“Necesitamos que la imagen de la población gitana sea real: a pesar de estar 600 años conviviendo, no hay una convivencia real”

Desde la Fundación Secretariado Gitano aseguran que cada año hay más de 200 casos registrados de discriminación hacia la población gitana, que se ven reflejados a la hora de alquilar una vivienda, de acceder a un trabajo y en las redes sociales

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Según el informe ‘Evolución de la discriminación en España’ del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que analiza las encuestas Imio y CIS de 2013 y 2016, la población gitana está entre los grupos socialmente más rechazados de toda Europa, junto a los musulmanes e inmigrantes.

A pesar de no haber una discriminación directa, el informe ‘Discriminación y Comunidad Gitana’, que cada año edita la Fundación Secretariado Gitano, incluye más de 200 casos de discriminación que, tal y como explica el técnico de intervención en autoempleo, Raúl Bermúdez, son de discriminación indirecta.

Los casos más comunes se dan en el ámbito laboral, en el acceso a la vivienda, en el acceso a la educación. Por ejemplo, detalla algunos de los más comunes: “son en cosas tan sencillas como que empiezo a trabajar, a los dos meses empiezan a sospechar que puedo ser gitano, me preguntan, respondo y contestan ‘¿Y por qué no nos lo dijo?’ Y le despiden”. También asegura que a pesar de que “nos rompemos las vestiduras cuando hablamos de la educación de las minorías, en muchos centros se está prohibiendo sistemáticamente a la población gitana”.

En este sentido, detallaba uno de los casos registrados y cómo la directora y las jefas de estudio de un instituto de Salamanca rodearon a un niño de 12 años diciéndole que tenía piojos y lo expulsaron. “Si hay piojos, habrá en toda la clase, no solo en ese niño. Los padres demostraron que el niño no tenía piojos y a pesar de eso no se dio ni una disculpa, pero el niño ya había sido marcado como el piojoso.”

La imagen de la comunidad gitana

Respecto a las causas de esta discriminación, Raúl Bermúdez señala a causas históricas con la entrada de los Reyes Católicos en Europa, con gobiernos absolutistas y del movimiento reformista de la Iglesia Católica, que crearon una imagen falsa de la comunidad gitana: “han provocado que seamos el chivo expiatorio perfecto”. “Se empezó a decir que los gitanos estamos apartados de la mano de Dios, que adoramos a satanás, que nos llevamos niños…”. Estas leyendas han llegado al siglo XXI, donde continúa habiendo casos de racismo asentados en las viejas leyendas.

“La imagen de la población gitana se ha distorsionado tanto, que cuando alguien piensa en gitanos, automáticamente le vienen unos prejuicios, aún sin conocer la comunidad gitana. Piensan que somos personas vagas, que no queremos trabajar, que robamos, que somos malos vecinos… Si alguien piensa eso y tiene una vivienda para alquilar, ¿se la alquilará? Imposible. ¿Si alguien tiene un puesto de trabajo se lo va a dar a un gitano pensando que es un vago? Obviamente no”, subraya el técnico de la Fundación Secretariado Gitano.

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Programas de televisión como Gipsy Kings o Palabra de Gitano no han colaborado a mejorar esa imagen. De hecho, han sido objeto de numerosas denuncias por parte de las entidades del pueblo gitano por no corresponder con la realidad. “La imagen que se da es una imagen unificadora: se hace un patrón de lo que es un gitano y si no lo cumples, es que no eres gitano. Ser gitano no es condición de nada, más allá de una forma de entender la vida que tiene mucho que ver con lo sentimental”, explica Raúl Bermúdez.

Detalla que es necesario conocer a la población gitana para tener una imagen real, ya que a pesar de contar con 600 años de convivencia, no hay una convivencia real: “La población gitana es una población normal que por la mañana se despierta, va a su trabajo, lleva a los niños al colegio, quiere convivir con todo el mundo, y así lo ha demostrado la historia. La población gitana nunca ha solicitado un territorio en ningún sitio del mundo, nunca ha participado en ninguna guerra del mundo ni por territorios ni por poder, lo único que ha querido es vivir y dejar vivir”.

Respecto a esta convivencia, explica que también hay barreras autoimpuestas debido al mecanismo de autodefensa, dado que “durante todos estos siglos se han producido más de 200 leyes anti-gitanos. Mucha población gitana que ve que sus hijos son rechazados en el colegio, que ven que al alquilar o comprar una vivienda o acceder a una discoteca se les rechaza, piensan que no se les quiere mucho. Por eso se cierran al resto, porque entienden que el resto es enemigo”.

Respuesta a la discriminación de la comunidad gitana

A pesar de que la legislación nacional en vigor cuenta con algunos artículos y leyes orgánicas contra la discriminación, desde FSG considera que “la ley en España está en pañales”, al contrario que a nivel europeo. Y uno de los problemas a nivel legislativo es que a la hora de denunciar los delitos de discriminación, muy pocos abogados y jueces están especializados en este asunto: “nos encontramos que quien nos tiene que defender, que es la ley, también cuenta con prejuicios hacia nosotros. Es un círculo vicioso”.

Así, la manera de luchar contra esta discriminación es con conocimiento e información. En primer lugar, con una educación intercultural para los niños, que se complemente con campañas de sensibilización y con la actuación de la ley. En este sentido, un buen inicio es la enseñanza sobre la comunidad gitana en el currículo escolar de Castilla y León, a pesar de que el Comité que lo ha formulado no tiene ningún gitano: “Volvemos a lo mismo: son payos hablando de gitanos, al igual que pasa con las mujeres, son hombres hablando de mujeres”.

Inserción en el mercado laboral de la comunidad gitana y diferencias entre hombres y mujeres

La inserción en el mercado laboral de la población gitana varía mucho de una ciudad a otra, el técnico de intervención en autoempleo de FSG detalla que en Salamanca los primeros años costaba mucho insertar a alguien en una empresa, y que a pesar de que se ha mejorado mucho en este sentido, a día de hoy sigue costando: “Afortunadamente, hay que decir que muchos empresarios sí están sensibilizados”.

En cuanto a la diferencia entre hombres y mujeres, no se consideran más machistas que el resto de hombres en España: “Desde el etnocentrismo es fácil ver machismo en los gitanos. Llevamos 600 años en un país machista, somos machistas, pero ¿somos más machistas que el resto de hombres?”. En este sentido, lo ven como algo totalmente diferente: “no es un patriarcado, nosotros hablamos de un matriarcado, porque quien transmite el idioma, la cultura y los valores son las mujeres”.

Raúl Bermúdez también se refiere en este sentido a las leyes gitanas, leyes internas de convivencia y respeto en las que se busca aminorar el daño y proteger a la mujer: “A quien se perjudica es al hombre porque se entiende que la mujer lo va a tener más difícil el resto de su vida”.

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