La niña que encontró su paz en Salamanca: “Tras denunciar el bullying que sufría, me decían que si no quitaba la demanda me mataban”
Tania Ruano, afincada en Salamanca desde los quince años tras huir ella y sus padres a causa del acoso escolar, ha explicado su experiencia en un documental de Amazon Prime
“Ojalá mi caso sirva para que otras personas denuncien”, palabras duras, pero cargadas de una verdad inmensa que sufren a día de miles de niños. Una mano que se tienda y que consiga aflorar ese grito necesario para poder ver la luz cuando el bullying produce oscuridad.
El bullying y el ciberbullying está siendo uno de los grandes problemas a nivel escolar desde hace años. Si antes este tipo de acoso se daba de manera presencial en los centros escolares, la apertura de posibilidades que se han dado a través de internet hace que los padres y madres tengan que estar cada vez más alerta.
En otras ocasiones, la Asociación Salmantina contral elde Bullying y Ciberbullying (ASCBYC) ya ponía el asunto sobre la mesa, donde los acosadores no tenían nunca castigo y donde la ley no llegaba a paliar el problema. En conversaciones anteriores con la presidenta de ASCBYC, Carmen Guillén, ya indicó qué “la Ley del Menor no está reeducando”, siendo un punto que “llevamos pidiendo desde hace muchos años”.
En esta ocasión la historia es de Tania Ruano, que a base de lucha desde pequeña consiguió salir de esta situación. Lamentablemente marchándose del lugar donde sufría bullying, en Jaca, y encontrando la paz en Salamanca. En la actualidad, Tania tiene 36 años (de los hechos hace ya 22 años), pero el acoso escolar sufrido a raíz de tres personas podría servir para que otras personas lleguen a denunciar otros casos.
Tania es una de las personas entrevistadas en el documental de Amazon Prime dirigido por Diego Sanchidrián y titulado “No estás sol@”, donde narra su vivencia y donde también la ha compartido en SALAMANCA24HORAS. Una historia de superación, pero de lucha interna y externa que le ha llevado, incluso, a tener que ayudar a otros alumnos que han sufrido bullying.
14 años y tres chicas a las que el colegio nunca les puso límites
Tania Ruano estudiaba con 14 años en un colegio del municipio oscense de Jaca, hace ya 22 años de ello. Según narra ella misma: “Yo era una niña pequeñita, delgadita y sobresalía en algunas cosas, por lo que me iban todas a pisar”. Ella relata cómo llegó a destacar en varios ámbitos como lectura, flexibilidad o resistencia física, llegando a tener “una mejor relación con los niños que con las niñas”.
Todo se desencadenó raíz de un episodio que ocurrió siendo una niña: “Un pederasta trató de abusar de mí en varias ocasiones, con tocamientos y tengo un recuerdo vago asqueroso que mi mente no me deja recordar y que la verdad lo agradezco. Por lo que mi autoestima estaba destruida, repercutiendo en mi estado de ánimo y en mis relaciones sociales, punto que aprovecharon para empezar a atacarme”.
Incluso hubo un día que acabé las clases y salí corriendo a mi casa, pero me encontré con esas tres personas en la calle un día y me acabaron pegando
Este detonante hizo que después, ante la crueldad que se sufre en algunos centros escolares, las niñas menores no la dejaran en paz día tras día a Tania, incluso forzándose a sí misma a repetir curso para cambiar de clase y acabar con ese mal, pero el bullying persistía en los pasillos del colegio: “Una vez me agarraron del brazo por los pasillos, las insulté y las empujé en defensa propia porque mis padres también me dijeron que no me dejara pisar, pero el colegio me expulsó tres días”, quedando impunes las chicas que acometieron este acto.
Sus padres, más tarde, llegaron a colocar una grabadora en el interior de la mochila de Tania para así tener pruebas de lo que ocurría. Como todo continuaba ante la impasividad del colegio: “Yo dejé de ir a clase porque no quería que me hicieran nada. Cuando no iba a clase me sentaba frente al IES para que el profesorado me viera para evitar que me pasara algo. Incluso hubo un día que acabé las clases y salí corriendo a mi casa, pero me encontré con esas tres personas en la calle un día y me acabaron pegando”.
Tras poner la denuncia me metían notas en la mochila diciendo que si no quitaba la denuncia me mataban
Tras esto, tanto ella como sus padres fueron al centro de salud para que la trataran y acto seguido a la Policía Nacional donde tramitaron la denuncia, pero lejos de acabar con esta tortura sus acosadoras continuaban: “Tras poner la denuncia me metían notas en la mochila diciendo que si no quitaba la denuncia me mataban”. Además, también ha relatado a este medio que “al poner la denuncia volví al instituto pensando que todo pasaría y por eso me metieron las notas”.
Llama la atención que tras este acto únicamente una de las madres se acercó a la familia de la que era una niña para disculparse, mientras que las otras nunca hicieron acto de presencia. Con respecto a esto, ya avisó en más de una ocasión la Asociación Salmantina Contra el Bullying y el Ciberbullying, donde los padres acaban siendo cómplices de lo que hacen sus hijos, siendo conocedores de lo que ocurre pero sin poner solución.
Parece que si te quejas, la mala eres tú, es culpa tuya
Tiempo después se celebró el juicio, pero “como ellas eran menores de edad, no les pudieron hacer nada”. Las situaciones que se dieron durante el terror sufrido por Tania fueron muchas mientras los profesores no hacían nada en Huesca: “Si por ejemplo yo iba donde ellos y les decía que me estaban tirando las pelotas para hacer daño, su respuesta era que me fuera a jugar a otro lado y ya está”. Añade además que “parece que si te quejas, la mala eres tú, es culpa tuya”.
Pasaban las semanas y la situación no mejoraba, por lo que dieron un cambio radical a sus vidas mudándose de ciudad hasta Salamanca en diciembre de 2005. El pretexto de los padres para esta situación fue “estar cerca de mis abuelos, pero yo siempre supe que fue por esto”.
Una vez llegaron a uno de los colegios de la capital del Tormes, fue donde ella encontró paz: “Fue venir aquí y las niñas me aceptaron totalmente”. Todo cambió, pero a un precio caro, el de huir de tu propia ciudad natal, donde te criaste para no volver a sufrir. Un hecho que lamentablemente se repite en muchas ocasiones ante algunos centros 'educativos' que no ponen fin a estos actos.
21 años después, Tania ve el pasado como algo por lo que aprender e incluso enseñar. Ella es maestra y gracias a que en más de una ocasión ha dejado su correo en los colegios por los que ha estado, otros menores han acudido a ella para ser ayudados.
Entre estos casos llama la atención que una de las chicas que pidió auxilio con unos 9 años a Ruano se llegó a intentar suicidarse, buscando alivio en la profesora que le tendió la mano en todo momento para salir de esa fatídica situación.
Dos décadas después y secuelas de por vida
Ya han pasado más de dos décadas de ello y en la actualidad Tania tiene un hijo, donde no puede evitar “sentir algo de miedo” por si le ocurre lo mismo. Ante esto, el pequeño ha sido apuntado en clases de kickboxing porque “en cierto modo me veo reflejada en él”. Con las artes marciales llegará a saber defenderse e incluso controlar cualquier situación.
Ahora mismo, incluso, cuando habla con las madres del colegio al que acude su menor “me siento agobiada y me cuesta mostrarme cómo soy” por ese temor que llegó a sentir al relacionarse con otras personas. Eso sí, deja un mensaje claro ante cualquier persona que llegue a sufrir lo mismo: “Siempre va a haber alguien que los escuche, que no tiren la toalla. Incluso si necesitan hablar con alguien yo estaré dispuesta a ayudar a quien sea para acabar con esta lacra”.
A todo esto, también habría que hacer hincapié en que “muchas veces el acoso no radica en los propios niños, ya que esto viene de las familias que ya etiquetan a los niños sin conocerlos y sin conocer la historia que hay detrás de ellos”. La solución, pues, pasa por un lado clave, ir unidos colegios, padres e instituciones públicas para hacer de los centros educativos lugares seguros en los que aprender y formarse como persona.
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