 200.000 euros que supuso una inyección para que el CES pudiera seguir adelante. 

Ahora, dos años después, siguen acudiendo diariamente una media de veinte personas por noche para recibir alimentos y poder comer de manera tranquila en el comedor del lugar mientras pueden ver la televisión. Algo tan simple para la mayoría de las personas y tran gratificante para las más de 600 personas únicas que acuden cada año al Centro de Emergencia Social, una media de dos nuevas por día. 

Detrás de todo ello hay un equipo de trabajo que se desvive los 365 días al año para que nadie quede en el olvido. Al frente está Goretti Marcos, una trabajadora social que coordina a varios voluntarios y monitores que intentan conseguir un objetivo que va más allá de la rentabilidad, que se refiere a la dignidad de los obligados a pasar por el centro. “Tratamos de cubrir las necesidades básicas en cuanto a la alimentación, la pernoctación, el aseo, la posibilidad de poder lavar su ropa y esta parte de atención básica es la que mueve nuestros objetivos en estos primeros momentos en los que la persona carece de recursos”, explica Goretti Marcos.

La pretensión es que este recurso lo agoten en el menor tiempo posible para que continúen hacia otros más especializados, “que atiendan sus problemáticas específicas de adicción, sanitarias o la posibilidad de dar un paso más y buscar un trabajo, una vivienda digna”. Eso sí, obviamente cada persona necesita su plan ya que las necesidades no son las mismas y el proceso de intervención varía. De hecho, muchos de los que acuden al servicio son transeúntes que solo tienen a Salamanca en el mapa para un seguir un camino mucho más largo. 

Ahora también de día

El Centro de Emergencia Social ultima un nuevo ámbito, el de día. Actualmente abre para los usuarios a las 22:30 horas tras lo que se le ofrece la cena a los que acudan y se le abre las camas a los que decidan quedarse, que normalmente son menos de los que buscan alimento aunque la prevalencia se sitúa por encima del 90%. Después de dormir y desayunar, el centro cierra a las 8 horas, aunque por las mañanas se ofrece la parte de atención social y no solo la cobertura de necesidades básicas. 

Así ha sido hasta ahora ya que Cruz Roja ha propuesto abrirlo también de día para que el alimento y el alojamiento no llegue solo a última hora de la noche. Al final, la dignidad no es cosa de horarios, aunque los fondos disponibles a veces los emparente. Tampoco de género o de edad y al CES acuden personas de todo tipo. El único patrón que se mantiene es el de la prevalencia de hombres que, al final del año, suponen en torno al 90% de todos los usuarios. 

Las nacionalidades de los que acuden también son muy variadas y los motivos, también. La mayoría, eso sí, no acuden por los problemas socioeconómicos más allá de los llegados del este de Europa, cuyas necesidades económicas sí son el principal motivo. En otros casos, las adicciones o los problemas mentales, muchas veces ligados entre ellos, acaban siendo un lastre insalvable que provoca que la ayuda del CES sea el primer paso para una nueva vida. 

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