¡Aquí no hay quien viva! Así es el calvario que sufren de los vecinos de varios bloques de la Chinchibarra
Agua chorreando por la escalera, humedades en el interior de las viviendas, óxido por doquier y nula seguridad es su día a día por una obra que no parece tener fin
Salir a la puerta de casa y que al otro lado no hay pared, solo frío y lluvia, que el agua caiga a chorros por una escalera totalmente oxidada, que las paredes de tu vivienda se llenen de manchas y gotas de agua, que haya clavos sueltos y no exista ni una puerta provisional que proteja tu bloque de cualquier que quiera entrar. Son solo algunas de las quejas que verbalizan los vecinos de la calle Río Riomalo que se encuentran inmersos en las obras de rehabilitación de sus bloques.
Unas obras incluidas dentro del proyecto de Rehabilitación y Regeneración Urbana, ARRU, del barrio de la Chinchibarra, promovido por el Ayuntamiento de Salamanca a través del Patronato Municipal de Vivienda y Urbanismo (PMVU) y financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea con fondos NextGenerationEU, a través del ‘Programa de ayuda a las actuaciones de rehabilitación a nivel de barrio’, con la colaboración entre Gobierno de España, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Salamanca. Los vecinos también realizan aportaciones económicas del más del 50 por ciento del total de coste del proyecto.
La desesperación habla cuando narran el calvario por el que están pasando en los últimos meses, sobre todo. Las obras han estado desde antes de las navidades y durante todo este tipo ni una triste lona ha protegido mínimamente a las viviendas ya que el hueco de la escalera está totalmente al aire para la instalación de un ascensor. Esto ha hecho que la nieve y las lluvias hayan causado estragos tanto en las zonas comunes que han estado prácticamente a la intemperie como en sus viviendas.
“No han puesto ni una triste lona, llevamos dos meses de frío intenso, lluvias, temporal, nieve y de todo”, aseguran quejándose de la empresa que gestiona el proyecto y que no ha tenido en cuenta que “aunque una obra siempre es molesta, vivimos aquí. Es todo un desastre”. Aseguran que desde que se iniciaron los trabajos han transmitido a la empresa numerosas quejas por deficiencias que la empresa reconoce, pero “no soluciona”, y así llevan un año.
Durante los últimos temporales de lluvia el agua corría por la escalera entrando en las viviendas. También el frío. “Hemos pagado una barbaridad en calefacción este invierno”. Pero eso no es todo, ya que el agua también ha entrado al interior de las viviendas provocando humedades. “Se supone que el tejado ya está terminado, pero tenemos humedades. Sabemos que hay numerosas tejas nuevas rotas, las limas están totalmente atascadas y ni siquiera las han cambiado, siguen las viejas”. Tantas son las humedades que se han dado hasta en el segundo piso de los cuatro que tiene cada bloque. Humedades que también denuncian los vecinos de los bloques que ya están terminados.
Al estar todo abierto a la intemperie, ni siquiera tienen una puerta provisional que impida que la gente suba hasta las viviendas, la estructura de hierro que hay instalada para acoger el espacio dedicado al ascensor está totalmente oxidada. Así como la estructura de la escalera e incluso los pasamanos, que se supone que son los definitivos.
“Sabemos que es una obra, que hay suciedad, polvo, ruidos, … pero no se dan cuenta que aquí viven diez familias, que hay niños. Ni siquiera se han molestado en cubrir clavos que están al aire, hemos tenido que poner un corcho”, afirman indignados. Han acudido al Patronato Municipal de la Vivienda con imágenes y vídeos que muestran su situación para ver si consiguen que se solucionen sus problemas de forma urgente. De momento han logrado que esta semana se celebre una reunión en la que tienen puestas todas sus esperanzas con todos los implicados en el proyecto.
“En teoría la obra debería terminar en marzo, pero llevan mucho retraso, no van a cumplir los plazos”, aseguran desesperados recordando que “se supone que esto es para mejorar, te lo ponen todo muy bonito, la empresa te dice que la reforma es rápida y fácil y los vecinos pagamos, no todo es subvención, que tenemos que aportar 15.500 euros por vivienda, pero nada, está siendo todo terrible”.
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